Me da gusto que revaloren el trabajo de los fotógrafos, dice Pedro Valtierra
Dora Luz Haw / Agencia Reforma
Ciudad de México
No se considera un artista y asegura que jamás tomó fotografías pensando que expondría en un museo. Pedro Valtierra (Fresnillo, Zacatecas, 1955) se asume como un fotógrafo de la calle que encontró en este oficio una pasión que se ha convertido en su vida.
“He puesto todo mi entusiasmo y ánimo en hacer buenas fotos y si ustedes como investigadores consideran que vale la pena, me siento satisfecho. Siento que mi trabajo ha sido cumplido”, dice el fotógrafo a los organizadores de Pedro Valtierra. Mirada y testimonio, muestra que se inaugurará mañana en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco.
En su opinión, este conjunto de 200 imágenes, es al mismo tiempo un reconocimiento a todos los fotoperiodistas con quien quiere compartir su alegría.
“Me da gusto que volteen a vernos y revaloren el trabajo de los fotógrafos. Hoy en día que vivimos un momento tan complicado, es muy importante”, considera el fundador de la agencia Cuartoscuro.
Los curadores Alberto del Castillo y Mónica Morales, explican que la exposición reúne el trabajo que Valtierra ha realizado durante 37 años de trayectoria. Descartaron la idea de convertirla en un escaparate de sus fotografías más conocidas, así que hicieron una investigación en su archivo conformado por 35 mil imágenes. El 50 por ciento de las piezas expuestas son inéditas.
“Valtierra es uno de los fotoperiodistas más importantes de las últimas cuatro décadas, pero no está solo, sino que responde a una tradición fotográfica que pasa por creadores como Héctor García o Rodrigo Moya. De ahí abreva. Además, es importante el contexto en el que se desarrolla, principalmente a finales de los años 70, que coincide con un momento político muy importante para el país que promueve la apertura de espacios y que se refleja en el trabajo editorial”, comenta Del Castillo.
Su trabajo como corresponsal en Nicaragua, cuando él tenía unos 23 años, sería el bautizo de fuego donde aprendió a moverse en este tipo de conflictos, más adelante en El Salvador, Guatemala, Cuba y la República Árabe Saharaui, entre otros países.
“Su foto más conocida por ser la más influyente, es la de las mujeres de X’Oyep, en el municipio de Chenalhó, Chiapas, en 1999, y en ese instante decisivo, como lo llamaría Henri Cartier Bresson, aplica el bagaje que ha logrado acumular en las otras décadas”, asegura el curador.
La muestra incluye además, los negativos que dan cuenta la secuencia que el fotoperiodista siguió para obtener determinadas imágenes, lo que permite conocer su método de trabajo.




