Silvestre Pacheco León
El exhorto y la designación de los consejeros distritales
El asunto de las autopromociones de ciudadanos para conseguir candidaturas de sus partidos es un tema discutido con recurrencia en las reuniones de consejeros y sesiones del Consejo Local del IFE, pues no obstante que dicha práctica se ha generalizado provocando desconcierto, confusión e irritación entre la población y quienes se sienten en desventaja, no pueden encuadrarse como delitos electorales, aunque son muestra palpable de falta de ética y de moralidad. Desde el principio los consejeros ciudadanos esperábamos que fueran los partidos políticos quienes tomaran la iniciativa para tratar y encauzar dicho tema en el seno mismo de sus organismos porque siendo ellos los más politizados y con mayor cultura electoral, suponíamos que estarían dispuestos a manifestar públicamente una posición al respecto, mandando con ello una señal clara a los electores de que es su preocupación mostrarse como los principales interesados en la preservación de un proceso electoral sin mácula, en el entendido de que si alguno de ellos consideraba que dichas prácticas constituían delitos electorales, su acción fuera acompañada de la iniciativa correspondiente para presentar la denuncia ante los organismos distritales que el IFE tiene funcionando en cada cabecera de distrito. Sin embargo y a pesar de que los autopromocionales que proliferan en todo el territorio estatal llegaron a preocupar a los mismos representantes de los partidos en el seno del Consejo Local Electoral, nada nuevo pasó, hasta que los consejeros ciudadanos decidimos correr el riesgo de rebasar nuestro papel de árbitros, enjuiciando la conducta política de quienes se autopromocionan como alejada de la ley. En las discusiones del tema quedó claro para mí que la imparcialidad no puede ser sinónimo de neutralidad y que ante el problema de las autopromociones para la obtención de candidaturas era importante no quedarse callado, máxime que pudiendo haber ciudadanas y cuidadanos que pudieran sentirse afectadas o en desventaja en la competencia dentro de sus partidos, buscaran que alguna autoridad pudiera velar por sus derechos. En esa postura ayudó la discusión que se produjo en la sesión del consejo local efectuada el 29 de noviembre donde los representantes de los partidos de la Revolución Democrática, Revolucionario Institucional y Movimiento Ciudadano, principalmente, reiteraron su preocupación por los autopromocionales señalando que pudiendo ser considerados como actos adelantados de campaña electoral, debería hacerse algo al respecto. Un exhorto público entre los consejeros nos pareció la propuesta más adecuada, aún cuando para algunos la fuerza de dicha solicitud aún cuando se emitiera teniendo como destinatarios a los partidos y a los propios involucrados, fuera como las “llamadas a misa” las cuales son atendidas por quien quiere, pues tratándose de un tema netamente político el exhorto carece de fuerza legal. Con ese valor eminentemente testimonial los consejeros trabajamos la propuestas de exhorto cuya redacción final conocieron los medios masivos de comunicación que asistieron a la conferencia de prensa celebrada en las instalaciones del IFE el pasado seis de diciembre. El exhorto va dirigido a los partidos políticos, a los ciudadanos y a la sociedad. Nuestra pretensión es que la sociedad conozca que los consejeros ciudadanos no somos omisos a lo que sucede en el proceso electoral federal que ya inició, pues nos sentimos comprometidos con la idea de que las instituciones democráticas deben fortalecerse para preservar los derechos ciudadanos que están contenidos en las leyes. Por eso exhortamos a los partidos para que actúen con responsabilidad educando y vigilando que sus afiliados actúen dentro del marco de la ley, pues siendo la vida partidista la proyección de la sociedad que los partidos quieren construir, les conviene mostrar que no hay ninguna contradicción entre lo que dicen y lo que hacen. Además quisimos resaltar la idea de que los partidos deben abonar a la cultura de la denuncia como manera de darle fuerza a la ley y a los órganos responsables de aplicarla, pues insistimos en el hecho de que si consideran que las autopromociones de los interesados en obtener una candidatura lesiona sus derechos, deben acudir a la instancia correspondiente con la denuncia respectiva. En el exhorto a los ciudadanos, tanto a los interesados en las candidaturas como a los que simplemente votan ejerciendo sus derechos constitucionales, les señalamos la importancia de actuar con equidad, sin