En el hospital del ISSSTE, entre el calor y las moscas, derechohabientes sobrellevan la espera
Abel Salgado
Pacientes y sus familiares del hospital del ISSSTE en Acapulco, se quejaron de las condiciones en las que son atendidos en las áreas de urgencias, laboratorio y consultas. Ayer, las puertas principales abiertas, permitían la entrada de moscas que llegaban hasta el segundo piso, acusaron familiares de internos.
En la mañana de ayer se observaron las dos puertas corredizas del nosocomio abiertas. El acceso era supervisado por personal de seguridad privada, que como primer filtro en la calle, pedía alguna identificación, preguntaban la sección a visitar y revisaban si entraban las personas con comida.
En el área de urgencias, que se encontraba al máximo de su capacidad por unas 50 personas sentadas en espera de ser llamadas para entrar con los doctores, los acompañantes de los enfermos también espantaban las moscas.
La señora Toña, sentada en la esquina y leyendo una revista, contó que esperaba a que su hermana saliera del área de observación por picadura de alacrán. A las 11:30 de la mañana llevaba dos horas y sabía que su familiar tenía que pasar otras tres horas para que surtiera efecto el suero anti alacrán.
Dijo que en el tiempo que llevaba era “insoportable” el número de moscas que estaban en la sala. Justificó además la compra de una revista porque servía para “espantarse” las moscas y abanicarse.
Como ella, había más personas que incluso sacaban sus pequeñas toallas “para el sudor”.
El área de urgencias ubicado a un costado de la entrada principal, era donde se veía un mayor número de los insectos, que como primer punto de descanso, se paraban en un mostrador vacío.
No sólo la planta baja tenía presencia de los artrópodos, en el primer piso donde están los laboratorios y consultorios de especialidades como pediatría, la gente esperaba su turno y ahuyentaba los insectos.
Uno de los pacientes que llevaba su niña de un año, se quejó porque era “inconcebible” la existencia de una “plaga” en un hospital. La joven madre que daba gelatina a su niña, se molestó cuando por un descuido una mosca se paró en la cuchara con la que alimentaba a su hija.
Cerca de los laboratorios no se observaron los insectos. La sensación de la temperatura era más baja. Uno de los trabajadores que de allí salía, contó que no había visto moscas en su área y consideró que la presencia era por “los puestos de comida y aguas de la banqueta” además del calor que en los últimos días.
En el segundo piso, donde están los pacientes internados se observaron también los bichos aunque en menor proporción que en la planta baja. La zona que se necesita de asepsia, contrastaba por las moscas que lo mismo rondaban los pasillos de los derechohabientes en recuperación que en el área de quimioterapia.
Un enfermero de quimioterapia que pidió omitir su nombre, reveló que tenían una semana con la presencia de las moscas y estas eran un vector de enfermedades, “las andamos matando nosotros”. Alertó que quienes reciben terapia contra el cáncer, salen con “las defensas muy bajas ¿te imaginas lo que pueden hacer estos animalitos?”.
En recorrido por las primeros tres plantas del hospital, los sanitarios estaban aseados y con malos olores, aunque no insoportables.
Durante la hora de estancia del reportero, se observó la presencia de personal de limpieza realizar recorridos de rutina, sin embargo, después de la presencia de un reportero de la televisora Televisa que entró con cámaras de vídeo, una pareja de presuntos trabajadores del hospital dieron indicaciones a los guardias de seguridad privada en el acceso principal que cerraran las puertas corredizas, que debían ser automáticas.
La pareja de trabajadores que pertenecían a la dirección de administración, entraban a los baños y pedían a la gente que cerrara la puerta al salir o entrar.
La misma pareja recorrió los pisos del hospital y señalaban las rendijas del sistema de ventilación. Insistieron a los guardias de seguridad privada que cerraran las dos puertas corredizas y para que “no entraran las moscas”.




