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Denuncian que el Hospital de la Madre y el Niño en Chilpancingo oculta cifras de muertes neonatales

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

Trabajadores del Hospital de la Madre y el Niño Guerrerense de esta capital, denunciaron que autoridades de esa institución y el gobierno del estado esconden la cifra real de los niños recién nacidos muertos como consecuencia de una infección bacteriana que se viene presentando desde el mes de julio y que no ha sido controlada, contrario a lo que se informó por las autoridades de ese hospital.
El 19 de octubre pasado, el director Adiel Molina Bello reconoció la existencia de lo que llamó “brote epidemiológico nosocomial”, con el que habían tenido contacto 14 niños recién nacidos de julio a octubre, pero según el directivo, sólo 6 de ellos murieron, en ese mismo lapso de tiempo y aseguró que la contingencia epidemiológica había sido controlada.
Sin embargo, los trabajadores de la institución, han documentado en estos mismos cuatro meses la muerte de 21 niños, como consecuencia de un “choque séptico” que, señalan, se trata de la infección bacterial, que no ha sido controlada, como lo informó el director del hospital en la entrevista del 19 de octubre.
Los casos que han sido documentados por los trabajadores son el de la niña de los apellidos Sánchez Cantorán, de 13 días de nacida, quien falleció el 3 de septiembre; la niña Abarca Lázaro, de dos días de nacida, quien falleció el 11 de septiembre; la niña Ramírez Rodríguez, de cuatro días de nacida, que falleció el 3 de septiembre.
Asimismo, la niña Mejía Castro, de dos meses de nacida, quien falleció el 23 de septiembre; la niña Hernández Veyza de 38 días, quien falleció el 24 de septiembre; la niña Préstegui Hernández, de 13 días, que falleció el 12 de octubre; el niño Álvarez González, de 13 días, quien falleció el 27 de julio.
Otro niño fallecido es Pérez Ortuño, de un día de nacido y falleció el 18 de julio; el niño Alarcón Alonso, de 18 días de nacido, quien falleció el 18 de julio; el niño Astudillo García, del que no se señalan los días de nacido, pero que falleció el 16 de julio; la niña Ávalos Luévano de 20 días, quien falleció el 3 de agosto.
Asimismo la niña Saldaña Gutiérrez, de cuatro días de nacida y quien falleció el 5 de agosto; la niña Rodríguez González, de un día de nacida y quien falleció el 8 de agosto; el niño de apellido Bolaños, de 12 días de nacido y quien falleció el 12 de agosto; el niño Cordero Riqueño, de dos días de nacido y quien falleció el 10 de agosto.
Otra niña fallecida es la de los apellidos Sotelo Morales de la que no se menciona los días de nacida, pero que falleció el 8 de agosto; otro bebé del que no se menciona si fue hombre o mujer, de apellidos Morán Candia, de nueve días, que falleció el 2 de agosto.
También murió la niña de apellidos Basilio Sotelo de 13 días de nacida, de la que se sólo se registro su muerte en agosto, sin que se especifique el día; asimismo, la niña Cordero Vargas, de 23 días, misma que falleció en agosto, sin precisarse el día; el niño de apellidos Andrés Silva, de nueve días, quien falleció el 21 de agosto; y el niño Tlatempa Banchero, de cinco días, quien también falleció en agosto.
Debido a la contingencia por el número de niños fallecidos, mediante un oficio de fecha 5 de octubre, el médico Galileo Aguilar Salgado, encargado de Gineco-obstetricia, envió una circular al personal médico de urgencias, tococirugía, quirófano y consulta externa, mediante la cual les informa que “continúa la suspensión de programación, asimismo la restricción del ingreso del paciente con embarazo prematuro, en esta unidad hospitalaria”.
Los trabajadores informaron que a pesar de que el director del hospital Adiel Molina Bello declaro a los medios de comunicación el 19 de octubre que la contingencia se había controlado el “brote epidemiológico nosocomial” no se ha erradicado del todo y continúan ocurriendo las muertes de menore; y las causas, según se establece en los documentos, son “choque séptico, coagulación diseminada, sepsis, coagulación intravascular, asfixia perinatal o septicemia neonatal”, pero todo lo relacionan a la infección bacteriana, que según denunciaron, ha sido minimizada por las autoridades.
Señalan que el problema es que los trabajadores no tienen a donde recurrir para resolver el problema, puesto que el hospital no depende de la Secretaría de Salud, toda vez que se trata de un organismo público descentralizado, y les han dicho que tienen que acudir a la Secretaría de Finanzas y Administración del gobierno del estado, pero que en esta dependencia ni si quiera los reciben.

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