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La violencia en Acapulco, una triste realidad, dice el arzobispo

*Asiste Carlos Garfias a la inauguración del Centro de Jóvenes por la Paz, en la parroquia de la colonia Morelos, uno de los polígonos que más problemas tiene con la inseguridad

Mariana Labastida

El arzobispo Carlos Garfias Melos dijo que la violencia en Acapulco es la “triste realidad” que se padece, y pidió a todos los que tienen la posibilidad de asumir un compromiso de atención a las víctimas se involucren en ello.
Y nuevamente llamó a quienes causan la violencia a que se den cuenta del “grave” daño que dejan en personas inocentes, en las familias y la sociedad.
Garfias Merlos asistió a la inauguración del Centro de Jóvenes por la Paz, que se instaló en la parroquia de la Inmaculada Concepción de la colonia Morelos, uno de los polígonos que, dijo el director de la organización civil Servicios a la Juventud, Gustavo Hernández, es uno de los que más problemas tiene con la violencia.
Se espera que de tener el presupuesto y la capacitación de personal se puedan abrir cinco centros más para atender a los jóvenes que han desertado en la escuela, que no tienen trabajo y los que han sido víctimas de la violencia.
Consultado sobre la violencia en Acapulco, el arzobispo dijo que es la triste realidad. “Insisto en que cada vez que hay una realidad violenta los que tenemos posibilidades de asumir un compromiso y darle atención a las víctimas lo hagamos, y a los que siguen generando la violencia los llamo a que realmente se den cuenta del grave daño que hacen a personas inocentes, a familias y la sociedad”.
De los resultados dados a conocer por el Instituto para la Economía y la Paz, que calificó a Guerrero entre los estados menos pacíficos de México y que la impunidad es uno de los factores que generan la violencia, Garfias Merlos indicó que al aparecer el índice de paz tiene un valor, un sustento de investigación. “En México hay muchos hechos de impunidad que crean más desconfianza e inseguridad en la población”.
Consideró que las autoridades hacen su esfuerzo, que constantemente planean programas y “desde la sociedad civil cada quien haga su esfuerzo y en la medida en que nos sumemos conjuntamente con las autoridades podremos dar más atención a quien sufre los efectos de la violencia”.
En relación al Centro de Jóvenes por la Paz que comenzó a funcionar en la colonia Morelos, el arzobispo afirmó que son alternativas para los jóvenes que se encuentran vulnerables. “Ciertamente con la violencia y la inseguridad en nuestro entorno los más dañados son los jóvenes, para nosotros desde la iglesia el centro de atención es una esperanza extraordinaria”.
Agregó que se han buscado modelos para seguir atendiendo a los jóvenes, como un Centro de Barrios Unidos en Cristo, que daría acompañamiento a quienes estén en situación de conflicto y requieran de rehabilitación.
En la inauguración del Centro de Jóvenes por la Paz, que es el piloto del programa que tiene Servicios a la Juventud en otros estados del país, se informó que se inició en la colonia Morelos porque es uno de los polígonos afectados por la inseguridad y que tiene las condiciones para que se desarrollen las actividades por la cercanía de instalaciones deportivas, además de la disposición de la iglesia.
El director de Servicios a la Juventud, Gustavo Hernández, explicó que en dicho centro se busca prevenir la deserción escolar, incentivar la reinserción laboral, romper el ciclo de violencia y reconstrucción del tejido social, así como disminuir el impacto de la violencia en los jóvenes en comunidades de riesgo.
El trabajo se divide en jóvenes de 13 a 16 años para que no deserten de la escuela y encauzarlos a los deportes; de 17 a 24 años insertarlos en el área laboral y evitar también que dejen los estudios.
Resaltó que la gran parte del trabajo de los coordinadores del centro estará en las calles, con el acercamiento a los jóvenes empezando en las escuelas y después en la propia colonia, donde puedan acompañarlos emocionalmente y darles herramientas para su desarrollo.
Actualmente el Centro ya trabaja con 30 jóvenes, tiene tres brigadas comunitarias, está en el proceso de acercamiento con familiares víctimas de la violencia y tiene coordinación con 15 instituciones para canalizar o vincular a los jóvenes a la actividad laboral.
Garfias Merlos explicó que la intención es que se expanda el modelo a otras colonias, que el piloto es para que se vaya conociendo y capacitando a quienes en un futuro puedan atender otros centros cuando se tenga el financiamiento, debido a que a los tres coordinadores que se tienen perciben un salario.
La jefa de programas de Servicio a la Juventud, Teresa Lanzagorta Bonilla, resaltó que el país tiene una gran deuda con la juventud, que los jóvenes están en riesgo cuando no hay un lugar para ellos donde se puedan sentir seguros y no juzgados, donde puedan encontrar la posibilidad de estudio, trabajo y convivencia que les permitan definir lo que quieren en la vida.
El rector de la Universidad Loyola, Enrique Pasta Muñuzuri, resaltó que con ese tipo de centros se ataca la violencia.

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