Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Se enfrentan en un foro visiones sobre las consecuencias de que haya o no elecciones

*Florencio Salazar asegura que es la única opción que existe para salir de la crisis político-social del estado. Javier Morlet señala que las votaciones legitimarían el proceso que llevó a la masacre de Iguala

Rosalba Ramírez García

Chilpancingo

En el foro La crisis política en Guerrero, convocado por la organización Unidad Democrática, Florencio Salazar Adame, ex panista y simpatizante del candidato del PRI, Héctor Astudillo Flores, afirmó que la única opción que existe para salir de la crisis político-social del estado es la realización de elecciones; mientras que el coordinador de los Diálogos para la Paz y la Convivencia en el Estado de Guerrero, Javier Morlet Macho, consideró que los comicios del 7 de junio legitimarían un proceso que llevó a la tragedia de Iguala y que eso podría llevar a otras.
El foro se realizó en el pequeño auditorio de la Unidad Aca-démica de Derecho, de la Univer-sidad Autónoma de Guerrero (UAG), al que asistieron unos cien estudiantes, que entraban y salían según sus horarios de clase.
Ahí, Morlet subrayó que el movimiento que encabezan los padres de los 43 normalistas, desaparecidos por policías municipales de Iguala y Cocula, el 26 de septiembre pasado, adquirió un gran liderazgo gracias a la legitimidad de su lucha y que ese es el motivo por el que los grupos inconformes, con diferentes circunstancias, confían en la limpieza de ellos.
Recordó que en Guerrero hay una historia de insurrección latente, consecuencia de las injusticias que no han dejado de ocurrir en el territorio y consideró una consecuencia lo ocurrido el 26 de septiembre en Iguala.
“Un gobierno en decadencia, un crimen organizado que de pronto se desmenuza y grupos de la insurrección, se cruzan en Iguala el 26 de septiembre”, y de esa manera salieron a la luz lo que pasa en el estado y el país: “Policías y autoridades colaborando con el crimen organizado”.
Retomó la propuesta del movimiento por la presentación con vida de los normalistas, en el sentido de que no haya elecciones, y apuntó que en realidad la propuesta es posponer las elecciones, pero recordó que el gobierno federal se niega incluso a la discusión en ese tema, porque teme a que este sea un ejemplo para el resto de los estados que tienen problemas sociales graves.
Dijo que en el estado sí hay condiciones para posponer el proceso electoral, porque existe una violencia generalizada por parte del crimen organizado, pero también del movimiento “social legítimo”, además de que el conflicto está creciendo, por eso insistió en que “en Guerrero hay un estado de excepción”.
Morlet Macho subrayó que los argumentos del movimiento social, que plantean que se pospongan las elecciones, son “completamente sólidos” porque consideró que “no se puede ir a elecciones este 7 de junio bajo las condiciones actuales, porque las causas que provocaron lo ocurrido en Iguala todavía no son corregidas, porque sigue existiendo el crimen organizado, porque siguen degradadas las instituciones y siguen activos como nunca ante los movimientos de insurrección”.
Opinó que realizar las elecciones sería legitimar el proceso que llevó a la tragedia y que eso podría llevar a otras más.
Por su parte, Florencio Salazar insistió en que la única disyuntiva actual de los guerrerenses es el “caos o el desarrollo” y remarcó su antipatía hacia los movimientos sociales, porque consideró que “tienen intereses parciales”.
El ex priista y ex panista, ahora simpatizante de Astudillo Flores, reiteró que si se opta por no realizar elecciones, se estaría eligiendo el caos, “estaríamos dejando en manos de una pequeñísima minoría violenta y extrema, que se impondría sobre el derecho de millones de personas”.
Continuó la arremetida contra el movimiento social, “si no hubiese elecciones iríamos de manera directa a una sociedad primitiva, en donde imperaría la ley del más fuerte, que dejaría la enorme enseñanza de que los grupos radicales tendrían la capacidad de imponerse al conjunto de la sociedad e imponerse al estado y a las instituciones”.
Después, trató de suavizar, apuntando que le preocupa lo ocurrido a los estudiantes de Ayotzinapa, pero dijo que la solución de ese caso está en el ámbito de la responsabilidad del Estado, para que haya justicia, lo que a siete meses no ha ocurrido, lo que mantiene y reaviva las movilizaciones de padres y compañeros de los detenidos y desparecidos.

468 ad