El repunte de la violencia, por un vacío de poder debido al cambio de gobierno: Javier Morlet
Subraya el presidente del Consejo de Participación Ciudadana en Materia de Seguridad Pública lo dicho por el presidente de la CNDH, en el sentido de que los crímenes en el país no van a terminar mientras no termine la asociación entre el poder público y la delincuencia organizada
Karina Contreras
El presidente del Consejo de Participación Ciudadana en Materia de Seguridad Pública de Acapulco, Javier Morlet Macho, indicó que la ola de violencia que hay en Guerrero, pero particularmente en Acapulco, es porque hay un “vacío de poder ante la salida de un gobierno y sus aliados criminales y la llegada de otro gobierno con sus propios aliados, es un desplazamiento de unas bandas por otras”.
En declaraciones antes de la reunión de preparación para la Convención por los Nuevos Sentimientos del Sur que llevarán a cabo organizaciones sociales en Chilpancingo el próximo mes, Morlet Macho dijo que coincide con el alcalde electo, Evodio Velázquez, que se tiene que cambiar la estrategia para combatir la inseguridad, pues “la estrategia de ataque al crimen organizado no ha funcionado y no podemos esperar que funcione si se sigue haciendo lo mismo con los gobiernos que van a entrar”.
Agregó que los problemas se tienen que resolver con “estrategias novedosas”, pero que al alcalde electo, Evodio Velázquez, le faltó decir cuál es la nueva estrategia porque no basta decir “hay que hacer las cosas diferentes, pero hay que decir cuáles son”.
Agregó que lo que se está viviendo en Guerrero y Acapulco es un vacío de poder “ante la salida de un gobierno y sus aliados criminales y la llegada de otro gobierno con sus propios aliados; es el desplazamiento de unas bandas por otros, estamos viviendo un vacío de poder donde unas bandas desplazan a otras quienes tiene diferentes alianzas, llegan las bandas que están aliados con los ganadores y en relación”.
Morlet Macho recordó que la violencia en el estado de Guerrero se desató en su manera más álgida en 2011 y de esa fecha a 2015 los sistemas de procuración de justicia, de administración, de prevención, de policías municipales y estatal no han cambiado, al contrario, están más débiles, “tuvimos la oportunidad de fortalecerlas y en lugar de eso las hemos debilitado”, dijo.
En otro tema, sobre la petición de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de que no hubo una investigación exhaustiva en los ataques de Iguala y de la respuesta del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, de que el gobierno busca llegar a la verdad, Morlet Macho dijo: “únicamente aceptó las recomendaciones en el sentido que hace falta profundizar en algunas líneas de investigación, eso es a lo que se refirió, pero no hizo mención a lo que el presidente de la CNDH, Luis Raúl González Pérez, dijo de los vínculos entre el crimen organizado y los órganos gubernamentales en sus diferentes niveles”.
Indicó que un ejemplo de la corrupción es la fuga del capo Joaquín El Chapo Guzmán donde nada más se está castigando a los custodios que lo vigilaban, pero a las altas autoridades del gobierno federal que tuvieron en sus manos los vínculos de éste así como el informe del poder económico, de sus socios y nunca lo hicieron saber, y que dejaron la organización viva no se les castiga. Agregó que González Pérez sostuvo que la violencia y la delincuencia en el país no va a terminar mientras no termine la asociación entre el poder público y el crimen organizado, es una relación que se encuentra.
Advirtió que ante ello lo que sucedió en Iguala fue una manifestación de esa relación y que este vínculos entre el crimen organizado y el poder público no ha sido resuelto todavía, “existe de tal manera que los hechos en Iguala pueden suceder en cualquier momento otra vez en cualquier parte del país”. Morlet Macho dijo que México es un país donde la impunidad es la característica de un sistema de justicia que no funciona porque “no hay las instituciones encargadas de procurar y proporcionar justicia, son institucionalmente frágiles y están construidas para permitir la corrupción no para rechazarla, bajo esas condiciones esas instituciones son fácilmente cooptadas por el poder corruptor de las bandas del crimen organizado”.
Indicó que las instituciones no “han sido reconstruidas para evitar que así sean, de tal manera que estas instituciones siguen cooptadas, no todas, pero muchas siguen cooptadas por el crimen organizado”.




