Adaptan Otelo de Shakespeare, para abordar la guerra al narcotráfico
Julieta Riveroll / Agencia Reforma
Ciudad de México
Son dos las guerras que se libran en Oscuro, una es en contra del narcotráfico y la otra es una lucha interna.
En esta puesta en escena, que tiene como director a Marco Vieyra, no hay imágenes que remitan en sí a este par de batallas. Todo ocurre a nivel discursivo en esta propuesta teatral basada en Otelo, de Shakespeare.
“Intuyes que hablamos de los 30 cadáveres que encontraron en Guadalajara. No queríamos ser obvios, queríamos que sintieras que estamos hablando de lo que vives como ciudadano”, cuenta Vieyra.
Al comienzo de la obra, escrita por Edgar Chías, se plantea el dilema: En esta ciudad si no eres un muerto, eres un fabricante de muertos.
Y el primer monólogo también alude a ese ambiente lúgubre y funesto: Antes te podías agachar y encontrar una moneda, ahora te encuentras un pedazo de cuerpo en las calles.
La acción recae en tres personajes que son extraídos del texto de Shakespeare, Desdémona, Otelo y Yago, aunque en esta versión libre tienen nombres diferentes.
Este trío, que no triángulo amoroso, apuesta al juego más perverso de la seducción, es un juego oscuro y transgresor donde hay una lucha de poder, explica el director del montaje, que se estrena el jueves en el Teatro El Galeón.
“Hablo de hasta dónde se contamina la confianza de la pareja, de la amistad. Voy drenando también mis experiencias, porque no hay manera de que haga una puesta en escena si no me expongo”, reconoce Vieyra.
El director del proyecto Trolebús Escénico y de obras como Asfixia y Habitar bajo vidrio confiesa que se involucró en una relación muy dañina y le vino a la mente Otelo.
“La obra está contada desde el punto de vista de Desdémona porque yo quería hablar de la violencia de género sin poner a la mujer como víctima. Este fue el primer planteamiento que le hice a Chías”.
Vieyra no sólo le comisionó al dramaturgo la escritura del texto, sino que le hizo peticiones muy precisas, que plasmara la guerra, el amor y la pasión.
“Nos juntamos para platicar muchas veces y yo le decía lo que quería. Chías hizo más de ocho versiones y desarrolló con su propio aliento la obra”.
En escena hay un caballo blanco, que simboliza la transformación del ser humano en bestia, su lado oscuro, y a la vez su aspecto más luminoso.
“También hay un rejoneador que lo que hace es potencializar la parte de la muerte, presente en la tragedia de Shakespeare y en nuestra tragedia contemporánea”.
En Oscuro aparece un cuarto personaje, una alegoría de la luz, del yin y el yang.
Un foso de arena y un muro de hierro con 11 puertas forman parte de la escenografía de Phillipe Amand, quien diseñó la iluminación de la puesta en escena.
Participan en Oscuro Plutarco Haza, Ricardo Esquerra, Luciana Silveyra, Paola Arrioja, Víctor Ortiz, y como jinete Claudia Florescano.
Las presentaciones se harán del 28 de junio al 29 de julio en el Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque (atrás del Auditorio Nacional) los jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas.




