Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Fernando Lasso Echeverría

Más  sobre el chikungunya

Dada la importancia epidemiológica actual de este padecimiento viral transmitido por la hembra del mismo mosquito que también contagia el dengue, y los dolores de cabeza (literalmente) tan acentuados que está provocando en la población guerrerense infectada, me atrevo –en contra de mi costumbre– a repetir un tema ya tratado recientemente en este medio informativo, y lo hago porque la información lograda ahora viene directamente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y de declaraciones de la secretaria de Salud, Mercedes Juan, y también porque indudablemente la información sobre aspectos sanitarios de un problema que está afectando a la población nunca sobra.
La OMS dice que el chikungunya se describió por primera vez en un brote ocurrido en el sur del pequeño país africano de Tanzania, en 1952. Nos informa que chikungunya es una palabra del idioma kimaconde, que significa “doblarse” en alusión al aspecto encorvado de los pacientes, debido a los dolores articulares que sufren. Actualmente –dice la OMS–, este padecimiento se ha detectado en más de 60 países de Asia, África, Europa y las Américas. Los primeros casos autóctonos confirmados en las Américas se registraron en 2013, en la zona francesa de la isla caribeña de St. Martin. Desde entonces se han confirmado casos en 43 países de este continente, lo cual confirma la importancia que tiene el desplazamiento aéreo de enfermos a países o regiones libres de esta enfermedad; igualmente, es trascendente el traslado aéreo y terrestre de mosquitos infectados en los vehículos donde estos insectos se suben y viajan, circunstancialmente, largas distancias.
Hasta abril de este año se habían registrado 1 millón 379 mil 788 casos sospechosos de chikungunya en esos 43 países americanos, incluyendo el sur de Estados Unidos. En el mismo periodo se han reportado 191 muertes por este mal.
La OMS nos aclara que la enfermedad suele aparecer entre cuatro y ocho días después de la picadura de un mosquito infectado, aunque el intervalo puede oscilar entre dos y 12 días; se caracteriza por la aparición súbita de fiebre, generalmente acompañada de dolores articulares. Otros signos y síntomas que presenta son: dolores musculares, dolores de cabeza, náuseas, cansancio y erupciones cutáneas. Los dolores articulares suelen ser muy incapacitantes, pero generalmente desaparecen en pocos días. La mayoría de los pacientes se recuperan rápidamente, pero en algunos casos los dolores articulares pueden durar varios meses y hasta años. Se han descrito casos ocasionales con complicaciones oculares, neurológicas y cardiacas, y también con molestias gastrointestinales. Las complicaciones graves no son frecuentes, pero en personas mayores la enfermedad puede contribuir a la muerte; por otro lado, a veces los pacientes tienen sólo síntomas leves, y la infección puede pasar inadvertida o diagnosticada erróneamente como dengue, en aquellas zonas donde éste es frecuente.
Es en estos casos dudosos cuando son útiles los exámenes sanguíneos para aislar el virus en la sangre del enfermo en los primeros días de la infección; asimismo, existen diversos métodos de laboratorio para confirmar, en etapas más tardías, que el paciente tiene o tuvo chikungunya, sin embargo, vale la pena mencionar, que estos exámenes, que son un tanto sofisticados, no pueden realizarse en laboratorios comunes, y es el Laboratorio Regional de Salud Pública, ubicado en Acapulco, la institución indicada para efectuar estas pruebas confirmatorias, o bien, la que concentra las muestras y las envía a laboratorios de la ciudad de México para su interpretación. No obstante, estos procedimientos, más las actividades de fumigación contra el mosco transmisor –insecticida suficiente, personal capacitado para aplicarlo en forma programada, vehículos para su transporte y los necesarios viáticos– no son baratos, y mientras los gobiernos estatales o federales no entiendan que la salud pública no se realiza con buenas intenciones sino con método y dinero, y que deben meterle al sector los recursos necesarios para tener una población sana, las cosas no marcharán bien como lo estamos viendo.
