Preocupa a la CIDH el uso de soldados para seguridad pública
Ante los hechos ocurridos en Tlatlaya, Ostula y Calera, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) criticó la participación del Ejército en actividades de seguridad pública.
Argumentó que la seguridad ciudadana, así como el combate a la delincuencia y a la violencia, deben ser competencia exclusiva de cuerpos policiales civiles debidamente capacitados en derechos humanos.
“Las fuerzas armadas son entrenadas para la defensa de un país contra un enemigo externo, por lo cual carecen del entrenamiento adecuado para cumplir con la misión de hacer cumplir la ley, tarea para la cual se requiere trabajar conjuntamente con las y los habitantes del país”, explicó la CIDH.
“Por ello, es fundamental la separación clara y precisa entre la seguridad interior como función de la policía y la defensa nacional como función de las fuerzas armadas”.
Agregó que, históricamente, las fuerzas armadas tienen un registro de violaciones de derechos humanos en la región.
El organismo internacional manifestó su preocupación por el involucramiento del Ejército en graves hechos de violencia, como en la desaparición forzada y ejecución extrajudicial de siete personas en Calera, Zacatecas.
También señaló su participación en Ostula, Michoacán, donde murió un niño debido a presuntos disparos al aire por parte de soldados.
Por último, destacó la orden militar de “abatir delincuentes en horas de oscuridad”, y que presuntamente habría propiciado la masacre de Tlatlaya, Estado de México. (Agencia Reforma / Ciudad de México).




