Alertan sobre alza en desplazamientos por la creciente violencia en el país
*Al presentar su libro en el Senado de la República, la investigadora Laura Rubio sostiene que al menos 281 mil personas en México son víctimas de desplazamiento interno forzado, y que la cifra podría llegar hasta 1.6 millones
Agencia Reforma
Ciudad de México
El problema del desplazamiento a causa de la violencia en México es un fenómeno que crece ante la incapacidad de los gobiernos de los estados para resolverlo, advirtieron especialistas.
Laura Rubio, profesora-investigadora del ITAM, sostuvo que al menos 281 mil personas en México son víctimas de desplazamiento interno forzado, y que la cifra podría llegar hasta 1.6 millones.
Al presentar en el Senado de la República el libro Desplazamiento interno inducido por la violencia: una experiencia global, una realidad mexicana, la académica explicó que la cifra de 281 mil personas desplazadas se calculó con base en distintas encuestas, trabajo cualitativo y monitoreo.
No obstante, advirtió, si se toman en cuenta los datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), el número podría llegar a 1.6 millones de personas, considerando que 1.3 por ciento de los hogares encuestados tenía miembros que cambiaron de residencia a causa de la violencia.
“Para mí es catastrófico, pero más grave aún son los desplazamientos que no podemos registrar. Me parece que el mayor número de personas que huyen de la violencia son personas que huyen gota a gota, sin avisar, sin decirle a nadie, y que, por tanto, es casi imposible de detectar”, señaló.
De acuerdo con la investigación de Rubio, el desplazamiento forzado ocurre principalmente en los estados de Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Durango, Michoacán, Guerrero y Veracruz.
En entrevista, la especialista externó que los desplazamientos en México ocurren en todo tipo de comunidades: de zonas rurales a semiurbanas; de zonas semiurbanas a urbanas; de zonas rurales a otras zonas rurales aledañas y desplazamiento intraurbano.
Por ejemplo, detalló, en el Valle de Chalco y Nezahualcóyotl, donde la gente huye desde un área particularmente agitada por la violencia y se va a otra dentro del mismo municipio.
La investigadora criticó que el Estado no tenga control de la situación y que en el país haya zonas que sean “tierra de nadie”, donde reinen ahora otras leyes que no son el Estado de Derecho.
“En Guerrero, los grupos criminales extorsionan a los productores de aguacate o de limón, hasta que llega un punto en el que ya no pueden más y salen huyendo”, señaló.
Mariclaire Acosta, integrante del Consejo Directivo de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, cuestionó que los Estados tiendan a no reconocer la problemática del desplazamiento interno forzado.
Y es que hacerlo, dijo, implica exhibir una situación de ingobernabilidad y de violencia.
“Esto ha hecho que el Estado mexicano haga a un lado la problemática de los desplazados internos”, indicó.