ventajas que provengan de las posibilidades económicas que ostentan, y menos utilizando medios extralegales. Si los partidos y los ciudadanos ven en el exhorto una solicitud atendible, estaremos todos abonando a unas elecciones limpias y daremos confianza a la sociedad. Si, en cambio, lo ven como algo que les conviene ignorar o como un estorbo para sus pretensiones, creo que aún hay tiempo para que su conducta sea calificada en las urnas. Si es cierto que la democracia es un proceso en construcción y que cada elección trae algo nuevo que aprender, lo hemos empezado a ver en el corto tramo que llevamos andado. En el ejercicio de nuestra máxima responsabilidad como consejeros ciudadanos de la junta local, que consiste en la selección y designación de los doce consejeros distritales, propietarios y suplentes de cada uno de los nueve distritos federales que hay en Guerrero, concluimos nuestro trabajo que incluyó la revisión de cada uno de los 567 expedientes de aspirantes que atendieron nuestra convocatoria. Para cada distrito electoral escogimos como consejeros a las mujeres y hombres que a nuestro juicio representan los más avanzado en cuanto a conocimiento, preparación y experiencia de cuantos concursaron. Nos propusimos que como equipos de trabajo, en cada consejo se complementaran la experiencia, la preparación, la trayectoria profesional y el prestigio social. Buscamos que hubiera equidad de género, representación generacional y territorial, pero que también expresaran la diversidad cultural de nuestro estado. Por fortuna hubo material humano de donde escoger, aunque fueron muchos, la mayoría, que no fue posible incluir en el reducido grupo de los doce de cada distrito. La lista final de consejeras y consejeros seleccionados la dimos a conocer a los representantes de los partidos políticos para que con su observaciones pudiéramos evitar cualquier error en nuestro ejercicio de selección, pues partimos de que sus partidos tienen afiliados y militantes suficientes en los distritos como para tener una opinión fundada sobre nuestra propuesta que por primera vez comprende mitad mujeres y mitad hombres, entre quienes se cuentan 10 con estudios de bachillerato, 63 de licenciatura, 30 con estudios de maestría y 3 de doctorado. Veinte de los consejeros designados han sido consejeros del IFE y 22 del Instituto Estatal Electoral. 43 han sido capacitadores y supervisores del IFE. 10 tienen experiencia como funcionarios de casilla y 4 como observadores electorales; tienen residencia en 30 municipios del estado y 2 son mixtecos, 2 tlapanecos, uno es amuzgo y 3 nahuas. A pesar de que los partidos tuvieron en su poder la lista de candidaturas para consejeros con más tiempo del que marca la ley, sólo tres partidos de siete, el PAN el PRI y el PT, hicieron observaciones, aunque ninguna de ellas sustentada en pruebas y menos alguna que pudiera ser de tal dimensión que incumpliera con los requisitos legales para su designación. En la sesión del 6 de diciembre los representantes del PRD y del Movimiento Ciudadano pretendían que modificáramos la lista que aprobamos a pesar de que atendimos, hasta el límite atendible, sus observaciones. Siempre con el argumento de que sus observados eran simpatizantes o militantes de x partido, razón que para ellos era suficiente para ser descalificados, pretendimos que fueran razonables al aceptar que la ley los únicos límites que pone a los aspirantes a consejeros es que no hayan sido candidatos ni dirigentes partidistas hasta tres años antes de su elección, nada más. Que nosotros privilegiamos los criterios ya señalados y lo que establece la ley, porque no era nuestro propósito encontrar ciudadanos puros, sino aquellos que nos garantizaran una actuación firme, con criterio para ubicarse por encima de cualquier interés partidario, privilegiando el interés general de la sociedad. En las intervenciones de los representantes de los partidos mencionados arriba abundaron los calificativos en contra de nuestro ejercicio de selección, con la pretensión de hacernos ver como ciudadanos tendenciosos e intolerantes. Aún así, insistieron en su propuesta de resolver la diferencia pidiendo un receso en la sesión para abrir una negociación que seguramente nos hubiera conducido a una mayor polarización de las posiciones, por eso, después de tres rondas de participaciones, ya sin argumentos nuevos se procedió a la votación en la que las consejeras y los consejeros ciudadanos ratificamos las designaciones de nuestros pares que estarán a cargo del proceso electoral en los nueve distritos federales guerrerenses.




