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Los que tomaron Chilapa iban en busca del líder de Los Rojos: Rogelio Ortega

* No se reconoce a esos civiles armados como policías comunitarios, advierte el gobernador

*Marchan vecinos de la ciudad, los encaran y les exigen que se vayan

*Desde su incursión han golpeado a gente inocente y hay personas desaparecidas, denuncian

*Los acusan de ser de Los Ardillos, y aquellos les responden que los de la cabecera son de Los Rojos

*Agreden a empujones y amenazan con sus armas de fuego a reporteros, los despojan de su equipo de trabajo y los obligan a borrar fotografías y video

Iban los civiles armados de Chilapa en busca de El Chaparro, líder de Los Rojos: Rogelio Ortega

*El gobierno no los reconoce como policía comunitaria, dice el gobernador. Confirma que el alcalde no está en el municipio. Recurre el Ejecutivo al Mando Unico para hacerse cargo de la seguridad

Redacción

Chilpancingo

Los civiles armados que tomaron el control de Chilapa desde el sábado no tienen el reconocimiento del gobierno del estado como policía comunitaria, y ningún dirigente visible con quién negociar, informó el gobernador Rogelio Ortega.
También afirmó que a través del acuerdo de Mando Único, su gobierno tiene el respaldo jurídico para asumir el control de la seguridad pública en ese municipio.
En una entrevista radiofónica con la periodista Adela Micha para Grupo Imagen Multimedia la ma-ñana de ayer, el gobernador situó los hechos de Chilapa en el contexto del enfrentamiento entre dos grupos del crimen organizado, Los Ardillos y Los Rojos, aunque evadió identificar al que tomó la ciudad con alguno de ellos.
Reveló que el grupo armado iba en busca de una persona al que apodan El Chaparro, a quien señalan como el líder de Los Rojos y que identifican como Zenén Nava.
Dijo que una de las demandas de los armados fue la renuncia del secretario de Seguridad municipal, Job Encarnación Cuenca –quien dimitió el sábado– para imponer ellos al nuevo titular, lo que calificó de inaceptable.
Ortega dijo a la conductora en una entrevista que inició a las 7:54 de la mañana, que se ha coordinado con la Gendarmería, el Ejército y la Policía Estatal para “tomar prácticamente la ciudad y tener el control”, y que no sabía dónde se encuentra el alcalde Francisco Javier García González, quien no responde a las llamadas telefónicas.
El gobernador aseguró que a pesar de los hechos de violencia en este municipio de la Montaña baja, el estado está listo para las elecciones. Agregó que es momento de que los ciudadanos emitan su sufragio y elijan al mejor candidato para gobernar y atender sus demandas.

“Fue correcto que el alcalde saliera”

