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Recuperan la primera edición de Cien años de soledad robada y la dona su dueño

Un librovejero presta su primera edición de Cien años de soledad autografiada. Hay dos celadores, 20 funcionarios, torres de control, vitrinas, llaves, pero incluso así desaparece de la librería de Macondo, que es como se llama un pabellón de la Feria Internacional del Libro de Bogotá.
La policía mueve a sus elementos, la Cámara Colombiana del Libro exhorta a la buena voluntad de los ladrones, la ministra de Cultura dice que es un atentado, los colombianos se preocupan por la imagen que dan al mundo, y al cabo de seis días el ejemplar aparece botado en una calle de La Perseverancia, un barrio inseguro de la ciudad.
Es posible que esto sólo pase en un cuento de Gabriel García Márquez, pues incluso horas antes de que el General Palomino, director de la Policía Nacional, anunciara la recuperación, el dueño ya daba por perdida la edición.
Cuando la policía hizo el anuncio de la recuperación, lo acompañó con fotos donde un Álvaro Castillo mira el ejemplar como el coronel Aureliano Buendía habría mirado por segunda vez el hielo. Tan grande fue su alegría que decidió donarlo a la Biblioteca Nacional de Colombia. (Staff / Agencia Reforma / Ciudad de México).

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