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Tomás Tenorio Galindo

OTRO PAÍS

PRD: a repartir culpas

“En el PRD no va a caer la responsabilidad del regreso del PRI de ninguna manera, por eso el llamado de que todos los de izquierda tenemos que ir juntos con quien tenga posibilidades”, dijo el sábado la candidata del PRD al gobierno, Beatriz Mojica Morga. Es decir, si pierde la culpa no será de ella, ni de su partido, ni de su corriente Nueva Izquierda, sino del partido Movimiento Ciudadano y de Morena por no allanarse a la premisa de que “tenemos que ir juntos con quien tenga posibilidades” mediante el “voto útil”.
Aparte del tono de chantaje y evasión de responsabilidades, ese criterio de corto plazo, que enaltece el pragmatismo cueste lo que cueste, vacío de sustancia, principios y compromiso, ha hecho estragos en la izquierda mexicana y en la de Guerrero.
En nombre de esa consigna, personalidades como Eloy Cisneros y Saúl López Sollano entregaron en el actual proceso electoral su prestigio a los intereses de Los Chuchos al solicitar el ejercicio de un “voto útil” para la candidata del PRD, después de haber renunciado a ese partido precisamente en repudio a las prácticas perniciosas de Los Chuchos.
El voto útil fue decisivo para la derrota del PRI en las elecciones presidenciales del año 2000, pero allí intervino como estímulo y argumento el hecho histórico de que por primera vez le podía ser arrebatada la Presidencia a ese partido para inaugurar la alternancia política en el país. Al final los resultados no fueron buenos porque Vicente Fox echó a perder las cosas, pero esa es otra historia.
En la coyuntura concreta de Guerrero no existe un momento épico para que el PRD invoque el “voto útil”, ni tiene autoridad moral para hacerlo. Es el partido en el gobierno. Y si el PRI tiene amplias posibilidades de recuperar la gubernatura es porque las fuerzas de la izquierda están divididas, pero también porque existe malestar social contra los gobiernos del PRD y se ha originado un potencial voto de castigo hacia este partido, de manera acentuada desde el ataque del gobierno perredista de Iguala contra los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.
Lo que mantiene divididos al PRD y a Movimiento Ciudadano en estas elecciones es la truculencia de Los Chuchos, que a principio de año boicotearon el proceso que ambos partidos habían acordado para definir un candidato común entre Luis Walton y Mojica Morga.
No fue hace tanto tiempo como para que se haya olvidado, cuando el PRD se negó a presentar su encuesta para cotejarla con la de MC, mientras que éste incluso hizo publicar la suya para mostrar que su candidato superaba a la del PRD en las preferencias. Es obvio que el PRD procedió de esa forma porque en esa etapa inicial Walton figuraba como el aspirante con mayor fuerza, y Los Chuchos simplemente no estuvieron dispuestos a cederle la candidatura común. Ninguna voz de las que ahora claman “voto útil” y reclaman a Walton y MC, dijo nada. Era entonces cuando debía pactarse la candidatura común y arreglar la participación de esas dos fuerzas en las elecciones, y Los Chuchos se negaron. Ahora, en el lenguaje del chantaje el “tenemos que ir juntos” significa “tienen que ir conmigo o les echamos la culpa de la derrota”.
Además de esas circunstancias, que tienen que ver con la mecánica política, existen desde luego otras causas que explican la inminente derrota electoral del PRD. Se trata de los diez años que ha gobernado el estado sin cambiar y sin resolver nada. Fue en los gobiernos del PRD cuando la inseguridad y la violencia se asentaron como una rutina en el estado. Los dos gobiernos perredistas, el de Zeferino Torreblanca y el de Ángel Aguirre, se hundieron en la corrupción. En los dos, los movimientos populares fueron perseguidos y criminalizados. ¿Esperaba el PRD que su responsabilidad en todo eso y el caso Ayotzinapa pasaran desapercibidos para la población?
No hay nobleza ni moral política alguna en la campaña del PRD por el “voto útil” para Beatriz Mojica, ni la adquiere por argüir que es para impedir el regreso del PRI, pues lo que se promueve en realidad es el fortalecimiento de la élite corrupta que controla al PRD, la misma que construyó el andamiaje que facilitó el ataque contra los normalistas en Iguala y sumió al estado en la crisis social de la que no encuentra cómo salir. Es un voto por Los Chuchos, por Ángel Aguirre y por la impunidad en el caso Ayotzinapa. Un grupo tan repulsivo como puede serlo el grupo Figueroa.

Chilapa como Guerrero

Faltan trece días para las elecciones, y en Guerrero no existe la tranquilidad deseable para que la jornada del 7 de junio transcurra con la certidumbre de la paz. Los ataques contra candidatos, la amenaza de violencia en Chilapa y la imparable ola de ejecuciones arroja dudas sobre lo que ocurrirá ese domingo. Si para disipar la inquietud el gobierno federal llena el estado de militares, como es previsible, es posible que también eso ejerza un efecto de retraimiento entre los electores, pues el Ejército en las calles no ofrece garantías de nada.

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