Queman padres de Ayotzinapa papelería electoral de 12 casillas en Tixtla; sólo se instalan dos
*Simpatizantes del PRI y del PRD se enfrentan a pedradas contra activistas sociales. Marchan los simpatizantes de partidos políticos, arremeten contra policías comunitarios y toman el Ayuntamiento cinco horas. Se retiran ante la presión de vecinos y comerciantes y lo recupera la CRAC
Lourdes Chávez
Tixtla
Brigadas de padres de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y sus grupos de apoyo confiscaron y quemaron la papelería electoral de 24 casillas en Tixtla, y provocaron que sólo se instalaran dos casillas de las 14 que estaban programadas.
En respuesta, líderes políticos del PRI y del PRD protestaron para recuperar el Ayuntamiento de la ciudad, tomado por activistas sociales desde octubre.
Luego de tres horas de mitin en medio de una confrontación verbal con familiares de los desaparecidos, comerciantes y vecinos, los ciudadanos partidistas se retiraron del lugar, y el inmueble regresó a manos del movimiento social.
Esta confrontación dejó al descubierto la polarización social respecto al movimiento por la presentación con vida de los 43 alumnos de Ayotzinapa.
La Normal Rural a través de un comunicado denunció que fueron grupos de choque relacionados con la delincuencia organizada los que se manifestaron en favor de la elección.
La jornada
A las 7 de la mañana antes de la instalación de las casillas, padres de los desaparecidos y normalistas recorrieron las calles de la cabecera municipal en los barrios de San Lucas, Santa Cecilia y El Santuario, para pedir la suspensión de la elección.
Se supo que un día antes tomaron la papelería electoral en El Troncón y Zacatzonapa. En los demás pueblos del municipio la instalación de las urnas se realizó con normalidad, salvo por la tensión de los grupos políticos que protegieron las urnas ante una posible intervención.
En Santa Cecilia los funcionarios de casilla se negaron a entregar la papelería, pero en San Lucas y Camposanto los padres pidieron a los funcionarios que de manera voluntaria les entregaran los materiales electorales, que aún estaban dentro de bolsas de plástico negras, donde los transportan y protegía de la tenue lluvia.
Los padres explicaron que mientras haya 43 normalistas desaparecidos no hay condiciones para elecciones libres ni democráticas. Sin oposición recibieron la papelería que fue quemada de inmediato. El resto de los materiales se quemaron en la plaza cívica central, antes de las 9 de la mañana.
Choque por una casilla
En el barrio de Santuario se dio el primer jaloneo por las urnas. Un grupo que esperaba votar recriminó que la mayoría de los activistas que no permitieron la instalación de las casillas, no son de Guerrero. Los padres pidieron “no caer en la confrontación”.
A las 9 de la mañana, en la casilla de la colonia Vicente Guerrero al pie de la carretera federal Chilpancingo-Tlapa un grupo de mujeres se negó a entregar la papelería a unos diez manifestantes encabezados por la madre de uno de los desaparecidos. En poco tiempo llegó el primer bloque de activistas de apoyo y ciudadanos vinculados al PRI y al PRD, para defender la casilla con palos y piedras.
Los activistas sociales se retiraron, pero un segundo bloque en varias camionetas se dirigió a la casilla, fueron recibidos a pedradas y se enfrentaron por unos minutos, hasta que intervino la Policía Comunitaria de El Fortín, que atravesó una camioneta entre los dos bandos para impedir más ataques. Se mencionó que hubo una joven golpeada en la cabeza, del grupo que se opone a las elecciones.
Los activistas políticos quemaron llantas sobre la carretera para evitar una nueva intervención de los normalistas. También se observó la distribución de tortas de jamón y refrescos, una costumbre política durante las votaciones.
Mediante una bocina insistieron que era el pueblo “cansado”, el que se manifestaba contra los normalistas de Ayotzinapa, no los partidos políticos, pese a la clara intervención de priistas, como el exfuncionario de distintas administraciones municipales, Martín Arizmendi.
En el barrio del Santiago se atrasó a propósito la instalación de la casilla, hasta que los manifestantes estuvieron en la Normal Rural de Ayotzinapa.
Toda la jornada exigieron la salida de las personas que les causaran sospecha, incluso amedrentaron a reporteros. A las 6 de la tarde había personas votando.
Por primera ocasión los militantes de distintos partidos -“hermanados” dijo una de las manifestantes-, resguardaron las dos únicas casillas electorales que se instalaron en la cabera municipal, y en la de la colonia Guerrero replegaron a pedradas a activistas de organizaciones sociales que apoyan a los padres de los 43 desaparecidos.
Al medio día marcharon y tomaron el Ayuntamiento, cerrado hace siete meses por la presentación de los 43, y a las 5:00 el comité popular y magisterial de Tixtla recobró el edificio y se deslindó de posibles daños al patrimonio cultural en el edificio, por la incursión de los manifestantes que encabezaron líderes priistas.
