Familiares y amigos sepultan al promotor de la UPOEG asesinado en Xaltianguis
*Acompañado por música de viento, el cortejo se dirigió primero a la iglesia donde se ofreció una misa y luego al panteón ubicado en el punto conocido como Las Marías
Carlos Moreno A.
El promotor de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), Miguel Ángel Jiménez Blanco, asesinado a balazos el sábado en la entrada al poblado de Xaltianguis cuando manejaba un taxi colectivo, fue sepultado ayer en el panteón de la comunidad.
En medio de dolor, llanto y consternación fue velado Jiménez Blanco en la casa de sus padres en la colonia Centro, acompañado de familiares y amigos, a donde llegaron para darle el último adiós y el pésame a la familia y esposa del promotor de la UPOEG.
Adentro de la casa familiar se observó el ataúd café en el que descansaba Jiménez Blanco y alrededor fueron colocados cuatro cirios blancos, así como un altar con imágenes católicas, arreglos y coronas florales, y cada uno de los visitantes se despedía del promotor.
Entre murmullos se escuchaban las demandas de justicia, junto con rezos y bendiciones a Miguel Ángel, a quien los presentes calificaron como un luchador y defensor de las causas buenas y lo recordaban como una persona humilde, noble, bondadosa y seria.
A las 3:30 de la tarde, antes del cortejo fúnebre, familiares y amigos despidieron de la casa familiar a Jiménez Blanco resguardándolo cuatro personas, y seguidos por un grupo de música de viento caminaron bajo el rayo del sol rumbo a la iglesia del poblado, donde se dio una misa de cuerpo presente.
Luego de la misa, afuera de la iglesia se juntaron unas 150 personas más y caminaron igualmente rumbo al panteón ubicado a unos 15 minutos a pie, afuera del poblado, en el punto conocido como Las Marías, donde fue sepultado Jiménez Blanco.
Tras el sepelio poco a poco los acompañantes y la familia fueron dejando el panteón y se informaba que avisarían para el Novenario.
Justicia, pide la viuda
En una breve entrevista, la esposa de Jiménez Blanco, Silvia, pidió “justicia, que haya una aclaración de esto y se castigue a los responsables. Dejó a seis hijos desamparados, el más pequeño tiene seis meses y el mayor 18 años”.
La viuda contó que se enteró del homicidio de Miguel Ángel por los mismos taxistas que trabajaban con él, “apenas tenía como 15 días de haber iniciado con ese trabajo”.
Dijo que Miguel Ángel rentaba las placas del taxi colectivo de la ruta Las Cruces-Xaltianguis, y que tenía apenas unos dos meses que regresó al poblado y “sólo se iba unos días y regresaba”.
“Me dijeron (los taxistas) que estaba el taxi a la orilla de la carretera y fui a verlo y era él. En ese momento ya estaba ahí el comisario municipal (Vicente Barrientos Mesino)”, e indicó que ninguna autoridad de la Fiscalía General del estado se había comunicado con ellos, “no, no vino nadie. Nosotros lo recogimos (el cuerpo), porque no es un animal para que esté tirado, lo levantamos y lo trajimos a la casa”.
Agregó que hasta el momento de la entrevista, a las 2 de la tarde, ningún integrante de la UPOEG, ni su dirigente Bruno Plácido Valerio se habían comunicado con ella.




