Félix Castellanos Hernández
La crisis económica que se avecina
Con una profunda tristeza que no con una enorme sorpresa, el 30 de enero de este año el gobierno federal anunció un ajuste del gasto del ejercicio fiscal 2015 programable por 124 mil millones de pesos, además de un recorte adicional para 2016 por 135 mil millones de pesos; es decir, se estima reducir el presupuesto en 4.3% en términos reales, con respecto a lo aprobado para el presente año.
Lo anterior, según sostienen, se debe al deterioro económico internacional a partir de la caída del precio internacional del petróleo, la inminente normalización de la política monetaria en Estados Unidos, la desaceleración global en distintas regiones del mundo, acentuada por la inestabilidad geopolítica, entre otros factores internos y externos.
Posteriormente, el 31 de marzo, en un documento presentado a la Cámara de Diputados, donde se anuncian los Pre-criterios Generales de Política Económica para el ejercicio fiscal 2016, se menciona que se hará una “reingeniería del gasto público con una perspectiva Base Cero”.
Según esto, el gobierno federal revisará 889 programas presupuestarios y cada rubro específico del presupuesto incluyendo las unidades de la administración pública federal, así mismo se informa que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público considerará la flexibilidad de las unidades administrativas y los programas existentes, así como las obligaciones legales del gobierno federal.
En otras palabras, se nos anuncia que habrá un recorte en todos los rubros presupuestarios y como ya es costumbre, seguramente se agudizará más en aquellos rubros que tengan que ver con la política social y rural de nuestro país y sobre todo en aquellas entidades que nunca han sido prioritarias para el “desarrollo” económico y social de México, efectivamente los estados del sur-sureste en los cuales está incluido Guerrero.
Ante esta grave crisis que se avecina y ante el desconocimiento del tema por parte de los diputados federales electos que tendrán la responsabilidad de aprobar y vigilar el Presupuesto de Egresos 2016, un conjunto de organizaciones campesinas nacionales nos hemos venido reuniendo para elaborar un documento que contenga los principales lineamientos y principios que defenderemos con todos los medios a nuestro alcance, por supuesto incluida la movilización y a los cuales pedimos a los legisladores federales recién electos que puedan sumarse también.
Los principales consensos y propuestas van en esta dirección:
1.- Un presupuesto orientado al campo con criterios de equidad social, cuyo propósito central sea alcanzar mayores niveles de crecimiento, desarrollo económico y de bienestar para la población rural.
2.- Reconocimiento de las organizaciones campesinas como instancias de interés público, interlocutoras y corresponsables en el diseño, aplicación, supervisión y evaluación de las políticas públicas agroalimentarias y agrarias.
3.- Que la asignación y distribución de los recursos presupuestales del Programa Especial Concurrente se reorienten al establecimiento de un modelo de desarrollo rural sustentable que garantice el derecho a la alimentación de todos los mexicanos y permita gradualmente superar las asimetrías económicas, productivas y competitivas.
4.- Que el ajuste del gasto presupuestal no trastoque las políticas públicas orientadas a los pequeños productores, sino que dicho ajuste impacte en los subsidios entregados a los productores comerciales.
5.- Establecimiento de una política energética, industrial y de fomento en la propiedad social con absoluto respeto de los derechos humanos y agrarios de su población, que posibilite el fortalecimiento del mercado interno, la inversión, el empleo y el ingreso de las comunidades rurales.
La discusión sigue, las propuestas se seguirán afinando pero sobre todo las acciones que se realizarán serán definitivas para no permitir que como siempre los hombros de las mujeres y hombres del campo mexicano sean los que carguen con las crisis de siempre.




