La Operación Guerrero no detendrá la violencia por arte de magia, dice el arzobispo Garfias
Mariana Labastida
El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, dijo que es mucho anhelar y pretender que ante una medida como la Operación Guerrero Seguro por “arte de magia” se termine la violencia en Acapulco, por lo que llamó nuevamente a atender desde la base lo que la ocasiona, como es la pobreza y la violencia doméstica. En cuanto a la visita de las reliquias del beato Juan Pablo II, dijo que de una forma u otra significan esperanza y fortaleza para el pueblo ante las manifestaciones de violencia. Puntualizó que las palabras del papa son oportunas ante la situación de la ciudad asolada por la violencia, por lo que llamó a hacer un esfuerzo “a reeducarnos y vivir en la paz”. En conferencia de prensa luego de la llegada de las reliquias de Juan Pablo II a Acapulco, dijo que desde el punto de vista humano y de las autoridades, la Operación Guerrero Seguro es una forma de reforzar la seguridad, no para terminar con la inseguridad, la cual no se va a terminar de manera automática, lo cual sería mucho anhelar y pretender que sea así, como que desaparezca, ya que eso depende de voluntades, entre ellas de quienes están generando la violencia. “No podemos pretender que por un dispositivo o porque se tome una iniciativa automáticamente, inmediatamente y por arte de magia la violencia” desaparecerá, dijo, y resaltó que se debe trabajar para moverles el corazón a los generadores de violencia, para cambiar. Reiteró que tiene la esperanza de que se logre el objetivo de generar seguridad y confianza, de modo que la sociedad encuentre tranquilidad en todos los espacios. Agregó que cuando las personas tienen evidencias de los delitos, es importante hacer la denuncia, siempre que se tengan mecanismos de denuncia segura, con protección a quien denuncia. Reiteró que también se debe atender la violencia doméstica, cotidiana y que “está en el fondo de esas expresiones mayores de violencia”, por lo que reiteró el llamado de corresponsabilidad a toda la ciudadanía a colaborar en las iniciativas y disposiciones de las autoridades para generar un proceso de pacificación de la violencia cotidiana. En un comunicado de prensa leído por el arzobispo, resaltó que las enseñanzas del papa son oportunas ante la violencia criminal en niveles dramáticos no imaginados antes, pues “estamos viviendo una hora oscura de nuestra historia”, por lo que recordó que la gente no está sola, sino que Dios conduce al camino de la paz. Llamó a los ciudadanos a reeducarse, ya que la paz es una “obra colectiva” y nadie puede excusarse de no actuar, que se necesitan encontrar caminos para la paz; empezando por reconocer que los modelos de desarrollo vigente no proporcionan condiciones de vida equitativas para todos, dignificar a los mexicanos, sobre todo las víctimas de la violencia, así como los que viven en la pobreza, dijo el arzobispo. “No pretendemos que desaparezca la violencia e inseguridad, pretendemos que tengamos más fortaleza, más esperanza para que las mismas expresiones de violencia e inseguridad no nos depriman, no nos llenen de miedo, no nos hagan desesperarnos, no dejarnos envolver en una ola oscura, sino llenarnos en la esperanza, que nos da entender que la paz es un don de Dios y nos dispongamos para recibir ese don”. Señaló que espera que con la visita de las reliquias del papa se pueda ir cultivando y alimentando la fe, ya que ahí se puede contar la base, el fundamento para ir transformando las circunstancias diversas que se tienen en Acapulco y el estado. “Una gran esperanza para el pueblo, todos hacemos oración y hacemos votos para que el fruto que nos deje sea un camino de construcción de paz”, dijo. En relación al desalojo de los maestros de la CETEG, que fueron retirados con la fuerza pública de la Costera el pasado miércoles 13 de octubre, dijo que es difícil dar una opinión cuando se tienen los recursos necesarios para la misma, sin embargo consideró que es importante que se llegue acuerdos y no se afecte a terceros, ya que las manifestaciones de los maestros transtornan la vida cotidiana del puerto. Justificó el hecho diciendo que las autoridades tienen el deber de proveer que la vida siga sin caos. Hago un “llamado para ambos, para que se puedan encontrar las formas más oportunas para resolver las diferencias y que en la controversia siempre es mejor buscar el diálogo”, concluyó.




