Arturo Solís Heredia
CANAL PRIVADO
Reír o llorar
Luego de la escandalosa reaparición del ex gobernador Zeferino Torreblanca la semana pasada, la mejor contribución editorial que se me ocurría para este miércoles en este espacio era el silencio. Para qué agregar estridencia y encono al ambiente político, de por sí denso y crudo por la lucha preelectoral, si de sobra lo había llenado ya la retahíla de acusaciones e improperios lanzada por Torreblanca Galindo. El silencio me pareció más útil para lamentar y reprobar el episodio, como prueba insuperable e inédita de nuestra anormalidad democrática. El silencio serviría para desairar el tono y el contenido del debate propuesto por el político acapulqueño con su discurso. Entrarle a la discusión animosa de las denuncias y los argumentos de las partes en conflicto me parecía un afán ocioso y estéril en busca de verdades absolutas, por ende inalcanzables. Cualquier definición sobre presuntas irregularidades administrativas y desvíos presupuestales sería justa y únicamente eso: una presunción especulativa, considerando la escasez de información fidedigna y datos duros disponibles. Sería una opinión apresurada y superficial sobre un dictamen que exige mucho más información para el análisis y tiempo de trabajo especializado, para ser confiable y preciso. Si la historia no la diluye el tiempo y nuestra habitual desmemoria colectiva, el dictamen lo ofrecerán auditores y jueces dentro de muchos meses. Por eso el silencio me parecía la mejor forma de deslindarme de ese debate, para concentrarme en calma en la respuesta de una pregunta distinta. ¿Si fueras Zeferino, no te defenderías?, preguntaron varios, en tímidos intentos para justificar la escasa elegancia política del ex gobernador, para defenderse de los señalamientos oficiales y las sospechas populares. Seguramente, respondía yo en silencio. Sólo que, para mí, la pregunta principal no es ésa, sino: ¿te defenderías como Zeferino, si fuera él? Seguramente no, respondería también en silencio. ¿Para qué defender la credibilidad política personal, desacreditando aún más la credibilidad de la política ante la sociedad civil? El problema fue que el silencio me deprimió más de lo que de por sí ya estaba por el bochornoso episodio, por más que me resista a creer que la democracia mexicana aliente el empobrecimiento del debate público y el nivel de la política. Recordé entonces el sabio consejo de un buen amigo: si te enganchas con los pleitos del poder, legitimas el debate de los que luchan sólo por el poder. Mejor ríete de ellos. Por ello, decidí sustituir el silencio en este espacio, y compartir con los nueve lectores certificados de Canal Privado, 21 de los mejores/peores chistes que algunos políticos y personajes públicos nos han dicho para hacernos reír/llorar a los mexicanos, cortesía del bloggero Carlos Álvarez Acevedo. 1. “Si el gobierno no puede darte las medicinas, que te las pague”. Partido Verde Ecologista de México. Propuesta de campaña electoral 2009. 2. “El 75 por ciento de los hogares de México tienen una lavadora y no de dos patas, sino de dos piernas”. Vicente Fox Quezada, ex presidente de México. 3. “Un político pobre es un pobre político”. Carlos Hank González. 4. “El orgullo de mi nepotismo”. José López Portillo, presidente de México 1976-1982 ante las críticas por el nombramiento de su hijo José Ramón como subsecretario de Programación y Presupuesto. 5. “No traigo cash”. Ernesto Zedillo Ponce de León, cuando en una gira por Tejupilco, estado de México, se le acercó una indígena con una servilleta de manta, en la que había bordado la imagen de la Virgen de Guadalupe e intentó vendérsela. En octubre de 1998. 6. “Las mujeres también son seres humanos”. Carlos Abascal Carranza, ex secretario de Gobernación en el sexenio de Vicente Fox. 7. “Yo por eso les digo que mejor no lean”. Vicente Fox. 8. “Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos”. Álvaro Obregón, ex presidente de México, hablando de sobornos a los militares… de entonces. 9. “La pobreza en México es un mito genial”. Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda y Crédito Público en el sexenio de Carlos Salinas. 10. “Me gusta ver las mismas películas para no tener que poner atención”. Jorge Emilio González, el llamado Niño Verde. 11. “Todo político que se dé a respetar debe violar sus pactos”. Gonzalo N. Santos, general priísta, gobernador de San Luis Potosí de 1943 a 1949. 12. “También uso ropa de 5 y 10 mil pesos, que uso con el mismo gusto”. Marta Sahagún, esposa de Vicente Fox. 13. “La recuperación económica ya se siente, ya que hay familias muy luchadoras que con ingresos de 6 mil pesos tienen crédito para vivienda, para un coche y se dan el tiempo para enviar a sus hijos a escuelas privadas y pagar colegiaturas”. Ernesto Cordero, ex secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y precandiadto presidencial del PAN. 14. “Las mujeres no deben de andar provocando, por eso hay muchas violadas”. Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara. 15. “No le he perdido el asquito a aquello (bodas gay)”. Emilio González Márquez, gobernador de Jalisco. 16. “A cada rato vienen a decir que las violaciones a derechos humanos del Ejército y una serie de cantaletas que también ya empiezan a cansar”. Felipe Calderón Hinojosa, pesidente de México. 17. “La mujer es mi animal favorito”. Jorge Hank Rhon, ex presidente municipal de Tijuana. 18. “¡Me vale madre!… ! Chinguen a su madre!”. Emilio González Márquez, gobernador panista de Jalisco, en respuesta a las críticas por la limosna de 15 millones de pesos otorgada con dinero público, a grupos ligados a la Iglesia católica. 19. “Muertes de civiles son daños colaterales”. Guillermo Galván Galván, secretario de la Defensa Nacional. arturosolisheredia@ gmail.com