La confrontación entre
ciudadanos
A la 1 de la tarde, los manifestantes políticos que pedían “paz” marcharon al Ayuntamiento y retiraron la manta con los rostros de los 43 estudiantes desaparecidos que estaba en la puerta principal, con una barreta forzaron los candados del inmueble, replegaron con insultos, amenazas, empellones y botellazos a los policías comunitarios del barrio de El Fortín que estaban frente al edificio.
“Fuera comunitarios”, “queremos paz en Tixtla”, “Tixtla para los Tixtlecos”, y “quémenlos”, decían mientras obligaban la salida de los policías comunitarios que no respondieron a la agresión. Se replegaron a una calle alterna y los manifestanes gritaron “sí se puede”, “sí se puede”, en señal de triunfo.
Enseguida abrieron las oficinas de los Servicios Públicos Municipales, que usa como sede de trabajo el movimiento popular y magisterial, quitaron la propaganda política de las paredes y la quemaron en la plaza cívica, donde en la mañana se quemó parte de la papelería electoral que decomisaron los padres de familia.
Hubo quienes pedían rayar el mural varios artistas mexicanos que está en construcción, pero otro pidió que lo dejaran, solo tomaron los papeles, colchas y sillas de plástico y los llevaron al zócalo: corearon “lumbre, lumbre”, y le prendieron fuego.
Una joven simpatizante del movimiento social levantó una manta del montículo formado por los activistas políticos de en medio de plaza cívica, y la abrazó para evitar que la quemaran, lloró de coraje cuando se la arrebataron, en ese momento, en medio de los reclamos un hombre en estado de ebriedad amagó con un machete (enfundado en un cartón) a una mujer de la Policía Comunitaria.
Parecía que el movimiento social había sido avasallado, hasta que una mujer confrontó a los familiares de los desaparecidos, comerciantes y vecinos de distintos varios de Tixtla, que veían a distancia la protesta, sin intervenir. Les dijo que se llevaran dos cartones de despensa que sacaron del auditorio, “las que ustedes se robaron”, los acusó.
Los activistas sociales respondieron con consignas y reclamos como “Ayotzi vive, la lucha sigue, sigue”, “vivos se los llevaron, vivos los queremos”, “no fue uno, ni dos, ni tres, fueron 43”, “ni el PRI, ni el PAN, tampoco el PRD, queremos vivos a los 43”, “esos son, esos son los que chingan la nación”, y “justicia, justicia”.
“Fuera Ayotzinapa”, “quémenlos, quémenlos”, “a chingar a su madre a Iguala”, se escuchó del lado contrario.
Había un tercer bloque como observador, que llegó con los políticos, pero no tomó partido en la confrontación. Fue el primero en retirarse.
Grupos de choque eran del crimen organizado: Ayotzinapa
En la noche la Normal Rural de Ayotzinapa denunció que grupos de choque relacionados con la delincuencia organizada fueron los que se manifestaron en favor de la elección, luego de que el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana anunció la suspensión, debido a que sólo se instalaron dos casillas en la cabecera municipal, aunque luego rectificó y dijo que no es la autoridad correspondiente para hablar al respecto.
Explicaron que los líderes priistas protestaron porque pretender seguir “esquilmando y robando el dinero del erario público, mientras los pobres se debaten en la miseria y marginación. Pretenden asirse al cargo público para seguir permitiendo que la delincuencia organizada siga matando y desapareciendo a nuestros seres queridos”.
Condenaron que el gobierno, en el fin de callar las protesta de los padres, colocó un cerco militar y policiaco alrededor de Tixta, y utilizó “grupos de porros al servicio de los partidos políticos” para confrontarlos durante las elecciones.
Ayer no hubo presencia policiaca ni militar en las calles de la cabecera municipal, pero en los momentos de mayor conflicto tres helicópteros, uno de la Policía Federal, uno del Ejército y otro de la Marina, volaron alrededor de los manifestantes a baja altura.
Los normalistas aseguraron que “el Estado mexicano mediante la militarización impuso por la fuerza de las armas una de las elecciones más cuestionadas de la historia reciente. Nunca hizo los esfuerzos suficientes para encontrar a los estudiantes desaparecidos, pero sí utiliza las fuerzas de seguridad para legitimar a un sistema político corrupto y a un modelo económico penetrados por los grupos de la delincuencia organizada, consolidando el narcogobierno que desde hace años ha estado ejerciendo un narcopoder, y protegiendo el interés de unos cuantos, dejando en el olvido y abandono a las comunidades más pobres y marginadas del país”.
Denunciaron que los dirigentes partidistas utilizan a sus grupos violentos y de choque “para agredir a quienes han decidido protestar de manera legítima por causas tan profundas y justas para continuar en la lucha por la búsqueda y exigencia de la presentación con vida de nuestros hijos, que a pesar de más de 253 días de los lamentables hechos, no aparecen”.
“Evitemos que los grupos de porros que utilizaron los gobiernos autoritarios priistas, ahora vinculados a la delincuencia organizada, pretendan agredir al pueblo trabajador organizado”, Llama.




