Entraron pistoleros al mercado de Chilapa y se llevaron a sus hijos, relata artesano de Ayahualulco
*Fue “gente de El Chaparro”, afirma Bonifacio Vargas quien participó en la irrupción de civiles armados a la cabecera municipal
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Un grupo de hombres con armas largas y cortas irrumpió de pronto en el tianguis dominical de Chilapa. Ermes y Jairo Vargas, hermanos nahuas, vendían las artesanías de palma que elabora su padre Bonifacio en la comunidad de Ayahualulco.
Los hombres armados caminaron rápido y resueltos se fueron directamente a donde se encontraban los hermanos, los encañonaron y golpearon con las armas, después violentamente los sacaron del tianguis.
Tres semanas después, Ermes y Jairo siguen desaparecidos y la suya es una de las decenas de historias de desaparecidos que se cuentan en el municipio de Chilapa, a consecuencia de la disputa por el territorio entre las bandas de Los Rojos y Los Ardillos. Ese levantón se lo atribuyen a el líder de Los Rojos en la zona, Zenén Nava Sánchez, El Chaparro.
El domingo 3 de mayo don Bonifacio Vargas se encontraba en Ayahualulco cuando le llegó la noticia de que hombres armados se llevaron a sus dos hijos, Ermes de 27 años y Jairo de 18, de inmediato se trasladó a Chilapa para buscarlos.
Por información de su esposa que se encontraba con sus hijos en el tianguis, supo que los hombres armados llegaron gritándole a sus hijos: “ahora si se los llevó la chingada, vámonos a la verga”, mientras que los golpeaban con las culatas de las armas.
La madre de los jóvenes intentó intervenir para evitar que se los llevaran, pero los hombres armados la sometieron a golpes y la derribaron al piso, no pudo hacer nada más que ver cómo sus hijos eran sacados a golpes y a empujones del mercado.
“Los hombres armados que se llevaron a mis dos muchachos fueron bien identificados, son gente de El Chaparro (como todos conocen en esa cabecera municipal al jefe de Los Rojos que controla la plaza, Zenén Nava)”, declaró Bonifacio Vargas, a quien durante la irrupción de los civiles armados de varias comunidades de Chilapa a la cabecera municipal la semana pasada, siempre se le vio con una cartulina en las manos con el mensaje: “Chaparro, regrésame a mis hijos”.
Consultado respecto a cómo ocurrió el levantón de sus dos hijos, contó que ellos se encontraban en el tianguis vendiendo las artesanías de palma que elaboran en la comunidad de Ayahualulco, cuando hombres que portaban armas largas y cortas irrumpieron en el tianguis que se encuentra a orillas del bulevar Eucaria Apreza y se fueron directo en contra de Ermes y Jairo, a quienes tundieron a golpes.
“Mi esposa corrió a alcanzarlos cuando ya se los llevaban para decirles que no se los llevaran, pero no la escucharon, unos de ellos se regresaron y le dieron de golpes a mi esposa hasta que cayó al piso”.
Aseguró que muchos de los comerciantes identificaron al grupo de hombres, “por eso yo le pido de favor al hombre que manda a esa gente, que me los regrese vivos. Yo me siento muy afligido porque yo me dedico a elaborar artesanía de palma y puedo decir que si algún mal hicieron mis muchachos que yo desconozca, no es para tenerlos tanto tiempo detenidos, que les llamen la atención y adelante, pero que ya no me los tengan tanto tiempo desaparecidos. Yo necesito a mis muchachos”.
Don Bonifacio agregó que “no se vale que así nomás se los hayan llevado”, que sabe que igual que a sus hijos han ocurrido otros casos, “pero yo solamente reclamo a mis hijos y voy a seguir así, de pie buscándolos y exigiendo que me los regresen”.
El artesano fue uno de los cientos de habitantes que durante seis días ocuparon la cabecera municipal de Chilapa en busca de El Chaparro, a quien vinieron a llevarse porque lo acusan de ser el responsable de las ejecuciones, levantones y extorsiones que se han cometido en las comunidades de ese municipio.
“Yo de verdad le pido a ese hombre que dicen que es el que está gobernando en este municipio, que me regrese a mis hijos Ermes y Jairo Vargas. Muchos identificaron a quienes se los llevaron, es gente del que llaman El Chaparro”, dijo.
Añadió que espera que el gobierno cumpla el compromiso de que será detenido para que responda por “todos los males que ha hecho”, dijo en referencia al acuerdo que sostuvieron con el gobierno para que abandonaran la cabecera municipal.
Don Bonifacio declaró que a tres semanas de que se llevaron a sus hijos no ha sabido nada de ellos, a pesar de que ha mandado mensajes públicos a El Chaparro para que se los regrese.
Dijo que está seguro que sus hijos no hicieron nada como para que se los llevaran tanto tiempo, “o si hicieron algo que yo no sé que les llamen la atención, estoy de acuerdo, pero que ya me los regresen, no es posible que me los tengan tanto tiempo”.
La de los hermanos Ermes y Jairo es una de las muchas historias de desaparecidos que se cuentan en este municipio que se ha convertido en un lugar que se disputan los grupos de Los Rojos y los Ardillos.
Versiones extraoficiales indican que en lo que va del año en este municipio han sido levantadas y desaparecidas más de 200 personas que se le atribuyen a El Chaparro.
En tanto que grupos civiles que irrumpieron en su búsqueda la semana pasada en la cabecera municipal son acusados de haber levantado al menos a 30 personas que se encuentran en calidad de desaparecidas.




