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Víctor Cardona Galindo

PÁGINAS DE ATOYAC
    

* El Paraíso

(Séptima parte)

Estando Genaro Vázquez en la cárcel de Iguala, en junio de 1967, concertó la formación de un primer comando guerrillero integrado por Roque Salgado Ochoa, José Bracho Campos, Donato y Pedro Contreras Javier, Filiberto Solís Morales, Abelardo Velázquez Cabañas y Prudencio Casarrubias. Los noveles revolucionarios “escogieron para establecer su campamento de entrenamiento la huerta de café de la familia Contreras de San Vicente de Benítez, en la sierra de Atoyac. Se hacían pasar como peones para la limpia de dicha huerta”, dice Arturo Miranda Ramírez en su tesis: La violación de los derechos humanos en el estado de Guerrero durante la “Guerra Sucia”; una herida no restañada.
Los jefes del comando fueron Roque Salgado como el primer responsable y José Bracho el segundo. “En noviembre de 1967, –dice Miranda– el primer comando guerrillero de la Asociación Cívica Guerrerense (ACG), después de seis meses de entrenamiento en San Vicente y en las inmediaciones de El Paraíso, decidió realizar una expropiación (asalto) en contra del cacique Domingo Ponce Fajardo, un rico cafetalero de la región señalado como déspota por sus trabajadores. El quitarle dinero que sabían guardaba en una caja fuerte, tenía dos propósitos: por una parte adquirir recursos para resolver las necesidades del comando y por otra, serviría para fogueo de sus elementos”.
“El cacique estaba en su beneficio de café en La Soledad, cerca de El Paraíso. Llegaron a robarle el dinero y las armas, pero se defendió. En el lugar murieron un trabajador de Domingo Ponce de nombre Pedro Pascasio y uno de los noveles guerrilleros que se hizo pasar por indito de la región de la Montaña de nombre Prudencio Casarrubias, originario de Chilpancingo, quien se había unido al grupo de Genaro desde las jornadas de lucha electoral de 1962. El cacique quedó herido y murió cuando era transportado al hospital para ser atendido, al tiempo que el guerrillero era sepultado en el panteón del lugar como desconocido”.
En el primer comando que formó Genaro Vázquez también estaba Samuel Adame Flores quien vivía en El Paraíso y Santos Méndez Bailón de El Zapote, del municipio de Coyuca de Benítez. Contaban con una red de colaboradores: Jesús Rebolledo de Atoyac, Magdalena Hernández de El Paraíso, Ángel Gómez de El Ticuí, Rogelio Juárez Godoy de Atoyac, Tiburcio Flores de El Quemado, José Sandoval en Las Delicias, Natividad y Eliseo de Jesús de Santiago de la Unión, reveló una fuente de Arturo.
Desde antes de sumarse a la guerrilla, el dirigente cívico de El Paraíso, Samuel Adame Flores quien hacía trámites legales a favor de los campesinos, era hostigado de manera permanente por la partida militar que se encontraba en esa localidad.
Según datos encontrados por Arturo Miranda en el Archivo General de la Nación el 30 de septiembre de 1968, la Central Campesina Independiente (CCI) a través de un telegrama solicitó al entonces secretario de Gobernación Luis Echeverría, que interviniera para que cesara la persecución de la partida militar acantonada en el poblado de El Paraíso, municipio de Atoyac, contra el dirigente de esta organización Samuel Adame Flores.
De nuevo, el 12 de enero de 1969, la Central Campesina Independiente denunció ante el secretario de la Defensa Nacional, Marcelino García Barragán, que el dirigente de la región de la sierra cafetalera de Atoyac, Samuel Adame Flores, ejidatario de El Paraíso que lucha contra los atropellos y abusos de ricos comerciantes, grandes acaparadores de parcelas ejidales, monopolistas de café, ganaderos invasores de tierras comunales, era hostilizado por el comandante de la partida militar de El Paraíso por órdenes de los caciques; “por lo que se pide cambien a este militar por otro oficial de mayor responsabilidad y que sea honesto”.
