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Reflexiona Lila Downs sobre cómo la muerte afecta a México y EU a últimas fechas

Con su música y estampa, Lila Downs representa todas las tradiciones y folclor mexicanos, pero en su tour por Estados Unidos la cantante se encontró con una parte importante de sus raíces.
Y es que la intérprete de Mano negra tiene una historia particular con el país vecino. Allen Downs, su padre, era oriundo de Minnesota. Y Paul Cohen, su esposo, también es estadunidense, además de que ella vivió mucho tiempo allá.
“Es una relación tormentosa. Por momentos, tenía la inquietud de ser parte importante de esta sociedad (estadunidense); de pronto me seduce, no deja de ser parte de quien soy, pero hay partes que no me convencen y que no extraño al estar lejos de este país. Me gusta venir y pasear, es muy divertido cuando viajas, pero para vivir ya es otra cosa. Los últimos 10 años los pasé en Nueva York y hace un año nos mudamos a México. Estamos entre Oaxaca y el DF”, expresó la oaxaqueña, el miércoles.
Horas antes de arrancar la última fecha del Balas y Chocolate Tour, en el Auditorium Theatre de la Universidad Roosevelt, la cantante reflexionó sobre cómo la muerte, tema central del álbum homónimo de la gira, afecta a las dos naciones que la han marcado, especialmente por los enfrentamientos entre policías y jóvenes afroamericanos en Baltimore y Ferguson.
“Los que vivimos en ciudades más respetuosas por la diversidad pensábamos que en todas partes era así, pero las cosas se van revirtiendo en algunas ciudades clave de Estados Unidos, como en los lugares más racistas en el sur de México. En México, siento que hay una especie de movimiento en el que la voz indígena se pone detrás de él”, consideró.
Hoy, en el Salón Los Ángeles, donde se presentará junto a Saúl Hernández y Mariana Vega en un show en favor de Amnistía Internacional.
Más tarde, el 1 de noviembre, celebrará a los fieles difuntos con un espectáculo por todo lo alto, en el Auditorio Nacional.
“Vamos haciendo cosas nuevas, incluso estamos trabajando el siguiente disco y seguramente habrá algunos temas esa noche. Nos tardamos dos años en hacer Balas y Chocolate. Entonces, estoy componiendo nuevos temas y poco a poco los vamos sonando, probando”, explicó.
Downs mencionó sentirse dichosa por tener a tanta gente que espera con ansias su música nueva y sigue atentamente su carrera, pese a no sonar en la radio mexicana.
“Creo que soy muy terca. Yo soy mixteca y nos decimos ‘las mixtercas’. Estoy convencida de que todos me van a oír, aunque tengo muchas cosas en desventaja, como tener un apellido anglosajón y una madre indígena”, señaló.
Por último, dijo que este domingo vivirá una celebración agridulce, pues su suegra se encuentra muy enferma, hecho que la entristece, pero encuentra vitalidad en su propia mamá y en su hijo, Benito, de 4 años.

Pega con Bala

Lila Downs contagió de ritmo al público el miércoles en el Auditorium Theatre de la Universidad Roosevelt, en Chicago.
A las 19:55 horas arrancó el show ante casi 4 mil asistentes, según organizadores. Una Cruz de madera, Humito de copal y La burra, temas de Balas y Chocolate, su último disco, rompieron el hielo.
De inmediato se hicieron notar sus paisanos, pues no pararon de gritar “¡viva México!” a la menor provocación.
Fans de apariencia estadunidense no se quedaron indiferentes, pues trataron de seguir el ritmo e incluso de bailar en canciones como Dulce veneno, La farsante y Vámonos, de José Alfredo Jiménez.
Uno de los momentos climáticos sucedió cuando un admirador se le acercó al escenario, le regaló unas flores y le pasó una cartulina en la que le pidió que, por favor, le dijera a su novia si se quería casar con él.
El Mariachi Monumental de México acompañó a Lila en un medley de temas regionales y en el cierre del show, a las 21:35 horas, que vio el fin con La cumbia del mole. (Manuel Tejeda / Agencia Reforma / Chicago).

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