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Con daños, 25 restaurantes en Puerto Marqués y 70 enramadas en Revolcadero

*No han acudido empleados de Protección Civil a apoyarlos ni se han acordonado las zonas de riesgo para turistas por el alto oleaje, se quejan comerciantes

Jacob Morales Antonio

El elevado oleaje causado por el fenómeno Mar de Fondo dejó afectaciones en 25 restaurantes de Puerto Marqués y 70 enramadas, así como mobiliario destruido en la playa Revolcadero.
Por su parte, restauranteros denunciaron la falta de presencia de empleados de Protección Civil y que no se han acordonado las zonas de peligro para los turistas.
El fenómeno, que comenzó el sábado en la madrugada y ocasiona alto oleaje, mantiene en zozobra a los dueños de 25 restaurantes de Puerto Marqués, donde las olas de hasta cinco metros han socavado los cimientos de sus negocios; los restaurantes Lucerito y Victoria presentan cuarteaduras y de acuerdo con sus dueños podrían colapsar en cualquier momento.
De los 64 restaurantes que hay en Puerto Marqués, 25 que se encuentran en el tercer bloque, cerca de la marina Majahua, son los más afectados.
El propietario del restaurante Lucero, Alberto Palma, denunció que no han sido apoyados por empleados de Protección Civil del estado a pesar de las llamadas de auxilio que realizó desde el sábado. Ayer hasta las 3 de la tarde no había acudido nadie al lugar.
Ayer se observó que los muros de contención de los restaurantes fueron derribados sobre la arena, así como pedazos de cimientos que han cedido por la fuerza del mar.
En la bahía de Puerto Marqués también hay enramadas dañadas, pero los dueños aún no pudieron dar un estimado.
El fuerte oleaje socavó también siete metros del restaurante Lucerito, provocando cuarteaduras en las paredes, hoyos en el piso y que los cimientos estén al aire.
La señora Adelfa Panchi Sánchez, dueña del restaurante Adelfa, se quejó porque las autoridades del estado no han apoyado a los afectados no sólo por el Mar de Fondo sino por la marina.
“Las autoridades nos tienen con el pie en el pescuezo y las manos atadas, no podemos trabajar, no podemos movernos, hablamos y no nos hacen caso, ya no sabemos a quién hablarle”, señaló.
Dijo que la construcción de la marina Majahua, en 2010, es la causante de que las olas lleguen hasta los restaurantes porque ocupó un espacio que ahora el mar trata de recuperar.
La restaurantera, que comenzó a vender en 1973, no recuerda que las olas en otro momento hayan llegado hasta los restaurantes y reiteró que la construcción de la marina es el problema.

En Revolcadero

En la playa Revolcadero, ubicada en la zona Diamante, 18 restaurantes fueron afectados con la destrucción de 70 ramadas por la fuerza de las olas.
Los trabajadores de los restaurantes relataron que el sábado en la mañana rescataron sillas y mesas que eran arrastrados por el mar, aunque no han cuantificado el número total de sillas y mesas rotas.
El mobiliario quedó amontonado en diferentes partes de los restaurantes. La madera y palapas utilizadas para montar las ramadas también fue acomodada y algunas otras, las más lejanas al mar, aún se conservan y ayer se logró contar al menos 20 en pie.
La señora Bruna Herrera Montejo se quejó de que las autoridades de Protección Civil no les avisaron con tiempo de la llegada del fenómeno natural, situación que pudo evitar pérdidas en mobiliario.
Además señaló que nadie de la dependencia ha acudido al lugar.
Ahí había unos 14 policías de la Gendarmería que dijeron que los turistas no hacen caso a las recomendaciones de no entrar o acercarse a la playa por las fuertes olas. Y se vio a niños y familias completas bañándose en la playa.
No obstante para los turistas el fuerte oleaje es un fenómeno que no les afecta, dijo la señora Norma Lomes, que vino de Iguala acompañada de su familia de paseo. Pero reconoció que toma con precaución las advertencia del fuerte oleaje.
El sábado, el Mar de Fondo provocó daños en 87 enramadas, seis personas lesionadas y 110 familias evacuadas en el poblado Playa Azul, de Coyuca de Benítez, asimismo destruyó 40 enramadas y afectó 27 casas en la Barra de Coyuca, y en Acapulco dejó 20 establecimientos de la zona Dorada dañados, dos turistas muertos y otro desaparecido. Las autoridades prevén que el fenómeno podría durar hasta 10 días.

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