El gobernador afirmó que el acuerdo de Mando Único, que el Cabildo de Chilapa avaló, le da al gobierno la capacidad jurídica para asumir el control de la seguridad pública.
“Nosotros, el poder Ejecutivo, teníamos suscrito un acuerdo con el Cabildo de Mando Único, y hoy es una oportunidad que nos da a nosotros para que con esa legitimidad no haya vacío de autoridad (para que) junto con los integrantes del Cabildo, el Ejecutivo del estado con la policía estatal, y la coordinación de Gendarmería y el Ejército, tengamos el control de la ciudad”, explicó durante la entrevista.
La periodista aprovechó para preguntarle si ya se había reunido con el alcalde, y respondió: “No he tenido contacto con él”.
Agregó que él sabe que el alcalde no está en Chilapa, y que a pesar de haber intentado localizarlo vía telefónica, no han logrado encontrarlo.
A la pregunta insistente de la reportera sobre el paradero del alcalde, el gobernador justificó que no esté ni conteste llamadas: “Creo que fue correcto que saliera de Chilapa, creo que fue una medida adecuada y sensata. Quizá la presencia del alcalde hubiera generado a él como elemento de retención para presionar con la demanda que traen estas personas. Esto lo salvaguarda y nosotros estamos para atender la problemática”.
Durante la entrevista, Ortega Martínez explicó que en esta zona del estado la situación compete a cuatro municipios, los cuales desde años han vivido bajo este esquema de violencia, y mencionó Chilapa, Ahuacuotzingo, Acatepec y Zitlala.
“Donde todos sabemos… es un secreto a voces, que se disputan  el territorio dos bandas delincuenciales, un conocida como Los Rojos y otros Los Ardillos”, dijo.
En la entrevista que duro 20 minutos, el gobernador explicó que los hombres que irrumpieron el sábado en la cabecera municipal exigían encontrar a una persona que se apoda El Chaparro, a quien señalan como el líder de Los Rojos.
Dijo que del gobierno se habían acercado para entablar diálogo con los que se identificaron como policía comunitaria, pero que hasta ayer por la mañana no se había podido identificar a algún líder.
Comentó que los supuestos policías comunitarios sí tenían retenidas algunas personas, y les advirtió que deben ser entregadas a las autoridades correspondientes para que se investiguen y se castiguen.
“Nosotros hicimos presencia en la cabecera municipal, buscamos establecer un diálogo y una negociación y acuerdos, pero es muy difícil en la medida que no existe un liderazgo visible que dé la cara, sino sólo un planteamiento general, que ellos quieren nombrar al responsable de la seguridad del municipio, y negociar para encontrar a una persona que se llama El Chaparro, y que ellos puedan detenerlo, es el presunto líder de Los Rojos”, agregó.
Señaló que el grupo armado en el municipio no es reconocido por el gobierno estatal como policía comunitaria, por lo que se designó una comisión que dialogue con ellos.
E?informó que el almirante Ángel Enrique Sarmiento, comandante de la Octava Región Naval, con sede en Acapulco, le notificó que 14 comisarios de esa región le han solicitado el apoyo de la Marina para operar en esa zona.
Y que, según el grupo armado que tomó Chilapa, no confían en la policía municipal y con la presencia de la Armada se buscaría detener “la ola de violencia” en la cabecera municipal y sus comunidades.

Marchan vecinos de Chilapa y encaran a los civiles armados; les exigen que se vayan

*Desde su incursión las supuestas guardias comunitarias han golpeado a gente inocente y hay personas desaparecidas, informan. Los acusan de ser de Los Ardillos, y les responden que los de la cabecera municipal son de Los Rojos. Agreden a empujones y amenazan con sus armas de fuego a reporteros, los despojan de su equipo de trabajo y los obligan a borrar fotografías y video

