Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Tomás Tenorio Galindo

OTRO PAÍS

*El PRI con el camino despejado

La encuesta más reciente sobre las tendencias electorales en el país sitúa al PRI en primer lugar con 32 por ciento, al PAN en segundo lugar con 22 y al PRD en tercero con 14 por ciento. Morena aparece con 8 y el PVEM con 7 por ciento (Reforma, 30 de marzo de 2015).
Pero en el Distrito Federal, Morena y el PRD encabezan las tendencias y están empatados en 24 por ciento de la intención del voto para la Asamblea Legislativa. Para diputados federales, el PRD figura con 24 por ciento y Morena con 20. Y para jefes delegacionales el PRD tiene 30 por ciento por 20 de Morena. El PRI cuenta para los diputados locales apenas con 15 por ciento y el PAN con 11 (Reforma, de abril de 2015).
En las encuestas de este diario, el PRI recuperó dos puntos porcentuales desde diciembre, cuando obtuvo 30 por ciento. El PRD y Morena perdieron un punto cada uno en ese lapso, y el PAN perdió tres.
Ante la carencia de encuestas –sobre todo encuestas confiables– que reflejen lo que sucede en Guerrero, es posible y legítimo extrapolar al estado los datos anteriores. Es previsible que aquí el PRI se halle a la cabeza de las tendencias, pero no con 32 por ciento como en el resto del país para la elección de diputados federales. Quizá obtenga 25 por ciento para diputados federales y un porcentaje similar para la elección de gobernador. Pero no más. La explicación de que el PRI disponga de ventaja es la fragmentación de los partidos de izquierda, que seguramente en conjunto (PRD-PT, Movimiento Ciudadano y Morena) superan sobradamente al PRI, pero individualmente se quedan debajo de él. Por eso el PRI va a recuperar la gubernatura.
En ese contexto, es de una arrogancia inaceptable, y un intento burdo de manipular a la opinión pública, que el PRD pretenda emplear la propuesta lanzada por Eloy Cisneros Guillén para fortalecer a su candidata a gobernadora mediante la declinación de los candidatos de Movimiento Ciudadano y de Morena.
Lo que Cisneros Guillén planteó es que las tres fuerzas se unifiquen para defender por la vía de los hechos a un solo candidato, en el entendido de que esa operación política estaría antecedida de un procedimiento concertado por los partidos involucrados, animados por el objetivo de impedir que el PRI recupere el poder en Guerrero. Pero el PRD y su candidata, Beatriz Mojica Morga, pervirtieron de inmediato la propuesta con el objetivo de hacer creer que ella va adelante en las encuestas y, por lo tanto, tendría que ser la candidata de consenso.
Al reclamar de esa manera una supremacía electoral que desde luego es falsa, el PRD saboteó la iniciativa, que por otra parte pudo haber sido viable sólo en lo que respecta a Movimiento Ciudadano y su candidato Luis Walton Aburto, porque era previsible que ni Morena ni su candidato Amílcar Sandoval Ballesteros le hicieran el menor caso. De esa misma forma tramposa frenó el PRD hace dos meses la posibilidad de una alianza con Movimiento Ciudadano para postular a un candidato común, pertrechado en la postura de que tendría que ser su candidata.
Es evidente que no habrá candidato común de los partidos de izquierda, y si el tema importa ahora es porque muestra la ofuscación que se ha apoderado del PRD después del caso Ayotzinapa, o su estrategia para brindarle al PRI el servicio de mantener divididas a las fuerzas que, unidas (al menos el PRD y MC), podrían efectivamente ser capaces de derrotar a Héctor Astudillo Flores.
El PRD sabe que en Guerrero se dirige a una derrota estrepitosa y que la única manera de frenar al PRI era ceder su candidatura, pero en lugar de asimilar con humildad e imaginación el golpe de los 43 normalistas desaparecidos por el gobierno perredista de Iguala, optó por hacer acuerdos para entregar el gobierno del estado al PRI a cambio del gobierno de Michoacán. Los hechos confirman cada día la existencia de ese pacto secreto. Si no fuera así, el PRD obraría de otra forma. Porque es en la división de los partidos de izquierda en lo que el PRI finca su objetivo de recuperar la gubernatura.

Morena y PRD

El empate que existe entre Morena y el PRD en el Distrito Federal ofrece una referencia para atisbar lo que podría estar ocurriendo en Guerrero, un estado que fue perredista como lo era la capital. Es lo que se sabía que iba a suceder cuando Andrés Manuel López Obrador renunció al PRD para crear Morena, el desplazamiento de grandes porciones de militancia perredista al nuevo partido. Aún se ignora la profundidad de la desbandada perredista hacia Morena en el estado, pero no hay duda de que sucede. Tampoco hay duda de que el PRD pierde grandes cantidades de electores que ven en Morena una opción frente al hundimiento al que Los Chuchos llevaron a ese partido, patrón de conducta que dio lugar al caso de los normalistas desaparecidos.
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