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Provoca pánico en Chilpancingo el sismo de 6.7 grados registrado anoche

El reporte oficial en la capital del estado incluye crisis nerviosas, sin reportes de personas graves, algunos daños estructurales en bancos, la iglesia de la Asunción, fugas de gas y tuberías de agua rotas

Rosendo Betancourt

Chilpancingo

Un temblor de 6.7 grados en la escala de Richter (de acuerdo al Servicio Sismológico Nacional) provocó rumores de edificios y otras estructuras colapsadas las que generaron un ambiente de pánico en Chilpancingo, lo que hizo que incluso algunas personas lo calificaran como “un aviso de que se acerca el fin del mundo”. Justo a las 7:48 de la noche se sacudió Chilpancingo y la oscuridad se apoderó del cielo que minutos antes era iluminado por miles de luces artificiales. El movimiento provocó que se suspendiera el servicio eléctrico público y particular. Las únicas luces que iluminaban las calles eran las de los automóviles y las de algunos celulares que insistente pero inútilmente buscaban conectar con alguna persona al otro lado de la línea, pues el servicio estaba cortado. La gente tomó las calles, pero para evitar estar en sus casas en caso de una réplica que se sintiera igual de intensa que la primera sacudida. Por eso se veía gente con sus sábanas, cobijas y hasta almohadas, que esperaban sentadas en las banquetas. La afluencia de automóviles era intensa, a falta de semáforos imperaba la ley del “quítate que ahí te voy” y sonaban los claxon uno tras otro. Caminar por las calles aledañas al centro era como estar en un área de construcción, se veían escombros por todos lados pero era menos alarmante de lo que se veía pues cada edificio había arrojado un par de tabiques y de pedazos de pintura que en conjunto lucían más aparatosas. La gente caminaba en conjunto, como buscando pasar los mareos del reciente temblor, se abrazaban unos a otros. Una mujer acompañada de otra y de un varón lloraba desconsolada porque “nunca había sentido un temblor tan fuerte”. Todo parecía estar en su lugar, los edificios parados, la gente retomando sus calles en un fin de semana con un clima agradable pero luego, una imagen surrealista. En la calle Cinco de Mayo, casi en la esquina con Francisco I. Madero una combi, aplastada por una gigantesca losa de concreto, alrededor unos 50 curiosos, al lado de la combi una fuga de agua y muchos escombros y al fondo una oscura, larga y vacía calle.La combi era de la colonia Plutarco Elías Calles con el número 416. Algunos testigos dijeron que había personas al interior cuando la losa la aplastó, salieron corriendo, al igual que otras decenas que esperaban su propia ruta para ir a casa a descansar. Luego, la curiosidad de saber qué sucedió con los edificios de la unidad habitacional Infonavit que protección civil ha dicho que se encuentran al borde del colapso. Y al transporte público. En la urvan del transporte público la gente comentaba el incidente, coincidían en que era “el temblor más fuerte que se ha sentido en Chilpancingo”. Luego una mujer de unos 28 años comenzó con un largo circunloquio de tono religioso. “Ya nos va a tocar rendir cuentas, se acercan los días finales… es un aviso de que se acerca el fin del mundo porque somos unos pecadores”, destacaba de manera constante ante la risa de algunos, la mirada indiferente de otros y la completa atención de una mujer mayor. Ya en la Infonavit, los edificios seguían en pie y la gente, al igual que en el centro de la ciudad, se encontraba en las calles, planeaban acampar afuera “por si llegaba la réplica”. A las 9 de la noche aún estaban sin energía eléctrica. En la explanada del zócalo, a las 9:30 el alcalde Héctor Astudillo Flores se encontraba con su secretario de seguridad pública, Bonifacio Montúfar Mendoza, ambos hablaban por radios y tenían las caras desencajadas. Como buen policía, Montúfar mezclaba números y palabras. Luego el silencio, estaban a punto de dar el reporte oficial. “Hubo un muerto” y se acabó el suspenso. El reporte del alcalde lanzó sólo crisis nerviosas, sin reportes de personas graves, algunos daños estructurales en bancos, la iglesia de la Asunción, fugas de gas y tuberías de agua rotas.

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