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Responderá con fuerza si Siria la vuelve a a agredir, advierte Turquía; 58 muertos ayer

DPA

Estambul / Bruselas / Beirut

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró ayer que en caso de que haya nuevos incidentes violentos con Siria, su país no dudará en usar la fuerza, pero no irá a la guerra por el reciente derribo de un avión de su país por parte de las fuerzas sirias.
Tras el derribo el pasado viernes de un avión militar de Turquía del tipo Phantom F4, en el que murieron dos tripulantes turcos, Erdogan acusó a Siria de lo que consideró una provocación y no un accidente. “Fue un acto deliberado de hostilidad”, dijo alegando que Siria no realizó ninguna advertencia ni intentó contactar con Turquía antes de derribar el aparato.
Además, Erdogan ofreció apoyo al pueblo sirio hasta que consiga liberarse de su “dictador” Bashar al Assad. “Los sirios son nuestros hermanos”, dijo en un discurso emitido por la televisión. “Hasta que el pueblo sirio se libere de este dictador con las manos manchadas de sangre, Turquía le prestará todo tipo de apoyo”.
Erdogan anunció que su país ha modificado “las reglas de actuación” en lo que respecta a Siria. “Hemos cambiado las reglas de actuación de las fuerzas armadas turcas; toda violación de la ley que se produzca en nuestras fronteras tendrá una respuesta”, advirtió.
Turquía argumenta que fue derribado mientras volaba en el espacio aéreo internacional y acusó a Siria de disparar contra otro avión de rescate enviado a buscar a los pilotos desparecidos. “El avión estaba a 13 millas náuticas de la costa siria cuando fue atacado y cayó en el mar a ocho millas de la costa”, dijo ayer Erdogan.
Las declaraciones de Erdogan se produjeron mientras la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de la que Turquía es miembro, condenaba como “inaceptable” en una reunión en Bruselas el derribo del avión que aumentó las tensiones entre los dos países. “Condenamos ese hecho en los términos más fuertes”, dijo el secretario general de la alianza atlántica, Anders Fogh Rasmussen, en Bruselas tras una sesión extraordinaria de los embajadores de la alianza. “Es un ejemplo más del desprecio por parte del régimen sirio de las normas internacionales, la paz, la seguridad y la vida humana”, añadió.
No se debatió una intervención militar como la que prevé el Artículo 5 de la Carta de la OTAN, pero los aliados “siguen de cerca la situación y con mucha preocupación”. “La seguridad de la alianza es indivisible: estamos juntos con Turquía en un espíritu de fuerte solidaridad”, según Rasmussen.
Al ser interrogado acerca de qué pasará si se repite un hecho semejante, el secretario general respondió: “Tengo la seguridad de que no volverá a ocurrir”. Si no es así, la OTAN volverá a “analizar qué se debe hacer”.
Pese a las acusaciones mutuas, Ankara y Damasco habían intentado hasta ahora evitar una escalada de la tensión. Rusia hizo ayer un llamado a las dos partes a la contención. “Es importante que este accidente no sea visto como una provocación o intención y no conduzca a una mayor desestabilización”, dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores Alexander Lukashevich ayer en Moscú.
Mientras tanto, en Siria continuó la violencia y también las deserciones: al menos 24 soldados y 30 civiles, además de cuatro rebeldes, murieron en la violencia desatada ayer a las afueras de la capital y en la norteña provincia de Idlib, según activistas.
Además, al menos 250 soldados sirios desertaron a las filas rebeldes en la norteña provincia de Idlib, en la zona de Maarat al Namaan cerca de la frontera con Turquía, dijo el activista Omar Homsi desde Homs.

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