Rebautiza Celso Piña su rancho con el nombre de Macondo, en honor a Gabo
Cómo olvidar al maestro si Celso Piña hasta el nombre de su rancho cambió por el de Macondo, en honor a Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
El Rebelde del Acordeón hizo bailar al Nobel con su acordeón en sus visitas a la ciudad con esas cumbias que eran del agrado del escritor nacido en Aracataca, Colombia, que murió hace un año.
“Antes mi rancho se llamaba Valledupar, pero después de que se murió el maestro lo cambié y le puse Macondo, en honor a él”, dijo Celso.
“Lo que nos unió bastante fue la música de acordeón, fue lo mágico que él vio en mí. A la mejor si hubiera tocado un violín, una trompeta, no hubiera volteado hacia mí”, afirmó el intérprete.
“Porque hasta se puso a bailar con mis canciones, creo que le gustaron y ahí nació esa amistad, leve, no te voy a decir muy profunda, porque no tuvimos más tiempo de vernos aunque hubiéramos querido”.
De García Márquez, Celso dijo que ya leyó Cien años de soledad, La hojarasca y El coronel no tiene quien le escriba.
“Voy en el último capítulo de Noticia de un secuestro, ya lo estoy terminando”, apuntó el músico.
En el par de encuentros que tuvieron en Monterrey en el 2003 y 2004, cuando el escritor vino a entregar el entonces Premio Nuevo Periodismo CEMEX-FNPI, el escritor le pidió una canción que él no traía preparada.
Por eso, el cantante decidió grabarla en su nuevo disco, Aquí presente compa.
“La canción, Reina de las cumbias se la dediqué a él y viene siendo el primer sencillo de este material, porque en una de las veces que vino a Monterrey él me pidió esa canción y le dije: ‘pero se la voy a grabar, maestro, luego le traigo el disco’”.
Aunque García Márquez no alcanzó a escuchar este cover de origen colombiano, Celso cumplió la promesa. (Lorena Corpus / Agencia Reforma / Monterrey).




