Brinda la OFA su penúltimo concierto de la temporada ante unos 200 asistentes
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Con la presentación del Concierto 26 para clarinete y orquesta de Carl Maria Von Webber, interpretado por Miguel Ángel Navarrete, músico acapulqueño y miembro de la Orquesta Filarmónica de Acapulco (OFA), se llevó anoche el penúltimo concierto de temporada Al compás del mar en el Foro Mundo Imperial.
Antes, la orquesta interpretó la Marcha fúnebre por una marioneta de Charles Gounod, una suite burlesque del siglo XIX que hiciera famosa el cineasta Alfred Hitchcock por ser la cortinilla de entrada de su programa de televisión que se trasmitió de 1955 al 65 en estados Unidos y que la orquesta acompañó con la proyección de un corto animado donde los personajes y el mismo Hitchcock desfilaron. Posteriormente y ante poco menos de 200 personas, el músico acapulqueño Miguel Ángel Navarrete dio cuenta del Concierto 26 para clarinete y orquesta del músico alemán Carl Maria von Weber cuya forma, armonía y propuesta temática permitió el lucimiento del músico con su instrumento y llevarse los primeros aplausos.
Luego del intermedio, la orquesta interpretó el adagietto de la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler, (inmortalizado en la película Muerte en Venecia, dirigida por Luchino Visconti en 1971) una pieza llena de tranquilidad de la mano de las cuerdas y el arpa que resultó muy aplaudida.
Ya para cerrar, Los pinos de Roma, la obra más famosa del compositor italiano Ottorino Respighi, que de cuatro partes, contó con la ayuda visual de la pantalla del foro para que mostrar una recreación de pasajes posibles de la vida cotidiana durante el esplendor del Imperio romano.
Así las cosas, Los pinos de Villa Borghese que representa a un grupo de niños que juegan a ser soldados; Los pinos cercanos a las catacumbas, que buscan desde sus profundidades elevar un cántico, como un himno, y que luego es silenciado misteriosamente; Los pinos del Gianicolo que busca recrear la escena donde una llena muestra el perfil de los pinos de una colina y donde un ruiseñor canta gracias a los efectos del foro, y finalmente Los pinos de la Via Apia.
Este último “pino”, que pretende recrear la marcha de las legiones de soldados romanos bajo el sol que emerge y hacer que el piso se cimbre, logró su cometido con la ayuda de ocho músicos invitados de la sección de Metales de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (de la que el director de la OFA, Eduardo Álvarez Ortega, también es director), quienes emergieron del foso del escenario para sumarse a la orquesta y añadirle dramatismo al final, consiguiendo con ello no sólo el aplauso del público, sino además que dicho “pino” se repitiera a manera de encore.
Durante la charla previa al concierto, Álvarez Ortega anunció la realización del penúltimo concierto a cargo del también director Fernando Lozano, titular de la Sinfónica de Puebla el próximo 3 de julio cuando se estrenará La conga del fuego nuevo, del compositor mexicano Arturo Márquez.




