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Vieron media hora los cuerpos y no son de los médicos desaparecidos, insisten familiares

*Desde el principio Miguel Ángel Godínez mostró la intención de dar carpetazo al asunto, porque se adelantó a informar sin realizar estudios forenses ni genéticos, señalan

Abel Salgado

Familiares de los dos médicos y otros dos profesionistas desaparecidos respondieron al fiscal del estado, Miguel Ángel Godínez Muñoz, que ellos vieron los cadáveres que les presentaron como los de sus parientes, y no los reconocieron y que desde el principio intentó darle “carpetazo” al caso.
Padres de los médicos Marvin Hernández Ortega y Raymundo Tepeque Cuevas, del trabajador administrativo de la Jurisdicción Sanitaria 07, Julio César Mejía Salgado y del licenciado en administración Osvaldo Ortega Saucedo, vía telefónica dijeron que no se sorprendieron por las declaraciones del fiscal ante la Co-misión de Justicia del Congreso, en la que acusó a los médicos del Servicio Médico Forense (Semefo) de alterar las medidas de los cuerpos y que eso creó confusión.
La madre de Marvin Hernán-dez, Cecilia Ortega Solórzano precisó que tuvieron media hora para identificar visualmente los cuerpos que les presentaron, y no eran a quienes buscan.
A pesar del estado de descomposición, manifestó que eran reconocibles y no encajaban con la fisionomía de los cuatro desaparecidos.
Uno de los cuerpos, revisado escrupulosamente no era de ellos, porque tenía un tatuaje en el cuello, seña particular que ninguno de los desaparecidos tiene.
Dijo que desde que encontraron los cuerpos el fiscal mostró la intención de “dar carpetazo” al problema, porque se adelantó a informar sin realizar estudios forenses ni genéticos, y sin la presencia de los familiares, que los cuerpos encontrados en Santa Bárbara, municipio de Chilpancin-go eran de ellos.
“Desde el 24 de junio, ya no hemos creído nada de lo que él diga o deje de decir”, subrayó.
Recordó que cuando entraron a ver los cuerpos, un médico del Semefo, de apellido Aguirre, los acompañó y otros trabajadores en todo momento les prohibieron tocar y fotografiar los cadáveres.
Manifestó que le parecía “increíble” cómo en menos de una semana la Fiscalía les entregó los resultados de los exámenes comparativos de ADN, cuando la Procuraduría General de la República (PGR) aún no se los entrega.
Agregó que después de lo que dijo el martes, se demuestra que Godínez está tratando de hacer que todas las inconsistencias en la investigación se ajusten, “hay cosas que no cuadran y ellos están haciendo que todo cuadre”.
Recalcó que los cuatro desaparecidos son de estatura baja o me-dia y los cuerpos que vieron eran altos “no cabían en las planchas que miden 2.10 por 80 centímetros”.
Afirmó que a través de la geolocalización del teléfono celular de Marvin, días después de haber encontrado el vehículo abandonado en Xolapa, el aparato tuvo su último registro en Acapulco, en el centro comercial la Gran Plaza, y cuando le marcaron quienes lo tenían apagaron el equipo y no volvieron a saber de él.
Indicó que el celular que tuvo mayor registro fue el de Osvaldo Ortega Saucedo que estuvo encendido mas días en más lugares.
Esas pruebas se las mostraron a la Policía Científica estatal, “se les dijo donde habían estado, tomaron nota y hasta ahí, no más”.
Aseguró que mientras no aparezca el cuerpo, su hijo Marvin seguirá desaparecido.
La esposa del médico Ray-mundo Tepeque, María Guadalupe Reséndiz Abarca, comentó que desde el inicio vio irregularidades, porque los agentes de los ministerios públicos no aceptaron la denuncia por desaparición, y pidieron que dejaran pasar 72 horas.
De los estudios de ADN, dijo que no confía en el fiscal porque cuando encontraron el automóvil donde viajaban los cuatro desaparecidos, había sangre y en la investigación se especifica que no se pudo hacer el estudio del plasma, porque no había el equipo para identificar el tipo sanguíneo. “Si no tienen el material para una prueba tan sencilla ¿cómo se explican que en dos días ellos tenían las pruebas ya listas de ADN?”, preguntó.
Por su parte, el padre de Osval-do Ortega Saucedo, José Enrique Ortega Martínez dijo que desconoce la comparecencia del fiscal, “yo no sé lo que haya dicho el baboso ese, porque eso es lo que es”.
En tono molesto precisó que a diferencia de los otros tres desaparecidos, la familia Ortega Saucedo tuvo un mayor registro del desplazamiento del teléfono de su desaparecido.
Afirmó que fueron dos los equipos telefónicos de los que informaron al fiscal que tenían registro, el de Marvin y el de su hijo, y el de Osvaldo fue el que mayor actividad tuvo.
“Yo le di las ubicaciones (al fiscal) del teléfono de mi hijo y según ellos fueron a ver y no había nada, y al otro día aparece la ubicación del teléfono, arriba de la comunidad Garrapatas. Para mí están involucrados y algo saben, no nos quieren decir la verdad”, enfatizó.
Recriminó que los Ortega Saucedo con conocimientos básicos en tecnología lograron dar con la localización del teléfono, mientras que la Fiscalía no podía rastrearlo, según le dijeron.

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