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América rescata empate de último minuto en la final de ida de la Concachampions

*Las Águilas apenas logran igualar 1-1 en el estadio Azteca contra el Impact de Montreal, gracias a un gol de cabeza de Oribe Peralta al minuto 88. El juego de vuelta será en Canadá el próximo 29 de abril

Alejandra Benítez / Agencia Reforma

Ciudad de México

Al América le gusta meterse en problemas. Teniendo todo para irse con una ventaja a Canadá para jugar la vuelta de la Final de Concachampions, las Águilas dejaron que el Impact de Montreal las pusiera a sufrir con un gol, que las tuvo contra la pared la mayor parte del tiempo.
Un testarazo de Oribe Peralta al 88’ fue como una bocanada de aire para las Águilas que con un empate 1-1, ahora tienen que ir a patio ajeno para pelear con uñas y dientes para conseguir el título.
Los pupilos de Gustavo Matosas terminaron calientes, se fueron encima del árbitro a exigirle más tiempo de compensación, para hacer lo que no pudieron en más de 80 minutos.
El técnico azulcrema los tuvo que tranquilizar y hasta Moisés Muñoz entró al quite para serenar los ánimos, porque los gritos y reproches salían uno tras otro de la boca de Peralta y Rubens Sambueza.
América tiene que meter al menos un gol como visitante para aspirar a ir al Mundial de Clubes.
Una tarea que no se ve nada fácil porque el Impact demostró anoche que tiene hielo en las venas y su arquero Evan Bush cuenta con reflejos felinos, con los que desarmó y contribuyó a desesperar a los de casa.
El cuadro canadiense tuvo tres opciones de gol en todo el partido, y con una que metió le bastó para aniquilar la tranquilidad de las Águilas, que materialmente se regalaron en esa anotación.
Ignacio Piatti es un nombre que difícilmente olvidarán, pues además de que su gol los puso en apuros, no fue fácil marcarlo.
Las triangulaciones del cuadro azulcrema eran correctas, salían con balón dominado, traspasaban la media cancha con velocidad, pero en el último toque, ese que ha sido su dolor de cabeza en todo el torneo, fallaron al por mayor.
Parecía como si los botines de Darío Benedetto fueran presa de algún maleficio y hasta sus cabezazos iban con fuerza desmedida y sin dirección, salió entre abucheos, y ni siquiera la presencia de Oribe le ayudó a que recuperara la tranquilidad para mecer las redes.
Otros como Darwin Quintero y Michael Arroyo quedaron a deber, se fueron en blanco en medio de la decepción americanista, que agradeció el ingreso de Martín Zúñiga a quien el técnico apenas le dio 10 minutos para sacar adelante el atolladero.
Oribe no estaba al 100 por ciento y su carácter fue lo que lo mantuvo a flote hasta el final.
Hasta la tensión de la cancha se trasladó a las tribunas, donde no se vio la energía de otros partidos, el jugador número 12 se recuperó hasta los últimos minutos, esperando otro gol que se negó a caer.
América tendrá que trabajar horas extra en la definición, porque se viene el Clásico ante Chivas el domingo y tres días después la Final.

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