Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Vidulfo Rosales Sierra

Elecciones y democracia

Resulta propicio en pleno proceso electoral hablar del presente tema. Poner en la palestra el tópico electoral, debiera alentar un debate vigoroso sobre el particular y encauzar las reflexiones sobre medios alternativos para lograr el fortalecimiento democrático de Guerrero y nuestro país.
Los medios masivos de comunicación y las instituciones estatales, en estos días, han desplegado sendos anuncios sobre las elecciones. Se afirma que el proceso electoral permitirá construir la democracia, que el voto es fundamental para la democracia.
Lo anterior no es erróneo, dado que las elecciones son un componente de la democracia. El problema es que la información que se da a través de los medios masivos no es del todo clara, más bien superficial, vacua y la mayoría de las veces confusa. De tal guisa, el ciudadano común y poco informado confunde la democracia con las elecciones y a menudo se piensa que es lo mismo. Es preciso establecer con claridad las connotaciones de una y otra. No hacerlo implica que la ciudadanía se tendrá que contentar con emitir su voto porque el sufragio sería la democracia per se. Una vez electos los servidores públicos estarían autorizados a hacer lo que ellos consideren viable para el país o el estado y nosotros tendríamos que acatar sin ambages ni cuestionamientos sus políticas, puesto que nuestra participación habría terminado en el voto depositado a su favor.
Lo anterior es a todas luces inadmisible, pero veamos qué dicen los teóricos. El sociólogo francés Alain Touraine en su obra ¿Qué es la democracia? dice que la misma se compone de tres dimensiones: la representatividad de los gobernantes, la ciudadanía y la limitación del poder o el respeto a los derechos fundamentales.
Lo primero implica que una sociedad se conforma por una pluralidad de actores sociales: obreros, campesinos, indígenas, mujeres, niños, grupos lésbico-gay y otros, por ello es preciso que cada uno de estos actores tenga a sus agentes políticos que los representen en el gobierno; lo segundo significa que estos actores sociales deben tener el carácter de ciudadanos, es decir, elegir a sus gobernantes y participar en los asuntos de interés público, como en la creación o cambio de una ley, en el diseño de una política pública o ser consultado en la construcción de una obra o implementación de un proyecto de desarrollo, sin esta participación la libre elección no tiene ningún significado, pues se alimenta el desinterés en el gobierno y se siembran sentimientos de no pertenencia a una sociedad política, sino a un grupo alejado totalmente del quehacer público; la tercera dimensión y la más importante significa que toda sociedad democrática debe tener leyes, instrumentos y mecanismos que pongan límites al ejercicio del poder público y derechos a favor del ciudadano, que el gobierno debe respetar, promover  y garantizar.
Como se puede ver el sistema de elecciones no es la democracia, es sólo una pequeña dimensión de lo que ella implica.
En México y con mayor énfasis en Guerrero la democracia se reduce al voto, pero no hay una participación de la sociedad en los asuntos de interés público, nunca se consultan las leyes que se elaboran, ni políticas u obras que se diseñan e implementan. Los foros abiertos del gobierno no constituyen un espacio de consulta adecuada, sino más bien mecanismos para legitimar una imposición. Nunca se ha dado un debate vigoroso, abierto y franco de cara a la creación de una ley u otro acto de gobierno. Por ejemplo, la Comisión de la Verdad que investigará los sucesos de la guerra sucia no estuvo precedida de una discusión de esta naturaleza. Ni siquiera las víctimas y familiares participaron de la discusión.
Los gobernantes no representan a los actores sociales, son personajes ficticios  y encumbrados que forman parte de la élite política, alejados totalmente de los problemas que viven la clase campesina, obrera, mujeres, niños e indígenas. Esto ha propiciado la indiferencia al sufragio, nadie se siente representado por los candidatos que compiten en las presentes elecciones. Hoy en día todos los candidatos de elección popular son personas que fueron designadas por las cúpulas partidistas y no por los respectivos actores sociales.
Por otro lado no existen mecanismos efectivos que limiten el ejercicio del poder público, el juicio político es ineficaz porque es controlado por la clase política, el juicio de amparo tiene un filtro que lo hace inaccesible a todos los ciudadanos, tenemos un poder Judicial sumamente débil, sin imparcialidad ni independencia, que obedece sin cuestionar las instrucciones del poder Ejecutivo. Por eso las autoridades que han violado los derechos humanos no han sido sancionadas. ¿Qué gobernante ha ido a la cárcel por las masacres que se cometieron desde los copreros en 1967 hasta la del 12 de diciembre del 2011 en Chilpancingo?
Los límites al ejercicio del poder público, abarcan también obligaciones de respetar y garantizar los derechos fundamentales, esto último implica desplegar acciones positivas, como garantizar el derecho a la salud, educación, vivienda y alimentación. En este aspecto ni el gobierno federal ni el estatal han cumplido, hoy seguimos siendo el estado más pobres del país y tenemos en La Montaña los municipios más pobres de América Latina. Lejos de cumplir con los estándares internacionales de derechos humanos de aportar el máximo de los recursos disponibles, sí se destinan millones de pesos para las elecciones, mientras que para escuelas, plazas de maestros, carreteras, vivienda y alimentación a menudo se argumenta que no hay dinero. Pero bueno, como las elecciones son democracia y los derechos sociales no lo son, tenemos que seguir esperando hasta cuando haya dinero.

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