Jorge Camacho Peñaloza
Hacia una verdadera gobernabilidad democrática
*Cualquier poder, si no se basa en la unión, es débil. Jean de la Fontaine.
La solución de la problemática por la que atraviesa Guerrero, que tiene como expresión principal el encono y la confrontación, pasa por la construcción de una gobernabilidad sustentada no sólo en la eficiencia de un programa de gobierno o en la legitimidad electoral de su origen, sino en principios democráticos, es decir, una gobernabilidad democrática.
Tradicionalmente se tiene la idea que el poder político en una sociedad democrática, sobre todo el poder Ejecutivo, se la disputan los partidos políticos a través de los procesos electorales, y una vez que uno de estos triunfa integra partidistamente el gabinete, y lo ejerce en nombre y con el consentimiento de la sociedad, pasando los perdedores a jugar el papel de la oposición.
Los partidos y candidatos ganadores, normalmente se rodean de cuadros partidistas e integrantes de sus equipos que los han acompañado a lo largo del tiempo para hacerse cargo del gobierno y darse a la tarea de gobernar, los partidos y candidatos perdedores quedan relegados al papel de críticos, en el mejor de los casos, si no como fieles comparsas de los candidatos y partidos que se hacen del gobierno sin una responsabilidad ni aportación sustancial en la tarea de gobernar.
En un esquema como éste se construye una frágil gobernabilidad unipartidista, en un contexto de compleja conflictividad como el de Guerrero, de problemas ancestrales, crónicos, multifactoriales, que afectan y confrontan a diversos sectores sociales, y a estos con el gobierno, en los que las demandas sociales se han incrementado y las capacidades del gobierno se han reducido, con una población más informada y medios de comunicación más independientes, la relación entre el gobierno y la sociedad se va tensando hasta conformar situaciones de crisis de gobernabilidad.
En una situación como ésta, de alta conflictividad y crisis de gobernabilidad, es necesario pasar de la gobernabilidad democrática, sustentada en la contienda democrática electoral que sólo han dado como resultado gobiernos monolíticos, a la gobernabilidad democrática sustentada en la participación de todas las fuerzas políticas en las responsabilidades de gobierno.
En un proceso electoral, cada fuerza política representa una propuesta, un diagnóstico, una visión de futuro, un modo de ver a Guerrero, con la misma pasión y convicción, son todas voces importantes que no pueden, no deben, acallarse con el triunfo o la derrota de un candidato, son voces, todas, que deben escucharse y tomarse en cuenta para construir una verdadera gobernabilidad democrática.
Estoy convencido de que debe darse el paso de la gobernabilidad democrática electoral a la gobernabilidad democrática, en la que todas las fuerzas políticas sean corresponsables e incluidas en las responsabilidades de gobernar a partir de las coincidencias existentes en las propuestas de cada una.
La gobernabilidad democrática, entendida como corresponsabilidad e inclusión, puede concretarse en un gobierno de coalición, no al tradicional estilo de las democracias parlamentarias, sino de un gobierno incluyente en el que no habría ganadores ni perdedores absolutos, ni gobiernos respaldados sólo por sus partidos y votos, sino por todas las fuerza políticas y la mayoría de la sociedad.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A quienes como su servidor hemos participado en una elección, que no tenemos derecho a mantener a los guerrerenses en la división, que mejor nos sentemos para construir gobiernos de inclusión.