El 13 de junio de ese año, el general de brigada Juan Manuel Enríquez, comandante de la 27 Zona Militar contestó, a través del oficio número 1277, que el día 11 se dirigió al Estado Mayor de la Defensa Nacional, donde turna la investigación sobre estas quejas: en su oficio número 5661 precisa que le preguntó al subteniente Efraín Méndez Gaona por qué hostilizaba a Samuel Adame, su respuesta, obviamente fue, que esas denuncias “eran puras mentiras. Que Adame era ‘simpatizador’ (sic) y colaborador de Genaro Vázquez Rojas”. Que Adame estaba en la cárcel municipal de Tecpan desde el 17 de mayo de 1969 por una querella de los hermanos Juan y Sulpicio Araujo Carrillo, vecinos del poblado de El Paraíso, quienes acusaban de que Adame hacía labor de agitación, soliviantando a algunas facciones y creando desorientación… en la Sierra de Atoyac. Que en una ocasión los federales agarraron a su sobrino Francisco Guerrero por motivos que se sabía tenía relaciones con el maleante Genaro Vázquez y que querían que les enseñara su escondite.
A pesar de que el subteniente Méndez Gaona dijera que era mentira que lo persiguieran, con su informe confirmaba el hostigamiento al dirigente campesino Samuel Adame, conocido ya en los tiempos de la guerrilla como Chamel. “Asimismo, pretendía desacreditar la denuncia, porque tiene un sobrino que tiene relaciones con Genaro. Al tener un pariente con problemas con la justicia se justificaba la persecución”, concluye Arturo Miranda.
El 8 de noviembre de 1969, se denunció ante el agente del Ministerio Público de Tecpan de Galeana, que las dificultades entre ciudadanos del ejido El Molote y de El Paraíso se debían a que el señor Jorge Bautista quería cultivar droga y amapola y, como los vecinos del lugar no aceptaron, acusó a la gente de El Molote de dar de comer a Genaro Vázquez, cuando pasó por allí. Alejandro Simbras Bernal (Rojas), soldado de la 1ª Reserva Rural de El Molote, con sus compañeros reservistas tuvieron que acudir a El Paraíso al llamado de la partida militar, para responder de dicha acusación. La misma noche regresaron todos a sus casas, menos Alejandro, del que hasta la fecha sólo se sabe por rumores, que está enterrado en el potrero de los Araujo.
Se pudo constatar por los denunciantes, que los principales sembradíos de amapola eran de los “bien conocidos y temidos gavilleros al servicio del cacique Saturnino Sánchez”. Fue tanta la impunidad de sus fechorías, que se dice que algunos comandantes de la partida militar de El Paraíso les proveían de parque y armas, con la condición de que les ayudaran a localizar a Genaro Vázquez.
En el caso de Alejandro Simbras se habla de una ejecución extrajudicial por “el grave delito” de dar alimentos a Genaro. Dice Miranda: “a ese campesino no se le dio la oportunidad del debido proceso que señala la Constitución y el Derecho Internacional para que le probaran o no la acusación que le hicieron los caciques. Desgraciadamente en nuestro país es el indiciado el que debe probar su inocencia y no el impartidor de la justicia quien debía demostrar su acusación”.
Según el informe de la Fiscalía Especial “En noviembre de 1969 se reporta el primer caso de ejecución extrajudicial por motivo de darle de comer a Genaro. Es el caso de Alejandro Simbras. También aparecen los primeros reportes en que se menciona la alianza del Ejército con narcotraficantes en contra de la guerrilla”.
El 11 de abril de 1971 guerrilleros de la ACNR, secuestraron a Agustín Bautista Cabrera, lo bajaron de un camión en el que transportaba café. Los revolucionarios exigieron por su vida 250 mil pesos y su familia ofrecía 150 mil, pero como no se concretó la operación, fue pasado por las armas cerca del Río de Santiago. La ACNR se adjudicó el secuestro mediante un comunicado firmado el mismo día del plagio en el campamento Revolucionario José María Morelos, entre otras cosas dice el texto: “Consecuentes con la línea de lucha trazada por nuestra heroica fuerza dirigente la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, el Comité Armado de Liberación ‘Emiliano Zapata’ se responsabiliza de la expropiación de 60 quintales de café y del secuestro del Sr. Agustín Bautista, hijo de Jorge Bautista, cacique explotador, perseguidor y asesino de campesinos; guía del ejército y amapolero con apoyo oficial (…) Nuestro acto es el castigo a la familia Bautista, de El Paraíso, Gro., cuya cabeza, junto con el detenido, son principales responsables de la muerte de los campesinos Jesús Pérez, Lucio Reyes, Máximo Vélez, Severo Pérez, Pedro Guerrero y Alejandro Simbras”.
