Sin explicaciones liberan al estudiante acusado de portar un rifle AK-47
Lourdes Chávez
Chilpancingo
La Procuraduría General de Justicia liberó anoche, sin explicación, al estudiante de la Normal Rural de Ayotzinapa, Gerardo Torres Pérez, inculpado de portar un arma AK-47 –conocida como cuerno de chivo– durante el bloqueo a la carretera el lunes. El joven, adolorido y sin comer, se unió por unos momentos al mitin frente al Palacio de Gobierno para exigir justicia por el homicidio de Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, muertos a balazos que policías dispararon en el desalojo. El joven de 19 años narró cómo fue detenido por los policías ministeriales, arriba de un autobús del servicio público, donde intentaba resguardarse, y fue llevado con otros a las instalaciones de la PGJE donde los golpearon “brutalmente, de pies a cabeza”. El interrogatorio fue de lo peor, dijo, “me inculparon de haber disparado un arma, me llevaron encapuchado a una zona baldía en Zumpango”, como a las 5 de la tarde, calculó. Ahí lo hicieron disparar un cuerno de chivo para decir que los normalistas comenzaron la agresión. Con voz apagada y ronca detalló que al principio tenían a todos los detenidos juntos y agachados, ahí los golpeaban, pero a él lo separaron para seguirlo torturando sin descanso, desde su detención a mediodía hasta la 1 de la mañana de ayer, cuando le tomaron la declaración ministerial. Añadió que sólo le tomaron fotografías y no recibió ni analgésicos, ni revisión. El normalista, que cojeaba al caminar y se movía con lentitud, mostró moretones en las costillas, hombros espalda y pierna, y en su rostro, un ojo amoratado y enrojecido. Y reclamó a las autoridades, “salimos a las calles a manifestarnos, pero ¿qué fue lo que obtuvimos? Represión, dos muertos, esto no se va a quedar así, ¡son dos muertos!”. Indicó que sólo le dijeron que iba a salir, firmó una hoja que dice que está libre de toda culpa, sin disculpas, ni explicaciones. Por la noche, el primer visitador de la CNDH, Luis García López Guerrero, en entrevista con Milenio televisión dijo que el normalista declaró que “policías federales” le sembraron un fusil de asalto AK-47. Sin embargo, entrevistado en Chilpancingo, cuando fue liberado, el estudiante sostuvo que fue detenido por policías ministeriales y torturado en las instalaciones de la PGJE. Consultado sobre la afirmación del visitador, el abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, Vidulfo Rosales, subrayó que el proceso estuvo lleno de irregularidades. Dijo que cuando se enteraron que unos 15 detenidos estaban declarando, vio salir de un cuarto a Gerardo, donde le tomó su declaración el fiscal de la Zona Centro, Esteban Maldonado Palacios. Y confirmó que los abogados de los jóvenes no tuvieron acceso a la declaración ministerial de Torres, pero la van a solicitar y las autoridades tienen la obligación de proporcionarla.