Esta situación, y el hecho de que los médicos privados no reportan los casos que atienden en su consulta particular, hará que las instituciones de salud, manejen siempre cifras de enfermos registrados muy inferiores a los que se estén presentando en la entidad; por ejemplo, para fines de mayo, la Secretaría de Salud reportó 700 enfermos registrados, pero es común que en padecimientos como éste sólo se registre un paciente de cada cinco o 10 que se presentan, realidad que nos hace ver que, ciertamente ya se presentaron de 3 mil 500 a 7 mil casos en todo el estado; por otro lado, en una entidad como la nuestra que vive (¿o sobrevive?) del turismo, es perfectamente comprensible que las mismas autoridades sanitarias no reporten la realidad de lo que está pasando –como ha sucedido en otras crisis sanitarias como la del cólera, en la década de los noventas– con la finalidad de no ahuyentar al turismo, que a pesar de los esfuerzos egoístas y políticos de la Coordinadora de maestros por quebrantar la economía guerrerense, continúan llegando gracias a la magia acapulqueña.
Las autoridades sanitarias federales han reconocido ante la OMS en la 68ª Asamblea Mundial de la Salud, el reto que representa el chikungunya para México, como nueva enfermedad emergente en nuestro país. La secretaria de Salud, Mercedes Juan declaró que para combatir este nuevo padecimiento se requiere de acciones en todos los niveles de gobierno, pero sobre todo de la participación activa y decidida de la comunidad. Es decir, con esto último se está refiriendo a algo que ya hemos repetido mucho en esta columna: que sin la firme colaboración de la población en actividades de descacharrización (con el apoyo de los ayuntamientos), que minimice la reproducción del mosquito transmisor en todo tipo de utensilios (cacharros) que se tienen en los patios o alrededor de las casas, en los que se junta agua donde la hembra del mosquito pone sus huevos que se convierten primero en larvas (maromeros), y luego en mosquitos, la lucha contra esta nueva enfermedad fracasará, como ha fracasado la lucha contra el dengue; sin embargo, debemos reconocer la siguiente dificultad: que el bajo nivel educativo y la pobreza de la mayoría de los núcleos poblacionales guerrerenses lo entorpece; su prioridad no es limpiar la casa y sus alrededores, sino buscar el sustento familiar.
Mercedes Juan informó que para fines de abril teníamos registrados en el país mil 145 casos de fiebre de chikungunya, que se presentaron principalmente en Cohahuila, Colima, Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca. De acuerdo con el mismo reporte, los estados en donde aumentó más el número de casos en el último mes, no sólo de chikungunya sino también de dengue, fueron Guerrero y Oaxaca. Es indudable, que el próximo gobierno debe esforzarse por poner como futuro secretario de salud a alguien preparado en el asunto sanitario, con la finalidad de que la salud del guerrerense sea la adecuada.
Ya somos el estado que presenta el mayor número de casos de chikungunya, como somos el primero en tuberculosis; como seguimos siendo el de mayor número de muertes maternas y muchos otros males prevenibles; la Secretaría de Salud del estado, tiene 15 años decayendo en detrimento de la atención de sus usuarios, quienes no consiguen sus medicamentos en sus centros de salud porque hay un desabasto brutal; tampoco hay vacunas, y las coberturas de vacunación siguen disminuyendo peligrosamente; no hay anticonceptivos, y los embarazos no deseados están proliferando en la juventud, el material de curación de los hospitales es escaso, y su personal se las arregla como puede para cumplir con su deber; el personal de salud de todos los niveles se queja… pregunten, interroguen al personal de las oficinas centrales, de las jurisdicciones, de los centros de salud y de los hospitales, la inconformidad es la regla; la ineptitud de sus directivos, la corrupción de sus administradores y el desplazamiento de los técnicos dentro de la misma secretaría por colocar políticos, parientes o amigos íntimos del gobernante o del secretario en turno (cuya característica es la ignorancia del medio sanitario) debe de acabar en beneficio de la salud del guerrerense. El próximo gobernante tiene la palabra.

* Ex presidente de la Sociedad Médica de Chilpancingo y ex presidente del Colegio Médico Estatal.

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