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Culpa Evo a opositores de buscar el uso de la fuerza contra policías amotinados

El presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo ayer que no sacará a los militares para controlar el motín policial, que se mantiene desde hace tres días en varias ciudades del país, y culpó a un grupo de opositores a su gobierno por alentar un movimiento golpista en su contra.
“Los opositores buscan que saquemos a las Fuerzas Armadas para que haya muertos, pero no nos prestaremos al juego”, afirmó ayer el mandatario en un acto público realizado en la localidad minera de Corocoro, ubicada al sudoeste de La Paz.
Morales dijo que existen reportes de los servicios de inteligencia de su gobierno, incluso grabaciones de audio, que alertan de un plan subversivo que pasa por asesinar al ministro de Gobierno, Carlos Romero, quien negoció con los amotinados desde el sábado.
Según el Presidente, este grupo opositor, al que no identificó, “usó a la Policía para hacer golpe de Estado y matar al ministro de Gobierno (Carlos Romero)”.
Un grupo de policías de baja graduación tomó el viernes pasado por la fuerza varios cuarteles en las principales ciudades de Bolivia para exigir al gobierno de Morales mejoras salariales y la anulación de la ley 101 sobre faltas disciplinarias.
Esta madrugada, su gobierno y un grupo de representantes de los amotinados firmaron un acuerdo, que luego fue desconocido por policías de otras regiones del país, que exigieron participar activamente en las negociaciones.
En el acuerdo, el gobierno se comprometía elevar a 300 dólares el salario mínimo de los policías, lo que representaría un incremento del 50 por ciento, tal como los amotinados habían exigido. Sin embargo, surgieron discrepancias sobre la anulación de la ley 101.
El cabo Alfredo Churata informó a la red católica Erbol que los amotinados iniciaron contactos con sus camaradas de los nueve departamentos de Bolivia para conformar una comisión negociadora y exigir al gobierno una reunión para resolver el estado de motín.
“Existen afanes ajenos a la Policía que están provocando violencia (…) No es toda la policía, solo algunos infiltrados”, dijo el presidente al minimizar el estado actual del conflicto.
Más temprano, la ministra boliviana de Comunicación, Amanda Dávila, reconoció que las demandas de los policías tenían alcance nacional. De hecho, al menos 32 mil efectivos de baja graduación dejaron de cumplir sus habituales tareas de seguridad desde que estalló el conflicto.
Dávila culpó a los opositores Movimiento Sin Miedo (centro izquierda) que controla la alcaldía de La Paz, la capital administrativa de Bolivia, y a Unidad Nacional (centro derecha) del industrial cementero Samuel Doria Medina, de propiciar un escenario para desestabilizar al gobierno. (DPA / La Paz).

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