El presidente alemán agradece a los británicos la liberación del campo nazi de Bergen-Belsen
*Hollande rinde homenaje a las víctimas del nazismo del campo de concentración Natzweiler-Struthof
EFE / DPA
Berlín / Estrasburgo (Francia)
El presidente alemán, Joachim Gauck, agradeció ayer a los soldados británicos que liberaron hace 70 años el campo de concentración de Begen-Belsen, uno de los horrores de la barbarie nazi y de la catástrofe humanitaria que significó el nacionalsocialismo.
“Los soldados británicos eran los embajadores de una cultura democrática que no pensaba en la venganza, sino en lograr que el derecho y la dignidad humana volvieran a tener vigencia en Alemania”, dijo Gauck durante la conmemoración de los 70 años de liberación del campo.
Bergen-Belsen, al igual que otros campos como Buchenwald o Dachau, son lugares que evocan, según Gauck la “culpa inconmensurable” de los alemanes.
Actualmente, según el independiente Gauck, Alemania forma parte de una comunidad que profesa la defensa de la dignidad humana.
“Allí donde podamos, tenemos que poner fin a la injusticia”, dijo Gauck en un acto celebrado en el antiguo campo de concentración.
El campo de concentración de Bergen-Belsen, en el norte de Alemania, fue construido durante la II Guerra Mundial y a él fueron deportados más de 200 mil personas, de las que murieron cerca de 20 mil prisioneros de guerra y 52 mil perseguidos por razones raciales o políticas.
Por su parte, el presidente francés, François Hollande, hizo ayer un llamamiento a no olvidar la barbarie nazi durante la Segunda Guerra Mundial en la lucha de males como la expansión del grupo Estado Islámico o las acciones de los yihadistas en Mali.
“Tenemos la obligación de reaccionar contra la barbarie”, dijo Hollande durante la celebración del Día Nacional del Deportado en el campo de concentración de Natzweiler-Struthof, el único del régimen nazi en territorio francés, y del que se cumplen 70 años de su liberación en manos de las tropas aliadas, donde murieron al menos 86 hombres y mujeres judíos en 1943.
El mandatario francés reconoció en ese sentido la labor que iniciaron el Consejo de Europa y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos pocos años después de finalizada la guerra, y posteriormente la Unión Europea (UE).




