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Exhuma el Semefo el cuerpo del activista asesinado por policías federales en Tlapa

Aceptan los familiares de Antonio Vivar que se desentierre el cuerpo y demandan que se haga justicia

 

Carmen González Benicio

Tlapa

La mañana de este viernes, trabajadores del Servicio Médico Forense (Semefo) exhumaron el cuerpo del activista del Movimiento Popular Guerrerense (MPG), Antonio Vivar Díaz, para determinar “las causas de muerte”.
Vivar Díaz fue asesinado por policías federales de dos disparos, uno en el pecho, el domingo de las elecciones, en la iglesia de la colonia El Tepeyac, donde profesores y vecinos de varias colonias retuvieron a unos 30 policías federales, que irrumpieron en las instalaciones de la Coordinadora Estatal de Trabadores de la Educación en Guerrero (CETEG).
Los maestros retuvieron a los agentes porque se habían llevado a varias personas que estaban cerca del edificio de la CETEG, sin orden de aprehensión, lo que ocasionó que vecinos y activistas se organizaran para exigir su liberación.
En esa acción el activista recibió dos balazos que le quitaron la vida y, según los testigos, los disparos salieron del interior de la iglesia donde resguardaban a los policías federales, en lo que les entregaban a los detenidas.
La exhumación de ayer estaba programada para las 7:00 de la mañana, pero inició minutos más tarde porque no llegaban los familiares de Vivar Díaz, quienes autorizaron que se le realizara la necropsia, pese a que cuando les entregaron el cuerpo se negaron a que lo trasladaran a Chilpancingo.
Ayer, una hermana del joven asesinado dijo que esperaba justicia y por eso la familia permitió la exhumación, porque “la creencia que tenemos es que quien muere de espaldas y arrodillado busca a su asesino, y creo que mi hermanito por eso no descansa”.
Al de la exhumación llegó la hermana del joven, Alma, quien reiteró que ella no quería que se le hiciera nada, porque ya estaba en su sepultura, pero le dijeron que era necesario y habían aceptado, aunque sabían que la bala que lo mató fue de la Policía Federal.
Llegó también la mamá, quien expresó que no estaba de acuerdo en que lo sacaran, “ya hicieron la maldad ahora qué más quieren”, pero su hija la convenció de que era lo mejor.
Al panteón sólo entraron los del Semefo y las autoridades ministeriales que los acompañaron, un familiar de Vivar Díaz y personas que hicieron los trabajos de excavación en la tumba para que sacaran el ataúd, y el cuerpo fuera revisado en el lugar.
Los acompañantes no fueron suficientes y las autoridades salieron a contratar a otras personas, que según dijeron no querían porque era para desenterrar un muerto y pedían que les pagara más.
El resto de la familia y amigos se mantuvieron fuera del panteón, y varias personas se acercaban a preguntar qué pasaba.
Los que pasaban en carros se detenían para observar los carros del Semefo y de policías ministeriales.
En un momento, dos personas se metieron al panteón y llegaron al lugar de la exhumación, eran profesores que al ver gente en la tumba se metieron para preguntar porqué estaban haciendo eso y si tenían permiso de la familia porque, “seguramente quieren decir que la policía no lo mató”, contó uno de los maestros que se acercó a la familia, y dijo que no deberían confiar en las autoridades porque van a inventar que ellos no lo mataron.
Mientras excavaban para sacar el ataúd, los familiares prendieron copal ante la profanación de la tumba, pusieron agua bendita y que acercaran arena, alambre y varilla para volver a sepultarlo cuando terminara el peritaje.
Los trabajos concluyeron cerca de la 1:00 de la tarde.

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