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Protesta de cooperativas en Diamante por el cierre de un acceso en la playa Revolcadero

*Los inconformes intentaron ayer detener el desmantelamiento del muelle de la empresa Jar Estate Corp, pero marinos armados con toletes lo impidieron. Denuncian hostigamiento de inspectores de la Profepa y de la Semarnat, así como de policías federales, por exigir una indemnización que les prometió un representante de la empresa Oprinsa, que lleva a cabo los trabajos

Karla Galarce Sosa

Unos 150 cooperativistas, transportistas y prestadores de servicios turísticos de la playa Revolcadero protestaron y bloquearon ayer por la mañana el bulevar Costera de Las Palmas, de la zona Diamante, porque desde hace dos meses su cooperativa se encuentra encerrada a causa de las labores de desmantelamiento del muelle de la empresa Jar Estate Corp, que comenzaron hace un mes, así como el cierre del acceso desde el 30 de abril.
Los manifestantes explicaron que el cierre del acceso a la playa ocasionó que la cooperativa quedara encerrada entre la obra de desmantelamiento de la estructura y la calle, y que desde hace dos meses no tienen ventas.
Los inconformes, que llegaron a las 7 de la mañana a impedir que los 35 trabajadores de la empresa Oprinsa, contratada por la Secretaría de Marina (Semar) continuaran las labores de desmantelamiento, dijeron que al menos 300 familias dependen del trabajo en la playa, por lo que las maniobras les han generado pérdidas.
En respuesta al intento de detener las obras, unos 120 marinos armados con toletes impidieron que los trabajos se detuvieran y les pidieron a los manifestantes que protestaran en la Promotora Turística (Protur), advirtiendo que no permitirían que el trabajo se detuviera.
Los inconformes, que llegaron a bordo de cuatrimotos, taxis colectivos y urvans al sitio conocido como Punto Muerto, denunciaron hostigamiento de inspectores de la Profepa y de la Semarnat, así como de marinos y de policías federales, pues han exigido la indemnización que prometió Álvaro León, representante de Oprinsa, por el bloqueo al acceso y el impedimento de la instalación de mobiliario de playa.
Las tareas de desmantelamiento, que comenzaron el 30 de abril pasado bajo la vigilancia de la Semar, pues subcontrató a la empresa Oprinsa para dichos trabajos, son vigilados por marinos desde entonces.
El bulevar Las Palmas, a donde llegaron también unos 100 policías federales a bordo de dos camiones de servicio turístico y quienes no descendieron de sus vehículos, fue bloqueado en ambos sentidos durante la protesta que tuvo una duración de cuatro horas.
Mientras los inconformes se manifestaban en una de las principales avenidas de la zona Diamante, los trabajos de desmantelamiento continuaban y se observaba el movimiento de dos grúas de gran calado que movían equipo y columnas de acero.
Los marinos impidieron que los prestadores de servicios turísticos detuvieran los trabajos, pero tras ser desalojados bloquearon el bulevar Las Palmas, vialidad donde se localizan condominios y residencias privadas.
El integrante de la cooperativa Tres Estrellas, que administra el restaurante del mismo nombre, el señor Filiberto Zamora, dijo que la empresa les prometió una indemnización porque la calle fue cerrada y el área donde se desarrollan las maniobras para el desmantelamiento del acero, es la zona donde los cooperativistas colocaban sombrillas, toldos, mesas y camastros para los visitantes.
Indicó que desde que comenzó el desmantelamiento, el encargado de la obra, Álvaro León, les prometió que iban a recibir un recurso por el tiempo que la empresa cerrara el acceso a la playa, pero se quejó de que no han recibido nada.
“Nos han prometido una indemnización que nunca han cumplido ellos, ellos se sienten avalados por la Marina, ahí está la muestra de la Marina, están Profepa y Semarnat, ellos se sienten intocables, entonces cuando hay un problema ahorita que vinieron hasta con toletes a golpearnos y nos retiró de ahí para que pudieran entrar los de la constructora y empezaran a trabajar” denunció.
“Nos dijeron que fuéramos a bloquear la carretera pero que a ellos no los tocáramos, que deben de trabajar, solamente ellos pierden dinero y a la gente que se les va a tapar el paso no pierden dinero, nosotros estamos perdiendo dinero porque desde que la constructora entró no hemos recibido ningún turista, ni dinero ni ingresos para más de 100 personas” expresó.
Señalaron, que los trabajos de desmantelamiento del muelle de Revolcadero, obra que sería concluida por la empresa Jar Estate Corp, les impiden llevar el sustento a sus familias, pues además de los nueve integrantes de la cooperativa que administra el restaurante que quedó entre los trabajos y las bodegas, dependen más de 200 personas del trabajo y los servicios que se ofrecen a los visitantes de ese local.

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