Esta generación puede y debe acabar con el flagelo del hambre, dice Peña en la FAO
Érika Hernández / Agencia Reforma
Roma
Al participar en la Conferencia Anual de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), el presidente Enrique Peña Nieto aseguró que la actual generación puede y debe acabar con el flagelo del hambre en el mundo.
Sostuvo que en México se han logrado avances importantes en la reducción de la pobreza y de la desnutrición gracias a programas como Prospera y a la puesta en marcha de la Cruzada Nacional contra el Hambre, a la que describió como una estrategia transversal de inclusión y bienestar social que opera en todo el país para asegurar el derecho a la alimentación de quienes viven en pobreza extrema.
“Estoy convencido de que sí es posible reducir la pobreza extrema y la desnutrición de manera acelerada, sustancial y sostenida. Para lograrlo, es imprescindible que haya voluntad política, una clara identificación de la población objetivo, así como de una estrategia integral que sume recursos y acciones en su favor”, indicó.
Destacó que 4.3 millones de mexicanos reciben apoyo de al menos uno de los programas de la Cruzada, que operan ya 4 mil 300 comedores comunitarios que atienden a 430 mil personas y que 730 mil familias cuentan con una tarjeta que les permite adquirir productos básicos a precios preferenciales.
“El primer paso es reconocer que tenemos un problema y asumir el compromiso político de hacerle frente, eso es, precisamente, lo que hemos hecho en México”, apuntó.
Peña informó sobre el impulso de la iniciativa Mesoamérica Sin Hambre, que arrancó en mayo del 2014 con una bolsa de 3 millones de dólares, aportados por el Gobierno mexicano y la FAO, que llegará a los 15 millones de dólares en los próximo cinco años.
Actualmente, detalló, participan El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, y en el segundo semestre de 2015 se incorporarán Belice, Colombia, Costa Rica y República Dominicana.
La iniciativa incluye acciones de cooperación delineados por los países miembros para trabajar en la lucha contra el hambre, reducir la desigualdad y aumentar los estándares de vida en los países involucrados, compromisos que deben cumplirse en 2025.
Apoyo a campesinos
Además de la Cruzada Nacional contra el Hambre, señaló Peña, en México se promueve una transformación del campo centrada en los pequeños productores y la agricultura familiar, facilitando su inserción en los mercados locales y regionales.
Uno de cada cinco mexicanos, apuntó, vive en el campo y para reducir la pobreza rural se debe lograr que su actividad sea más rentable.
“El acceso a insumos básicos, como el crédito, el riego y la tecnificación, permitirán hacer del campo una actividad más productiva y, al mismo tiempo, fortalecer la seguridad alimentaria del país”, planteó.
“México ha hecho suya la visión amplia que promueve la FAO para atender las causas estructurales de la pobreza y el hambre, mediante el desarrollo de las capacidades productivas de las familias”.
En 2014, señaló, las actividades primarias en México crecieron 3.2 por ciento y 6.8 por ciento durante el primer trimestre de 2015.




