Las Jornadas Alarconianas se han extraviado; los taxqueños no las sienten suyas, dice dramaturgo
*Francisco Hernández Ramos, también director de la Compañía Clásica de Teatro Novohispano, lamenta que a 28 años de su creación no haya podido formar más públicos
Claudio Viveros Hernández
Taxco
El dramaturgo y director de la Compañía Clásica de Teatro Novohispano, Francisco Hernández Ramos, compartió con jóvenes estudiantes y escaso público que se tornó participativo el acercamiento que ha realizado al dramaturgo taxqueño, Juan Ruiz de Alarcón, su obra y los 300 años de su muerte que se celebraron en la ciudad de México como revaloración de su grandeza que lo refrendan como mexicano universal.
“Le tocó una época muy difícil, muy complicada y en las condiciones que viajaba por su doble joroba era una proeza, pero Juan Ruiz de Alarcón tenía algo para cruzar el mar: entusiasmo, que es un tesoro de la juventud y llegó a cruzar el mar no solo una, sino cuatro veces” hacia España.
Ante ese esfuerzo físico y humano, afirmó que lo más importante que hay que reconocerle es que se haya lidiado con los cuatro más grandes dramaturgos del Siglo de Oro español, que resulta sorprendente, pero sobre todo la importancia que tiene su obra en nuestros días.
En coincidencia con la investigadora española Belén Atienza, quien también vino al festival, sostuvo que la vigencia en la crítica de la obra alarconiana radica en que “los hombres se enferman de poder y al enfermarse de poder pierden toda visión a su alrededor”.
Eso en vez de volverse un parabién, añadió, esa enfermedad ciega a los gobernantes y eso el dramaturgo taxqueño lo plantea en sus obras, como la que hace unos años presentó con su compañía teatral, La prueba de las promesas, en la que hacen al rey que es un buen gobernante, quien dispone de manera autoritaria y dictatorial, en la que reafirma que el poder es algo que ciega al hombre.
Alarcón en el contexto actual
A casi 400 años, Hernández Ramos, con base en la obra y el espíritu alarconiano, criticó que “esto es lo que pasa realmente en nuestro país, donde hay una falta de principios y ética, y es hoy cuando más hace falta que se represente, que se traslade a los jóvenes de una manera más clara y precisa para el público a través del teatro; pero si no montamos a Juan Ruiz de Alarcón y a otros autores del Siglo de Oro, no nos vamos a entender ni a nosotros mismos. Esa es la gran tarea que tenemos la gente que hace teatro, el poder trasladar estos valores y principios a una sociedad tan necesitada en la actualidad”.
–¿Una sociedad corrompida?
–Está más que corrompida. Ya está podrida, y no sólo los gobernantes, sino los gobernados también. Entonces hablamos de una descomposición social, ética y humana terrible. El que hayan desparecido a 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa y que no aparezcan es de encantamiento, de sueño, ¿no? Es imposible. O las 42 personas que murieron en Tanhuato, Michoacán, o los 100 mil muertos que dejó (el ex presidente panista) Felipe Calderón.
En su análisis de este panorama, expresó: “todos somos mexicanos, todos somos compatriotas e hijos de la misma tierra y ¿por qué no hacérsenos justicia? Ahí está esa falta de sensibilidad del que nos gobierna, como del gobernado. Esa falta de interés de ambas partes por hacer una verdadera patria de todos”.
En su opinión, insistió en que es el momento cuando el teatro del Siglo de Oro tiene más que aportar y tiene más que decir para nuestra sociedad y dijo que aunque las Jornadas Alarconianas fue un proyecto muy importante a nivel nacional e internacional, de rescatar la memoria y la obra de Juan Ruiz de Alarcón, “pero aquí no ves ni turismo ni ves taxqueños, creo que se perdió el camino de lo que deben de dar a la cultura” y ejemplificó que en Guanajuato, el Festival Internacional Cervantino, donde van los jóvenes y otros públicos, se emborrachan y se hace una cantina muy grande, pero propicia algo en la cultura.
“Yo me emociono muchísimo de venir a Taxco, de preparar las puestas en escena y las conferencias, pero yo no sé a dónde vamos, no veo al taxqueño común y corriente y creo que no se ha sabido llegarle a ellos para involucrarlos y decirles: este también es tu patrimonio, ésta es tu cultura, valórala, es parte de ti, esta grandeza también lo eres tú, lo que tiene una gran significación, porque no se ha podido llegar a ellos. Siento esa distancia con las Jornadas y, de alguna manera –propuso– hay que volver a reencausar que la gente sienta como parte de ellos la fiesta de Juan Ruiz de Alarcón, que la sientan suya, porque es lamentable que a 28 años no se hayan podido abordar y formar más públicos”.
Por otra parte, de su experiencia y encuentro con los estudiantes, en su mayoría, y otros públicos, fue maravillo, ya que se mostraron muy participativos e interesados por Juan Ruiz de Alarcón, la conferencia les generó muchas preguntas, no se quedaron callados, por lo que le quedó la satisfacción de haber transmitido algo, al igual que a otras personas del público y dos canadienses que llegaron, uno de ellos director de escena.
De la grandeza de Alarcón, rememoró la celebración en los 300 años de la muerte de Alarcón y Mendoza en 1939, con una diversidad de actividades en la ciudad de México, entre las que se incluyó a Taxco, donde se develó una placa que se colocó en la que fuera la casa del dramaturgo, sobre la calle que lleva su nombre en el barrio de la Veracruz, ubicada frente al santuario, lo que da testimonio de ese acontecimiento.
En la ciudad de México, detalló, en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes se realizó una conferencia y se inauguró la calle Juan Ruiz de Alarcón, aledaña a ese recinto, donde estuvieron presentes escritores eminentes como Julio Jiménez Rueda, Alfonso Reyes, Díaz Cañedo, y Pedro Enríquez Ureña participó al hablar de la importancia del dramaturgo como un escritor mexicano, donde el español recién llegado, Ramón Xirau, quien diría que Ruiz de Alarcón era más mexicano que español y, asimismo, se publicaron muchos libros en ese año y se develaron estatuas, con lo que hubo una gran efervescencia por conmemorar a Alarcón y Mendoza.
Apuntó que el 2039 que se acerca, espera que se le siga recordando en las Jornadas Alarconianas en los 4090, años, y destacó que lo importante para la actual generación es cómo puede trasladarse su pensamiento para esta época y poder hacernos mejores seres humanos.




