Analizan si la teoría de la relatividad funciona en la sombra del hoyo negro de la Vía Láctea
Nueve telescopios alrededor del mundo, incluido el Gran Telescopio Milimétrico (GTM) en Puebla, analizan si la teoría de la relatividad de Einstein funciona también en la sombra del hoyo negro ubicado al centro de la Vía Láctea.
Sincronizados con relojes atómicos, los instrumentos que están en América y el Polo Sur, conforman el Event Horizon Telescope.
“Ese gran telescopio nos permite tener una resolución suficiente para ver el disco de acreción alrededor del agujero negro en el centro de la galaxia y su sombra”, precisó David Hughs, titular del GTM, operado por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), en Puebla.
Shep Doeleman, especialista del Instituto Tecnológico de Massachusetts, e investigador titular del proyecto, dijo que el principal objetivo del esfuerzo multinacional es medir la intensidad de la gravedad de la “sombra” casi circular –que nunca ha sido vista–, alrededor del agujero y comprobar si coincide con la Teoría General de la Relatividad o cómo varía respecto al funcionamiento del universo hasta ahora conocido.
También se está midiendo la capacidad del agujero negro para “alimentarse”, a través de un proceso llamado acreción, el cual se refiere a la atracción gravitatoria que tienen sobre la materia cercana.
“Al conectar varios telescopios para hacer un disco tan grande como la Tierra se obtiene una resolución angular o un poder amplificador 2 mil veces más poderoso que el que posee el Telescopio Espacial Hubble”, indicó Doeleman.
Los especialistas explicaron que, aunque el agujero negro de la Vía Láctea es prácticamente invisible, en los últimos cinco años una nube de gas pasó muy cerca de él y permitió que éste lance al espacio jets de energía que lo delatan.
Desde 2013, el GTM ha realizado pruebas para conectarse con los otros ocho radiotelescopios.
Ahora, para el trabajo con el agujero negro, los equipos no sólo deben sincronizarse y “mirar” en la dirección correcta, sino que en todos los sitios, el clima debe ser perfecto.
“Por ejemplo, en el Volcán Sierra Negra, donde se ubica el GTM, se registró una intensa nevada que impidió realizar la conexión la noche del pasado 27 de marzo. Afortunadamente, ya se logró realizar la observación”, añadió Hughes.
Los datos obtenidos serán como un rompecabezas que es analizado en una supercomputadora del Instituto Tecnológico de Massachusetts para crear la imagen más cercana del gigante.
Las primeras imágenes podrían quedar integradas a finales de este año, pero el proyecto se prolongará hasta el 2023. (Diana Saavedra / Agencia Reforma / Ciudad de México).