En El Paraíso se sabe que efectivamente Jorge Bautista, su medio hermano Mateo Ávila y el mismo Agustín Bautista fueron pioneros en la siembra de esos vistosos y coloridos jardines que florecieron arribita del Edén Viejo.
Como consecuencia del secuestro, y después ejecución de Agustín Bautista Cabrera, fueron detenidas más de 10 personas. El 23 de abril de 1971, apresaron en El Paraíso a Juan Hernández Rivera y al siguiente día en Santiago La Unión, a Simplicio De Jesús de la Cruz, Francisco Garay González y Marcos Saldaña Nava.
A Juan Hernández Rivera, Juanillo, lo agarró la policía estatal cuando iba por el monte saliendo de El Paraíso, rumbo a San Vicente, con dos morralas llenas de comida, un “tambache” de tortillas y un uniforme militar que lo comprometió. El comandante Pablo Flores Espejo lo llevó a la comisaría para interrogarlo. En el grupo policiaco iba Jesús Romero Martínez, compadre de Juan y a cuya amistad quiso aferrarse para salvarse, pero el comandante abusivo le pidió a Romero que le echara el lazo al pescuezo y lo colgara de una solera. Al primer tirón Juanillo habló y dijo entre otras cosas que él había quemado la huerta de Eufemio Ocampo García por órdenes de Epifanio Hernández Vélez, desde entonces cacique de la localidad.
También informó que lo habían invitado a participar, apenas el 10 de marzo. Se unió a otros veinte hombres, entre los que identifica a Trinidad y Bernabé Garay González, Francisco Garay y a Genaro Vázquez Rojas, quienes portaban fusiles 30, M-1, pistolas y mochilas. Comentó que los guerrilleros se reunían para comer en la casa de Trinidad Garay.
A Simplicio De Jesús de la Cruz, la Dirección Federal de Seguridad (DFS) lo relacionaba en actividades conjuntas con Samuel Adame y Genaro Vázquez. Simplicio al igual que Marcos Marcelo Saldaña Nava, están desaparecidos.
Posteriormente el 28 de abril, entre las 9:30 y las 11:00 horas –según datos encontrados por la Comisión de la Verdad– agentes de seguridad pública del estado sostuvieron un encuentro a balazos con seis individuos encabezados por Trinidad Garay González, donde resultó muerto el policía Jesús Romero Martínez de 35 años, quien estaba bajo el mando del comandante Pablo Flores Espejo. Los hechos se desarrollaron en las orillas de Santiago de la Unión y también murió el padre de Trinidad Garay González.
El policía Jesús Romero Martínez, Chucho, llegó herido a El Paraíso, su tierra natal, de ahí sus colegas quisieron bajarlo a Atoyac, pero murió en el camino. En El Paraíso quedó la sospecha de que fue asesinado por sus propios compañeros, porque a raíz del incidente con su compadre Juan Hernández él había pedido su baja. Ya no se sentía a gusto en su trabajo. “Y qué casualidad que fue el único policía muerto”.
A raíz de esa época negra llamada Guerra Sucia quedó de recuerdo, antes de llevar a El Paraíso, el paraje conocido como El Retén porque ahí se estableció un puesto de revisión militar. La esposa de Francisco Garay, Juana Godínez vivió por muchos años en la colonia Vista Hermosa, del matrimonio nacieron varios hijos, entre ellos Sergio y Zenón. “Juan Hernández y Francisco Garay fueron llevados a Chilpancingo, donde permanecieron recluidos  por varios años”.
Después de muerto Genaro Vázquez se volvió a saber de Samuel Adame en El Paraíso. Por una vieja disputa de un lindero en una huerta de café, atacó a Juan Araujo Carrillo en su casa. En los primeros disparos una bala le atravesó la panza a Juan Araujo, pero con una escopeta alcanzó a contestar y le pegó a su atacante. Cuando los pobladores fueron a rescatar a Juan, más adelante, entre el monte, encontraron muerto a Samuel Adame Flores. Así acabó aquel valiente guerrillero genarista.

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