Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Como el Papa, la Iglesia paraguaya estará cerca de los que más sufren, dice arzobispo

DPA

Asunción

Después de tres días en los que la admiración y el cariño entre el sumo pontífice y la feligresía fueron palpables, Francisco cerró ayer su estadía en Paraguay dejando un espíritu renovado tanto en la comunidad católica local como en sus instituciones y sectores vulnerables.
“Vine a dar gracias con ustedes porque la fe se ha hecho esperanza y es esperanza que estimula el amor”, dijo el Papa al visitar uno de los barrios más desposeídos en las afueras de Asunción, Bañado Norte, donde alabó una vez más el espíritu de sacrificio de quienes deben luchar diariamente contra dificultades y carencias.
“Una lucha que no les robó la sonrisa, la alegría, la esperanza. Que no les ha sacado la solidaridad. La ha estimulado y hecho crecer”, elogió Francisco, en un gesto que dio nueva inspiración al prelado local.
El arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, aseguró este domingo haberse contagiado del Papa “en su rol misionero. Prometemos, como fruto de la visita, no quedarnos instalados en los despachos pastorales y escritorios personales, sino ponernos en marcha con una Iglesia cercana a la gente y misericordiosa con todos, especialmente los que más sufren”, subrayó.
Durante su estadía el papa se refirió a diversos temas centrales que preocupan a la población: la corrupción, la pobreza, el contrabando, la drogadicción, la falta de trabajo y la explotación de indígenas, campesinos y trabajadores, aspectos sobre los que Francisco llamó la atención “con respeto”, según aclaró, pero sin eludirlos.
No obstante, uno de los conceptos centrales al cierre de esta visita fue el de la solidaridad.
“Una fe que no se hace solidaridad es una fe muerta”, advirtió ayer. Ese mismo núcleo conceptual, el de la solidaridad, fue el que el pontífice hizo corear a cientos de jóvenes, ante los que habló en la costanera de Asunción esta tarde, dejando de lado los “discursos aburridos” e instándolos, una vez más, a “hacer lío”, si bien en esta oportunidad observó entre risas que el lío debía ser organizado “para que no destruya nada”.
El papa argentino dedicó gran tiempo a hablar de la inequidad social y de la necesidad de recurrir al diálogo siempre, aun con quienes piensan diferente, y muchos de los conceptos planteados despertaron en grandes sectores la esperanza de que la tan esperada visita deje un soplo de aire nuevo para afrontar los problemas con los que lidia Paraguay.
Pero “el pueblo sabe que el papa no tendrá las soluciones de todos los problemas. Sería ingenuo”, observó el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, que sin emabrgo dijo confiar en que Francisco haya ofrecido “una orientación, una inspiración que es muy importante y podrá ayudar a poner en marcha iniciativas hacia una mejor justicia”.
Según el vocero papal, el pontífice dejó Paraguay convencido de que “hay posibilidades y necesidad de construir una democracia más sólida participativa y una sociedad de justicia siempre más grande”.
“Toda la comitiva quedó admirada por la participación y la actitud despierta, positiva y cariñosa del pueblo. Es lo más impresionante de este viaje. Es un signo de esperanza en el sentido que demuestra una gran confianza en el mensaje del papa”, resumió el portavoz.
Además de asegurar que admira particularmente a las mujeres de Paraguay, “las más gloriosas de América” por su comportamiento para levantar al país de las ruinas después de la guerra de la Triple Alianza (1865-1870) y la del Chaco (1932-1935), el papa también hizo observaciones sobre lo que considera elementos positivos en marcha, como algunos progresos económicos registrados en el país.

468 ad