Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jorge Camacho Peñaloza

Dirigir la esperanza

*Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores. Benjamin Franklin.

El próximo domingo se llevará a cabo la elección del dirigente nacional del Partido Acción Nacional, los poco más de 470 mil panistas registrados en el padrón elegirán de entre Ricardo Anaya y Javier Corral, dos políticos con probada capacidad para dirigir al partido que es la segunda fuerza política en el país y el único que lo ha gobernado a parte del PRI.
De los dos candidatos estoy convencido de que Ricardo Anaya representa lo que el partido necesita, es el que tiene el perfil, cualidades y características para conducir al partido en condiciones de hartazgo social hacia los partidos políticos en el país, en donde en términos de credibilidad la ciudadanía los tiene reprobados y les representan fuentes de corrupción y de problemas para el país por lo que casi la mitad de la ciudadanía cree que puede haber democracia sin partidos, lo que sin duda habré la puerta al caudillismo o populismo que practican la política fuera del marco legal tratando de imponer una voluntad personal a la voluntad social.
La visión de Ricardo representa una fresca propuesta de innovación de la vida partidista en el país centrada en convicciones políticas modernas claras, sencillas y contundentes, poco comunes en los actuales liderazgos políticos, consistentes en colocar en el centro de la razón de ser del partido y de la política misma, a la ciudadanía al grado de considerarla como el verdadero jefe o jefa de los servidores públicos, sean gobernantes, representantes populares o impartidores de justicia.
Pocos políticos entienden que la razón de ser de la política son los ciudadanos, quienes deben y tienen derecho a deliberar sobre los problemas públicos y nombrar a quienes deben estar al frente de los poderes públicos, no son estos la razón de la política sino quienes la recrean con el diálogo y su mandato, es decir, la ciudadanía; los servidores públicos o gobernantes no son más que empleados de la ciudadanía y no seres superiores o privilegiados.
Los partidos necesitan rejuvenecerse, dejar atrás las visiones vetustas de control y confrontación ideológica, se requieren liderazgos que promuevan la discusión de las tareas y soluciones más que de la superioridad ideológica de sus partidos, deben propiciar la participación de la ciudadanía más que de la militancia, los partidos deben ser instrumento de la ciudadanía no de las militancias agrupadas en tribus o camarillas familiares o de intereses sectarios, esa es la visión de Ricardo.

Se necesita dirigir con el desprendimiento de la juventud que caracteriza a Ricardo, quien propone la unidad,  la reconciliación y la inclusión en el partido y sociedad, no temerle a los diferentes ni considerarlos por ese simple hecho como enemigos. México necesita construir a partir de la unidad, la reconciliación y la inclusión y no la sumisión.
A México le urge detonar y atraer la participación y desarrollo de la juventud para alejarla del canto de las sirenas del crimen organizado y obtención fácil de éxito y dinero, y para ello se requiere de liderazgos ciudadanos, humanos, no mesiánicos ni caudillistas, y Ricardo es un joven pero maduro político que siente a México como lo sienten los jóvenes y como lo deberían conducir los políticos adultos.
Ricardo está convencido de que los políticos deben trabajar para resolver los problemas de la ciudadanía, pues es la que paga  sus salarios y no dedicarse sólo a justificar sus sueldos disfrutando de altas retribuciones, sino servir a la sociedad solucionando los problemas a los que la ciudadanía los ha mandado.
Ricardo llegó a la LXII Legislatura con 32 años siendo uno de los pocos diputados con el máximo grado académico, es doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México. En el 2009 llegó al Congreso de Querétaro como diputado local y coordinador de la bancada panista; a los 24 años comenzó su labor política siendo nombrado por el gobernador queretano Francisco Garrido Patrón lo designó como su secretario particular, cargo en el que acompañó al mandatario local durante casi toda su administración. Hacia el final del gobierno de Garrido Patrón, Anaya Cortés asumió la coordinación de Desarrollo Humano, en 2011 fue subsecretario de Planeación Turística en la Secretaria de Turismo federal.
Ricardo es de los escasos políticos que reivindican el valor de la razón y el argumento serio en el diálogo y debate político, que en una cultura política marcada por la demagogia, la simulación y el pragmatismo de la codicia y el privilegio es urgente rescatar para elevar y rescatar el valor de la política en la sociedad.
La inteligencia, integridad, capacidad, juventud, seriedad y sencillez de Ricardo harán renacer, regenerar y proyectar al Partido Acción Nacional en el contexto de una sociedad ávida de liderazgos positivos y constructivos, es la persona correcta que esta llamada para liderar no solo el partido sino la esperanza de los panistas que queremos volver a poner el partido al servicio de la gente.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A   la militancia panista de Guerrero que con Ricardo tendremos un líder que sabrá poner primero la ética y la necesidad de un cambio sincero en la forma de hacer política.

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