Deteriorado y sin espacios suficientes para pacientes, el Hospital General de Acapulco
Karla Galarce Sosa
El Hospital General de Acapulco presenta serios deterioros en su estructura que van desde la falta de loseta en pisos, de una escalera de emergencia, escurrimientos en paredes, drenajes azolvados, hasta murciélagos habitando en algunas zonas del nosocomio, además de que no hay camas suficientes para atender a las decenas de enfermos, equipo deficiente y sanitarios inservibles tanto para los trabajadores como para los familiares de los pacientes.
El edificio cuenta con cinco pisos y atiende a un universo de más de 33 mil familias que fueron afiliadas al programa de Seguro Popular provenientes de ambas costas de la entidad y Acapulco principalmente.
Las 60 camas para hospitalización son insuficientes para atender las demandas de los afiliados, cuyo número va en aumento, y en la más reciente visita a ese nosocomio, hace una semana, se observó a decenas de personas que se enfilaban para inscribirse al programa federal.
La construcción del hospital la concluyó la Comisión Constructora e Ingeniería Sanitaria de la Secretaría de Salubridad y Atención (SSA) en marzo de 1972.
En el quinto piso están los cinco quirófanos que en 20 años, según explicaron algunos cirujanos que allí laboran, no habían sido cerrados, aunque el mes pasado fueron detenidas las actividades debido a una infección nosocomial, hecho que los especialistas atribuyeron a la falta de higiene del lugar y al hacinamiento en que se encuentran trabajadores y pacientes, pues el hospital ha crecido hacia adentro y no hacia el exterior.
Al parecer el quinto piso es el que recibe mejor mantenimiento, pues a diferencia de las plantas de hospitalización, ubicadas en el cuarto y tercer pisos, la loseta está medianamente deteriorada y en cambio en algunos tramos de la planta baja y el primer piso ya no hay loseta para cubrir el concreto del suelo.
Las paredes del hospital están manchadas en todos los pisos y en algunos tramos hay escurrimientos y mucha humedad.
De acuerdo con los cirujanos, el cierre de las salas de operación se debió a una infección nosocomial y, aunque algunos de ellos aseguraron que el cierre fue una acción preventiva, dos semanas antes los sindicalizados señalaron irregularidades en esas salas.
En cada piso existe un responsable médico y una jefa de Enfermeras, así como el que se encarga de coordinar el trabajo de los residentes.
Para subir al quinto nivel hay dos elevadores y una escalera, y aunque uno de los dos elevadores debe ser utilizado para el traslado de pacientes o desechos biológico-infecciosos y el otro para los médicos y los alimentos, al subir los trabajadores los utilizan de manera indistinta.
Otra vía de acceso a cualquier piso del nosocomio son las escaleras, ubicadas a un costado de los elevadores.
El mes pasado, los sindicalizados reclamaron a las autoridades la falta de una escalera de emergencia para salir del edificio en caso de contingencia, sismo o emergencia en el área que requiera de una evacuación.
Planta baja: mayor deterioro visible
En la planta baja, donde se encuentra el área de gobierno, también están los consultorios de medicina general, el aula académica, la unidad de inhaloterapia, el laboratorio de análisis clínicos, el área de Rayos X y la subdirección académica, todo ello, rodeado de decenas de cajas que contienen archivos clínicos.
En la misma planta baja están en obra negra unos baños y vestidores que serían exclusivamente para los trabajadores, pero éstos señalaron que su construcción está detenida desde hace más de un año.
En el cuarto piso y el tercero están los hospitalizados de manera separada, en el cuarto los bebés y adultos, mientras que en el tercero se halla el departamento de epidemiología interna.
Caso similar a los sanitarios para los empleados, pues hay una edificación que se inició hace más de dos años cuya construcción se detuvo hace uno.
Según el director del nosocomio, Ricardo Garín Alvarado, ese edificio serviría para desahogar un poco el espacio del inmueble viejo.
Brote de aguas negras, basura y hasta murciélagos en patología
En el sótano están el área de urgencias y el estacionamiento. La sala de espera de urgencias siempre luce llena y los familiares de pacientes dormitan sobre cartones y colchonetas improvisadas con zarapes y sábanas.
Allí los sanitarios están prácticamente inservibles, sólo sirve uno de los dos espacios con taza y de los lavabos sólo quedaron las siluetas donde alguna vez estuvieron colocados. En ese lugar se carece de agua para lavarse las manos y tampoco hay gel antibacterial.
En el mismo piso de urgencias está la cocina donde se preparan los alimentos para pacientes y lo que los empleados denominan “colaciones”, que se entregan a los médicos y enfermeras.
El mes pasado, los sindicalizados denunciaron que un refrigerador no servía, por lo que se corría el riesgo de que hubiera alguna intoxicación por la descomposición de los alimentos.
Aunque pareciera que sólo debe haber un sótano, en el edificio hay un “sótano dos”, denominado así por algunos trabajadores; esa zona aloja el área de patología, atención psicológica y violencia contra la mujer.
En el sótano dos hace unos días brotaban aguas negras porque el drenaje se había azolvado.
Hace dos semanas, un grupo de residentes –estudiantes que cursan una especialidad– señalaron que les fue suspendida una autopsia de una joven que falleció por picadura de alacrán.
“La intención de las cirugías a los cadáveres es conocer de qué mueren las personas y para saber cuál es el diagnóstico que se dará a los pacientes que presentan cuadros similares a los que observamos en las prácticas”, explicó un residente quien solicitó la omisión de su nombre.
Entre las consecuencias del abandono están que una parte del sótano dos se inunda, además que el área de patología, donde los residentes debían practicar con autopsias, existe una familia de murciélagos habitando en el plafón.
Un empleado de la empresa Jovamex, que se encarga de realizar las tareas de limpieza en el nosocomio, comentó que un murciélago le cayó del techo y que incluso creyó que había sido una rata.
Aunque parecería benéfico el aumento de espacios para nuevas áreas, el añadido de la nueva obra inconclusa obstruye el afluente natural de los escurrimientos que hay en la zona, lo que provoca que las áreas del sótano dos se inunden en cada lluvia.
El anfiteatro que fue construido para observación durante las autopsias, dentro del área de patología, es endeble y su estructura fue soldada en el techo del sótano o del piso de urgencias.
El acceso a esas áreas es por el lado derecho del hospital y por allí también transitan los desechos biológico-infecciosos.
Al mediodía se percibe un olor fétido, en ocasiones a drenaje y a basura. De acuerdo con algunos empleados, el drenaje del lugar está azolvado desde hace varios años.
En el patio frontal del nosocomio se encuentran la farmacia, las oficinas delegacionales del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sector Salud (SNTSA) y una pequeña cocina a donde acuden algunos trabajadores.
De acuerdo con señalamientos de los trabajadores, aunque el secretario de Salud estatal Lázaro Mazón Alonso asegure que existe un abasto de más de 95 por ciento, en la farmacia de ese lugar sólo se tiene el 25 por ciento de las medicinas enlistadas en el abasto del Seguro Popular.
La farmacia está a un costado de la reja de la entrada principal del nosocomio, a unos pasos de distancia de la entrada al edificio. Ese pequeño cuarto carecía el mes pasado de aire acondicionado y ventiladores.




