Retienen sin agua ni alimentos feligreses de Atliaca a 11 vecinos a los que acusan de un robo a la iglesia
*Acuden 20 policías antimotines para intentar liberarlos pero los manifestantes los repliegan usando varillas y palos. Capturaron a los señalados en la carretera Tixtla-Apango, dentro de una Urvan en la que se transportaban
Zacarías Cervantes
Atliaca, Tixtla
Desde las 5:30 de la tarde del martes y hasta el cierre de edición de ayer, unos 100 vecinos de Atliaca, municipio de Tixtla, retuvieron a 11 personas en la iglesia del Señor Divino Salvador.
Los detenidos son acusados del robo del badajo de la campana de esa parroquia. El badajo es la pieza metálica, en forma de pera que pende en el interior de la campana, y con la cual se golpea para hacerla sonar.
Los detenidos fueron privados de su libertad en la entrada del pueblo, sobre la carretera Tixtla-Apango, y a las 4 de la tarde de ayer no les habían permitido consumir alimentos y sólo muy poca agua. Pasaron la noche y se mantuvieron hasta las 2 de la tarde de ayer dentro de una Urvan del servicio público de la ruta Tixtla-Apango, en la que se transportaban cuando fueron detenidos.
A las 2 de la tarde de ayer ingresaron el titular de la Agencia del Ministerio Público de Tixtla Alberto Ortiz Miranda, el director de Normatividad y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobierno Silvano Nelson Solís, el síndico municipal de Tixtla David Martínez Valadez y el comisario municipal Inocencio Torreblanca, para revisar las condiciones en que se encontraban y pretendieron liberarlos con el apoyo de unos 20 policías antimotines.
Sólo consiguieron liberar la combi en que se encontraban resguardadas las 11 personas, después los aproximadamente 100 feligreses inconformes armados con varillas y palos replegaron a empujones a los antimotines.
Afuera, en los alrededores de la iglesia, había por lo menos otras 150 personas, algunos familiares y otros partidarios de los retenidos pero no intervinieron, en espera de que actuara la autoridad que se vio rebasada.
Los funcionarios buscaron otra vez el diálogo para negociar la liberación de los 11 retenidos.
Se acusan entre católicos de la desaparición del badajo
Todo comenzó por la falta de acuerdos durante una reunión el martes del presidente municipal de Tixtla, Gustavo Alcaráz Abarca en el Palacio Municipal, con el grupo de religiosos tradicionalistas de esta localidad que encabeza Inés Zarate Juárez que reclama la aparición del badajo, y el otro grupo de católicos cristianos que niegan haberse robado el objeto, pues argumentan que la iglesia está tomada, controlada y vigilada día y noche desde hace meses por los primeros, y no tienen la posibilidad de entrar.
Tras el encuentro con el alcalde en el que no hubo acuerdos, el grupo de los llamados tradicionalistas bloqueó la carretera Tixtla-Apango, entre Acatempa y Atliaca, en donde a las 5:30 de la tarde interceptaron a la combi número 02 del grupo Actúa, que cubre esa ruta. Ahí ubicaron a Amada Reynoso Flores, a quien ubican como la dirigente del grupo adversario y la responsabilizan de la pérdida del badajo.
El grupo de feligreses permitió que el chofer de la unidad, Gabino Palacio Castro bajara a los pasajeros que iban a Apango y retuvo dentro de la unidad a Amada Reynoso, junto a otras 10 personas de Atliaca, la mayoría mujeres y adultos mayores que también pertenecen al grupo de Amada.
Dentro de la unidad los condujeron hasta el centro del pueblo en donde se encuentra la iglesia Señor Divino Salvador y obligaron al chofer a que entrara por la reja del costado de la parroquia.
Después le dijeron que se podía retirar, pero se quedó para cuidar su unidad, pues sus pasajeros retenidos se rehusaron abajarse ante el temor de que fueran agredidos.
En ese momento comenzó la tensión pues comenzaron a concentrarse en el centro de esta localidad, y en los alrededores de la iglesia familiares y partidarios de Amada Reynoso con la intención de liberarlos, sin embargo la intervención del comisario, Inocencio Torreblanca Caballero evitó un posible enfrentamiento.
El comisario pidió la intervención de las autoridades estatales y del obispado Chilpancingo-Chilapa, sin embargo, a pesar de que acudió el sacerdote Humberto Cervantes Santos y funcionarios de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos del gobierno del estado, no lograron convencer al grupo de inconformes de que liberaran a las 11 personas.