Luis Daniel Nava y Redacción

Chilapa

Los civiles armados que mantienen el control de la ciudad y vecinos que mediante una marcha exigieron su salida, ayer se encararon.
En el enfrentamiento a palabras entre los vecinos y las supuestas guardias comunitarias, los únicos agredidos a empujones y amenazados con armas de fuego por los civiles armados fueron los reporteros que cubrían el hecho en medio de los dos contingentes, a quienes despojaron de su equipo de trabajo y algunos teléfonos celulares bajo el argumento de que eran gente enviada por el grupo delictivo que opera en la ciudad. Posteriormente cuando se les devolvió el equipo fueron obligados a borrar fotografías y video.
El choque se dio alrededor de las 2:30 de la tarde en la avenida Revolución, cuando unos 150 ciudadanos marchaban gritando consignas contra los civiles armados, y éstos llegaron a su encuentro con rifles, escopetas, armas cortas y machetes.
Desde la mañana por medio de cuentas anónimas de Facebook se pidió a la ciudadanía de Chilapa reunirse en el centro de la ciudad para “tomar acuerdos y ver la forma de actuar” y “que no vengan esos falsos comunitarios a hacer atropellos a la ciudad”.
El llamado se replicó a las 12 del día por medio de campanadas de la catedral, acudieron unos cien vecinos de Chilapa, entre ellos la candidata a la presidencia municipal del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), María del Refugio Arzate, la regidora priista Edith Suástegui y familiares de dos de los cinco empresarios y profesionistas desaparecidos el 26 de noviembre de 2014 en las inmediaciones de El Jagüey, comunidad cercana al municipio de Quechultenango.
La marcha avanzó por la avenida Revolución, en el centro de la ciudad y ya había tomado el rumbo hacía la avenida Constitución.
Algunos participantes alcanzaron a ver a unos 100 metros a los civiles armados sobre la avenida Revolución y con los ánimos enardecidos y al grito de ¡fuera!, ¡fuera!, ¡fuera! Enfilaron hacia la glorieta Eucaria Apreza, donde los civiles armados tienen su campamento y éstos se replegaron a su campamento en medio de los gritos de rechazo.
Las calles céntricas de Chilapa parecían escenario de una guerra civil y en total anarquía por la falta de autoridades formales.
Al grito de “Chilapa, Chilapa, Chilapa” “el pueblo unido jamás será vencido” y con pancartas que decían “entreguen a los levantados desaparecidos”, “fuera supuestos comunitarios”, los vecinos continuaban su marcha y pasaron el templo El Dulce Nombre, desde ahí se notó a un enorme contingente de pobladores armados que venían cerca del puente Hidalgo.
Los dueños de los negocios en la avenida, atemorizados, cerraron de inmediato sus cortinas ante un posible enfrentamiento. Fueron momentos de tensión.
El choque entre ambos grupos se dio a la altura de la tienda Elektra, ahí los civiles armados arremetieron contra los reporteros que cubrían la actividad.

Se acusan de ser de Los Rojos y de Los Ardillos

Ambas partes se acusaron mutuamente de pertenecer a alguno de los dos grupos de la delincuencia que mantienen sumido al municipio en una espiral de violencia, Los Rojos y Los Ardillos.
Los civiles armados acusaron a los manifestantes de estar orquestados por el ex regidor Francisco Benítez Domínguez, a quien señalaron de pertenecer al grupo de Los Rojos, mientras que los integrantes de la marcha señalaron a los pobladores armados de las comunidades del sur del municipio de ser de Los Ardillos, afianzados en Quechultenango.
También expusieron los abusos y delitos que han sufrido de parte ambos grupos delictivos.
Antes, un vecino que acompañaba la marcha pidió a los pobladores armados que se fueran a sus pueblos a arreglar sus problemas “que nos dejen a los chilapeños arreglar lo de nosotros, antes de que vengan a buscar a los delincuentes de aquí vayan a sus  pueblos a buscar a los delincuentes de allá”.
Dijo que desde su incursión los civiles armados han golpeado a gente inocente y hay personas desaparecidas, reclamó además que no tienen identificación como Policía Comunitaria.
Explicó que el motivo de la marcha era para que una comitiva les pidiera “de manera respetuosa y atenta” retirarse de la ciudad,  de lo contrario, probablemente podría levantarse una Policía Comunitaria.
Después de las 3 de la tarde ambos grupos terminaron el diálogo y cada uno se retiró: los integrantes de la marcha hacia el centro de la ciudad y los pobladores armados hacia la comandancia de la Policía Municipal, donde mantenían su presencia decenas de policías estatales, y a la glorieta Eucaria Apreza, en cuyas inmediaciones también se encuentra el Ejército y la Gendarmería.
Después la Gendarmería comenzó sus patrullajes por la ciudad, lo mismo que los civiles armados.
Más tarde el comisariado de bienes ejidales de Xiloxuchicán, José Apolonio Villanueva informó que tras una reunión en las oficinas de la Secretaría de Seguridad Pública municipal con representantes del gobierno del estado se había acordado formalmente la entrega de las armas que le fueron quitadas a la Policía Municipal el sábado en la tarde, además de que se había confirmado la renuncia del Secretario de Seguridad Pública municipal, Job Encarnación Cuenca.
El nuevo encargado de la dependencia será el oficial Juan Suástegui Epifanio, informó.

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