Rodrigo Vera / Agencia Reforma Ciudad de México El candidato de las izquierdas al gobierno de Morelos, Graco Ramírez Garrido Abreu, continuó a la cabeza este lunes en las preferencias electorales, con 8.6 puntos por arriba de su más cercano contendiente, el candidato priista Amado Orihuela Trejo. En su última actualización del conteo de votos que hizo esta noche, el Instituto Estatal Electoral de Morelos le da 43.3 por ciento de las votaciones a Graco Ramírez, candidato de la coalición PRD, PT y Movimiento Ciudadano, mientras que Orihuela Trejo tiene hasta el momento 34.7por ciento. En un tercer lugar y muy por abajo ha quedado el candidato del PAN, Adrián Rivera Pérez, con 15.1 por ciento de los votos.Estos porcentajes son muy similares a los manejados por la casa encuestadora GEO-ISA y también a los que dio a conocer la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión tan pronto concluyó la votación de la víspera. Hasta el momento, el Instituto Estatal lleva 96.7 por ciento de actas capturadas, con un total de 754 mil 497 votos. Desde ayer por la noche, cuando organizó un acto multitudinario en la plaza de armas de Cuernavaca, Graco Ramírez ya se había declarado ganador. Incluso adelantó algunas de las acciones que emprenderá como gobernador de la entidad, recalcando que dará énfasis a la “reconciliación y a la paz” en Morelos. El PRI, por su parte, señaló que esperará hasta que concluya el conteo de votos, agregando que le parece irresponsable la actitud triunfalista de Graco Ramírez. “Se nos hace irresponsable que sin tener una sola acta en la mano, sin datos duros, se salga a tratar de confundir a la ciudadanía”, dijo el dirigente del PRI estatal, Manuel Martínez Garrigós, aludiendo al acto de Graco en la plaza de armas donde se declaró vencedor de la contienda. Mientras tanto, el candidato panista, Adrián Rivera, señaló que no le gustan los “madruguetes” y que también esperará a que concluya el cómputo de votos. “Nosotros hemos sostenido que la elección es muy cerrada, y no habrá más que esperar los resultados oficiales”, dijo. Por lo pronto, el PAN morelense interpuso 70 quejas ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) por varios delitos que detectó en los municipios de Cuautla, Cuernavaca, Yecapixtla, Temixco, Xochitepec y Emiliano Zapata. Entre esos delitos destaca el robo de boletas, compra de votos con recursos económicos, entrega de dádivas en especie y la promoción del voto que hacían perredistas y priistas al momento de las elecciones.
Jésica Zermeño / Agencia Reforma
Villahermosa, Tabasco
Tuvieron que pasar 13 años, la renuncia al partido en el que militó por casi cuatro décadas, el PRI, y una Senaduría perredista para que Arturo Núñez Jiménez llegara a este momento, el que soñó en 1999, cuando Roberto Madrazo bloqueó sus aspiraciones: ser el gobernador de Tabasco.
El tercer ex priista postulado por la izquierda para gobernar a los tabasqueños, arrastrado por el impulso de Andrés Manuel López Obrador en su tierra natal y apoyado por una copiosa participación de la ciudadanía en los comicios locales, espera que el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana estatal ratifique su triunfo y la derrota de Jesús Alí, candidato de la coalición Compromiso por Tabasco (PRI-PVEM-NA). El fin de 83 años de priismo en la entidad.
Con este panorama favorable, Núñez reconoce que su triunfo, si se concreta, no será resultado de una jornada electoral ejemplar, pues el domingo las denuncias de irregularidades tensaron el ambiente todo el día. La compra del voto, la instalación de retenes ilegales y el patrullaje de grupos de choque conformados por supuestos militantes priistas fueron irregularidades que se presentaron en una decena de los 17 municipios de la entidad.
“Ganamos a pesar de que no hubo una jornada ejemplar, pero la gente ya estaba muy harta, y la participación masiva derrotó los intentos del PRI-gobierno de, primero, ganar a la mala y, segundo, de reventar la elección ante el escenario de una derrota cerrada. Intentos hubo. Decidimos celebrar hoy (ayer) precisamente para pedirle a la gente que se mantuviera en su sitio defendiendo la casilla, porque en el traslado había riesgo de que asaltaran para parar la documentación electoral y afectaran el proceso”, dice el candidato de 64 años.
Visiblemente sonriente, sostiene que ni su pasada militancia priista ni su equipo de colaboradores, muchos de ellos identificados como madracistas -como su coordinador de campaña, Manuel Ordóñez-, impedirá que él lleve a cabo el “cambio verdadero” en Tabasco que pregonó durante sus 45 días de campaña. Su principal reto, dice, es conducir un cambio de fondo, no de siglas ni de colores.
“Yo le decía a Felipe González, el ex presidente español, que no podíamos esperar a que viniera la gente de Marte o una o dos generaciones para hacer el cambio en México, porque aquí casi todos nos formamos en el PRI. Por eso mi equipo está integrado con gente de diversas procedencias. Son eficaces, y yo necesito colaboradores eficaces y honorables. Por eso Tabasco lo tenemos que reconstruir con gente que haya estado en distintas experiencias.
“El reto es conducir el cambio, porque el cambio lo vamos a hacer todos los tabasqueños. Yo le decía a la gente en broma y en serio: no soy Supermán. Además, se nota que no soy Superman, necesito el apoyo de la gente”, explica el candidato de 64 años.
Núñez asegura que honrará durante su gobierno las aspiraciones de los perredistas fundadores, aquellos que en 1988 renunciaron junto con López Obrador al tricolor, y describe el gobierno que quiere encabezar como conciliador, que pueda incluir a todos los tabasqueños, altamente enfrentados por cuestiones políticas, como lo evidenciaron algunos incidentes del domingo.
“Tengo vocación de jugador. Soy un hombre de partido, me pongo la camiseta, juego con mi partido en las buenas y en las malas. Sin embargo, varias veces, quizá por mi temperamento y carácter, un tanto flemático, me han seleccionado para ser árbitro. Fui árbitro en Gobernación, como director general de Desarrollo Político, como subsecretario de Gobierno y Desarrollo Político, como subsecretario de Gobierno dos veces, como director general del IFE, como presidente de la Comisión Técnica Electoral del PRD, y he sido jugador como diputado y como senador de la República, y aun así he construido acuerdos.
“Seré, por encima de todo, un árbitro. Como gobernador del estado seré autoridad conferida constitucionalmente por el voto popular, sin menoscabo de mi convicción partidista íntima”, declara.
Sostiene además que con su llegada a la Quinta Grijalva se acabó el periodo de gobernadores tabasqueños aldeanos, como Manuel Andrade y Andrés Granier, quienes ni siquiera fueron diputados federales antes de ser gobernadores.




