Rubén Aguilar Valenzuela
La comunicación de Peña Nieto
Enrique Peña Nieto, el candidato del Compromiso por México (PRI-Panal-PVEM), mantiene, al día de hoy, una considerable ventaja sobre sus contendientes en la elección presidencial de julio del 2012, que se sitúa entre 20 y 30 puntos de acuerdo con muy distintas encuestas. De ser alguien desconocido logró posicionarse a nivel nacional como gobernador del Estado de México, a partir de una costosa, agresiva y bien articulada campaña de medios electrónicos y ahora su nivel de recordación es del 94 por ciento. La campaña presidencial arrancó ya hace muchos meses, aunque formalmente inicia el 30 de marzo del 2012. Peña Nieto sale como ganador y eso le otorga una posición que le permite no comprometerse y sólo nadar de muertito. En la pasada campaña electoral de España algunos medios reclamaban a Mariano Rajoy que no se definiera ante los problemas del país. Las encuestas daban al Partido Popular (PP) como ganador y eso le dio la posibilidad de sólo flotar. Nunca se vio en la necesidad de pronunciarse y finalmente la derrota del PSOE fue histórica. El priista, como Rajoy, no está obligado a definirse si mantiene una intención de voto muy superior a la de sus adversarios. El arriesgar, subir el tono del discurso y recurrir al insulto hicieron que López Obrador perdiera los 10 puntos de ventaja con los que arrancó en la campaña presidencial del 2006. La comunicación de Peña Nieto, como gobernador y ahora candidato, se ha caracterizado por seguir al pie de la letra, con un alto nivel de disciplina, el script que han establecido sus asesores y equipo primero de gobierno y ahora de campaña. Éstos, él también, saben que no es un político con habilidades para el debate y la discusión. A partir de esa constatación han organizado una comunicación que evita esos espacios, para no ponerlo en riesgo. La improvisación es terreno minado para él. Lo que le ocurrió en la Feria del Libro de Guadalajara, más allá de si Peña Nieto es o no un buen lector, es la constatación de que no sabe cómo actuar y reaccionar en espacios no controlados. Él se ha entrenado bien para leer tarjetas o comentar textos previamente asimilados. En los meses que siguen y ya de lleno en la campaña esa será la tónica. Él y sus asesores han diseñado una estrategia que parte de considerar y asumir los límites del candidato. Están en lo correcto. La estrategia se enfrenta a dos posibles problemas. Que ante el éxito de sus contendientes se reduzcan los puntos de ventaja y él tenga que arriesgar. Esto lo obligaría a definirse y pronunciarse sobre temas que podrían perjudicarlo. El otro es que se vea obligado a salirse de su colchón de protección y se enfrente a situaciones no controladas donde son necesarias las habilidades propias de la improvisación y la discusión. (Próximo: La comunicación de Vázquez Mota, Creel y Cordero). Twitter: @RubenAguilar




