Logra la Sonora Santanera que adultos mayores olviden sus dolencias y los pone a bailar
Juan Carlos García / Agencia Reforma
Ciudad de México
Nomás subieron al escenario los músicos de La Única Internacional Sonora Santanera y los señores y señoras de la tercera edad se olvidaron de sus achaques y dolencias para enfilarse a la pista de baile del Campo Marte y recordar sus viejos tiempos.
En el festejo a los adultos mayores que auspiciaron Fundación Dr. Simi, Fundación CIE y Hospital de la Luz IAP, los 750 invitados que llegaron al inmueble ubicado a un costado del Auditorio Nacional, dispensaron las más de dos horas de retraso que tuvo el grupo y se dieron gusto de lo lindo con sus canciones.
“No hay nada como escuchar estas canciones, que son clásicas, que las llevamos en el alma, que son de las buenas porque nadie las olvida y están en toda fiesta, en toda buena fiesta”, dijo María del Socorro Guevara, una de las tantas convidadas al encuentro.
Con La boa el grupo abrió el baile masivo en el que la mayoría de las parejas estuvieron conformadas por mujeres, pues acudieron menos hombres.
Y aunque hubo octagenarios muy saludables, otros, que llevaban tanques de oxígeno, sillas de ruedas, andaderas, bastón, e incluso acompañados de enfermeras, no hubo quien se rehusara a bailar.
Antes fueron agasajados con un desayuno de jugo, fruta y antojitos mexicanos y una rifas llena de regalos.
“A todos nuestros invitados les deseamos que se diviertan y que bailen mucho, que nos hagan el honor de siempre seguir sonriendo como hoy y que le echen ánimo a todo”, les dijo Arturo Ortiz, uno de los integrantes del grupo.
En esta tocada, los 11 integrantes del combo musical aprovecharon para presentar a su nueva dama dentro de la agrupación, Cynthia, quien no pasa los 25 años y los acompañará, como prueba de fuego, a su primera gira por Centroamérica.
Y la chica deleitó a los asistentes al cantar ladrón con una tesitura muy similar a la de Sonia López.
En la hora y media que estuvo el grupo sobre el entarimado, jamás dejaron de animar a los presentes a que se pararan a celebrar con ellos la música y el baile, por lo que le sacaron brillo a la pista con Hilos de plata, El tubo y Perfume de gardenia, entre otras.
Al final, y como en la mayoría de las fiestas, varias de las señoras le echaron el ojo al centro de mesa, de rosas rojas, para llevárselo a su casa.
Lo que sí se llevaron todas fue una bolsa llena de despensa.




