Ante protestas de la sociedad civil se declara inconcluso el texto final de Río+20
DPA
Río de Janeiro
El documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río+20), aprobado ayer por los negociadores de 193 países, puede ser alterado por los jefes de Estado y de gobierno que participarán de la cita, advirtió el secretario general de la presidencia brasileña, Gilberto Carvalho.
“Las críticas de la sociedad civil deberán ser tomadas en consideración. No vamos a dar este texto como definitivo. Es un texto base. Aún habrá mucha discusión y las críticas son importantes para contribuir con el debate. Mucha agua aún va a pasar”, afirmó Carvalho.
El ministro aclaró que los más de cien mandatarios que participarán de la cumbre entre el miércoles y el viernes próximos no van allí “sólo para firmar”.
“Puede haber cambios. Lo que va a suceder en los próximos tres días no es sólo un ritual de iniciación”, enfatizó.
Carvalho destacó el éxito de la Cumbre de los Pueblos, evento paralelo a la Río+20, del que participan miembros de la sociedad civil para promover debates y plantear ideas sobre desarrollo sostenible a los más de cien jefes de Estado y de gobierno que participarán de la cumbre oficial.
Según el ministro, diariamente acuden al evento, que se realiza en el parque de Aterro del Flamengo, unas 35 mil personas en calidad de visitantes o de participantes.
Durante la cumbre alternativa, la sociedad civil presentará 30 proyectos que serán evaluados por los mandatarios entre el miércoles y el viernes próximos.
Además de las críticas de la sociedad civil, el documento aprobado por los negociadores en la madrugada de ayer fue objeto de duras críticas por parte de organizaciones de defensa del medio ambiente.
El director ejecutivo de Greenpeace, Kumi Naidoo, dijo que el texto elaborado por Brasil convierte “en un fracaso épico” la cumbre, cuya consigna es El futuro que queremos.
Por su parte, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) consideró que el texto reveló “el colosal fracaso de liderazgo y visión de los diplomáticos”.
Los ambientalistas criticaron, entre otras cosas, la marcha atrás en lanzar negociaciones sobre un tratado internacional para proteger los océanos fuera de las jurisdicciones nacionales, la indefinición sobre cuáles serán los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sobre los medios financieros para implementarlos.
También tildaron de decepcionante el hecho de que el texto no incluya el compromiso de reducir los subsidios a la producción y consumo de combustibles fósiles.




