Chofer de la CETIG que fue golpeado protesta en el Congreso contra las autoridades del hospital general
Anarsis Pacheco Pólito
Chilpancingo
El chofer de la Coordinadora Estatal de Transportistas Independientes de Guerrero (CETIG) protestó dos horas en la puerta principal del Congreso local para denunciar que su receta y orden de Rayos X fueron retenidas por la Secretaría de Salud del Estado.
A las 12 del mediodía, Lorenzo Solís Florentino, acompañado por su hijo exhibieron dos horas una lona frente al Congreso local en la que se leía, “Por negligencia médica me negaron el apoyo a mí, Lorenzo Solís, en el hospital, teniendo seguro popular. La secretaria particular Eneyda López Tacuba y Gabriela N. quitan receta original del paciente, tuve que ir a un hospital privado para atención médica.”
Solís Florentino explicó que él fue uno de los agredidos a golpes por integrantes de la Confederación de Organizaciones y Sitios de Transportistas del Estado de Guerrero (COSTEG) cuando ingresaron al campamento de los maestros disidentes en el Zócalo capitalino, el pasado 20 de julio.
Explicó que durante el ataque fue golpeado a patadas después de ser tirado al piso, después de la agresión se trasladó al centro de salud que le corresponde, donde le entregaron una orden de Rayos X para diagnosticar el estado de sus golpes.
Relató que a su llegada al hospital general de Tierras Prietas le informaron que se podrían hacer los estudios hasta el 3 de agosto, debido a la alta demanda de este servicio.
Solís Florentino dijo que recibió la mayoría de los golpes en la espalda, y después de la agresión ha sufrido constantes dolores, lo que no le permite trabajar desde el 20 de julio, tampoco puede cargar nada pesado ni hacer esfuerzos, incluso hay días en los que no se puede levantar.
Narró que al enterarse de que los estudios se harían 13 días después de su agresión, optó por presentarse en las oficinas centrales de la Secretaría de Salud a pedir ayuda hacerse los estudios con prontitud.
Dijo que se entrevisto con la secretaria particular Eneyda López Tacuba, a quien acusa de trato déspota, y de retenerle la orden de Rayos X y la receta médica.
Explicó que, durante la visita a la Secretaría de Salud le quitan los documentos, “se los llevaron y no me los quisieron regresar, según por ordenes del secretario de Salud; me dijeron que no servían los aparatos, pero yo vi que si servían porque atendieron a pacientes”, explicó.
Ante la falta de atención, Solís Florentino tuvo que pedir dinero prestado para pagar los estudios. Dijo que acudió a un laboratorio privado, donde le tomaron los Rayos X.