Ante el temor de un enfrentamiento entre los grupos en pugna, en la noche llegaron tres patrullas con policías antimotines, mismas que se mantuvieron hasta ayer.
También en la mañana llegó el síndico procurador David Martínez, quien solicitó al comandante que estaba al frente de los antimotines que liberara a los retenidos. Sin embargo el jefe policiaco dijo que sólo se encontraban para evitar la violencia entre los dos grupos, “pues al parecer todo esto tiene que ver con los usos y costumbres”.
Allí el síndico se quejó ante los medios de comunicación de que en la agencia del Ministerio Público de Tixtla se habían negado a recibir una denuncia para integrar la averiguación previa, con el argumento de que no se trataba de un secuestro.
Los retienen sin alimentos y sin agua
Fue hasta a las dos de la tarde cuando llegó el director de Normatividad y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobierno, Silvano Nelson Solís, cuando hicieron un frente con el síndico, el agente del Ministerio Público Alberto Ortiz y el comisario municipal Inocencio Torreblanca y abrieron la reja del atrio para entrar a revisar a los retenidos, quienes se quejaban de que no les habían permitido consumir alimentos, que les habían alcanzado poco agua y que por la noche les cerraron los baños de la iglesia para que no pudieran pasar al baño. En ese momento comenzó la tensión pues comenzaron a concentrarse en el centro de esta localidad, y en los alrededores de la iglesia familiares y partidarios de Amada Reynoso con la intención de liberarlos, sin embargo la intervención del comisario, Inocencio Torreblanca Caballero evitó un posible enfrentamiento.
El comisario pidió la intervención de las autoridades estatales y del obispado Chilpancingo-Chilapa, sin embargo, a pesar de que acudió el sacerdote Humberto Cervantes Santos y funcionarios de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos del gobierno del estado, no lograron convencer al grupo de inconformes de que liberaran a las 11 personas.
Ante el temor de un enfrentamiento entre los grupos en pugna, en la noche llegaron tres patrullas con policías antimotines, mismas que se mantuvieron hasta ayer.
También en la mañana llegó el síndico procurador David Martínez, quien solicitó al comandante que estaba al frente de los antimotines que liberara a los retenidos. Sin embargo el jefe policiaco dijo que sólo se encontraban para evitar la violencia entre los dos grupos, “pues al parecer todo esto tiene que ver con los usos y costumbres”.
Allí el síndico se quejó ante los medios de comunicación de que en la agencia del Ministerio Público de Tixtla se habían negado a recibir una denuncia para integrar la averiguación previa, con el argumento de que no se trataba de un secuestro.
Los retienen sin alimentos y sin agua
Fue hasta a las dos de la tarde cuando llegó el director de Normatividad y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobierno, Silvano Nelson Solís, cuando hicieron un frente con el síndico, el agente del Ministerio Público Alberto Ortiz y el comisario municipal Inocencio Torreblanca y abrieron la reja del atrio para entrar a revisar a los retenidos, quienes se quejaban de que no les habían permitido consumir alimentos, que les habían alcanzado poco agua y que por la noche les cerraron los baños de la iglesia para que no pudieran pasar al baño.
Los retenidos fueron bajados uno a uno de la combi, pero no salieron de la barda de la iglesia a pesar de que al parecer nadie se los hubiera impedido, tampoco los funcionarios les pidieron que abandonaran el lugar.
Posteriormente los feligreses inconformes se reorganizaron y cuando entraron los antimotines para proteger la salida de los retenidos cerraron la reja y armados con varillas y palos, con empujones, impidieron que salieran.
Después sólo aceptaron que saliera la Urvan, con ello dejaban en la intemperie a los retenidos pues la unidad les había servido de refugio.
En un segundo intento por sacar a las 11 personas se produjo otro forcejeo entre los antimotines y los feligreses, quienes superaban en número a los uniformados, y los replegaron hasta cerrar nuevamente la reja con los cautivos dentro.
El síndico procurador informó que en la reunión del martes, el presidente municipal Gustavo Alcaraz les ofreció que el Ayuntamiento va a adquirir otro badajo para colocárselo a la campana, pero los feligreses rechazaron el ofrecimiento pues insistieron en que quieren el original.
Añadió que también les prometió que la comuna va a iniciar una investigación del caso para localizar ese objeto, pero que, al final, los feligreses del grupo de Inés Zárate abandonaron la reunión inconformes y posteriormente retuvieron a las 11 personas encabezadas por Amada Reynoso.




