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Indigna a historiador que el gobierno español no respalde la búsqueda de los restos de García Lorca

Silvia Isabel Gámez / Agencia Reforma

Ciudad de México

Se escucha indignado. “Me parece vergonzoso”, afirma el historiador malagueño Miguel Caballero, “que el gobierno español no quiera destinar dinero a la búsqueda de Lorca, el principal símbolo de la represión de la Guerra Civil”.
La derecha del presidente Mariano Rajoy no ha destinado un solo euro a la Ley de la Memoria Histórica, que carece de reglamento y presupuesto para operar, denuncia, y la izquierda del PSOE, “acomplejada” por las críticas que generó en 2009 la infructuosa búsqueda del poeta encabezada por su biógrafo, Ian Gibson, que costó 72 mil euros, prefiere no actuar.
Pero mientras Gibson partió únicamente para hallar la fosa de quien resultó un falso testigo, Manuel Castilla El Comunista, el equipo interdisciplinario de 18 especialistas donde Caballero es el responsable de la investigación histórica, recupera el testimonio de tres guardias de asalto que formaron parte del pelotón que fusiló al poeta la madrugada del 17 de agosto de 1936.
Llevan dos temporadas de búsqueda en el paraje de Peñón Colorado, y el autor de Las 13 últimas horas en la vida de Federico García Lorca confía en que la tercera sea la vencida. En este antiguo campo de instrucción falangista se encuentra el pozo de agua donde se asegura que fueron arrojados los cadáveres de Lorca, el maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.
“Es como buscar una aguja en un pajar”, dice Caballero, debido a que en 1998 se añadieron al terreno original entre 6 y 8 metros de relleno, cuando se pretendía construir un campo de futbol que la hermana del poeta, Isabel, logró detener.
“El campo debía tener unos drenajes subterráneos que, gracias a la corrupción, no se hicieron. De otro modo, hubieran roto las fosas”, indica en entrevista telefónica.
Desde el inicio han trabajado a contracorriente. La Junta de Andalucía, socialista, les destinó en diciembre de 2013 y de 2014 una parte de su presupuesto sobrante: 10 mil y 15 mil euros; “menos el 21 por ciento de IVA”, aclara con sorna Caballero.
“Si nos hubiera dado los 50 o 60 mil euros que necesitábamos, se habría hecho una intervención global. Hubiéramos retirado la tierra, vaciado el pajar, para dar con la aguja”.
Estudios geomorfológicos y fotografías aéreas les han permitido determinar la composición del terreno y delimitar el antiguo campo de instrucción, que abarca alrededor de 200 metros cuadrados. Los testimonios indican que la fosa se ubica en la cabecera del campo, lo que significa una distancia de 10 a 15 metros del lugar donde excavaron.
La Junta de Andalucía les presta también la excavadora con la que cuentan para quitar la nieve de las carreteras. Esa ha sido una fatalidad, dice Caballero, debido a que cada amenaza de tormenta implica que les retiren la máquina y se suspendan los trabajos.
Los informes elaborados por el equipo sobre “la fosa más documentada de España” suman cientos de páginas. “Pero han sido también muchos los obstáculos”, lamenta el historiador. “Imagínese que es un erial de montaña y me negaron los estudios previos sugiriendo que podía haber una ciudad romana”.
Ante la negativa de la Junta a invertir más dinero, el grupo de búsqueda, donde también participan el arqueólogo Javier Navarro y el geógrafo José Luis Peña, ha lanzado una campaña internacional de micromecenazgo para reunir los 20 mil euros que necesitan para continuar los trabajos.
“Necesitamos retirar entre 2 mil 500 y 3 mil metros cúbicos de tierra, eso nos permitiría localizar los pozos y ubicar la fosa”.

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